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Reportaje: Table dance en secundarias - Alerta de psicólogos
Terapeutas sexuales afirman que el verano influye en el incremento del deseo entre los jóvenes, además de provocarles agresividad.
Las descubrieron besándose, encarameladas, el torso casi desnudo; “una de primer año dio el chivatazo”, fue cuando llegó la conserje y “nos sacó del baño; sólo nos estábamos besando…”. Eran dos niñas de 14 años. Sin embargo, para las psicólogas de siete secundarias del oriente de la capital son hechos “muy cotidianos y no hay forma de controlarlos”. Para la terapeuta sexual, Ana María Delgado León, el calor incrementa el deseo del ser humano.
—¿El calor nos pone más cachondos?
—En parte es mito, pero en parte realidad: con la luz solar el deseo aumenta, dijo la también integrante de la Asociación Mexicana para la Salud Sexual, AC.
—¿Hay bases científicas?
—Sí, se ha encontrado en diversas investigaciones que durante la primavera y principalmente el verano hay un incremento del deseo sexual.
“Esas escenas se incrementan y profesores, aunque también psicólogos, no saben qué hacer. Pero la situación no para ahí, hay conductas que las realizan sólo para satisfacer su ego o entrar al juego de la mercadotecnia.”
Ese juego lo describen tres alumnas de la carrera de Psicología de la UNAM: “Las mujeres se besan en los baños e, incluso, se sabe que a hombres y mujeres se les ha encontrado en alguna práctica sexual; los jóvenes de ahora son muy atrevidos y no les importa que en ausencia del maestro se suban a los pupitres a bailar tubo; las chicas son más aventadas, pues incluso llegan a desnudarse el torso y mostrar sus glúteos. Se pelean en el salón…”.
El reto es “hacer el mejor video para subirlo a la red”. Son las travesuras que “los pueden llevar más adelante a otro tipo de prácticas”, dijo la también psicóloga Sofía Trejo.
Hay coincidencias. “En la época de calor es cuando las alumnas resultan más conflictivas; hay muchas peleas entre ellas: por un muchacho, porque cruzan apuestas, porque la otra la miró feo, porque se traen en salsa, porque se les calientan las hormonas o simplemente para verse en internet…”, dijo el psicólogo de la Facultad de Estudios Superiores Zaragoza, Aníbal Trejo.
Este centro de estudios se encuentra justo donde se localiza una de esas secundarias en la cual trabaja una psicóloga que se queja de lo sucedido. Se pidió omitir el nombre de la escuela y el nombre de la profesional “para evitar problemas”.
El argumento es que la situación “es insostenible”. Eso sucede más en tres secundarias que se localizan en la Unidad Habitacional Ejército de Oriente, Santa Martha y El Salado, donde “los alumnos retan a golpes a sus profesores; en marzo, uno de ellos fue golpeado afuera de la escuela”. Aparentemente, los hechos son investigados.
La temporada de calores trae todo eso, dicen; se incrementan las peleas y su propia sexualidad aflora como nunca: apuestan entre ellos para ver quién gana; se salen a la calle y ya tienen sus propias plazas o terrenos donde se agarran fuerte. Como que se les sube algo a la cabeza y se les calienta la sangre y se les calienta todo; se hace más presente el toqueteo y sexo que, hay casos, se practica en el aula o baños de la escuela...”, dijo otra maestra.
Para la especialista Delgado León, la respuesta sexual humana se ve afectada por “los neurotransmisores, factores psicológicos y biológicos; estos últimos son como las hormonas y los neurotransmisores de alguna forma podrían ser afectados por la luz por eso hay incremento”.
—¿Es determinante el calor?
—No, no es determinante, sólo es un factor.
En el incremento del deseo sexual ella le da más importancia a los factores psicológicos.
Sobre ese calor que, dicen muchos, “pone al ser humano como burro en primavera”, afirma: “No, hay que tomar en cuenta que nos encontramos entre el Trópico de Capricornio y el Trópico de Cáncer, aquí hay más luz solar que en otros lugares; la gente padece menos depresión. Donde hay más calor la gente tiene mejor estado de animo”.
—¿No hay algo más que se le pueda atribuir al calor?
—No como algo determinante, pero sí se han encontrado influencias. Hay datos que señalan que el calor afecta hormonas y neurotransmisores.
“Peleoneras y cachondas, pero más cachondas que peleoneras”, dice Ernestina de quince años. Sin rubor informa que a los chicos les gusta ver las bubis. Pagan por ver.
“Cuando el maestro sale del salón les bailamos arriba de una mesa sin suéter, les pasamos la charola y si vemos que no quieren aflojar nos desabrochamos uno o dos botones de la blusa, es cuando se emocionan más y sueltan las monedas. Si se junta el dinero que queremos ellos comienzan a palmear y ponen el Ipod, es cuando bailamos en una mesa en medio del salón y nos movemos como ellos nos piden”.
Una de ellas relata que nunca se ha quitado la blusa, “sólo me la desabrocho o me levanto la falda para mostrar los calzones. Es todo”. El cachondeo en plena primavera.
“La concepción de que el calor contribuye a incrementar la respuesta sexual, sólo tiene una connotación cultural, pues eso varía según el país. En países fríos las personas tienen un rendimiento sexual acorde a sus construcciones culturales, vínculos y afectos y no están afectados por el calor”, dijo a su vez la sexóloga María Imilse Arrue Hernández.
Puso un ejemplo: “En África, donde hay mucho calor, tienen una expresión sexual típica de la cultura y no varía todo el año si se incrementa más el calor”.
Agregó que en temporadas de calor hay personas que van con prendas más livianas, “ello estimula la sensualidad y pudiera estimular el erotismo para algunas personas que a la vista les gustan cierto tipo de ropa”.
—¿La relación hormonas-calor?
—Hay personas que a los 10 años comienzan el cambio hormonal; otros, en el mismo país, no. Algunos por historia de desnutrición o porque la familia se desarrolla tarde.
Dijo que “la respuesta sexual humana es un proceso vulnerable; mucha gente cree que el pene erecto y la vagina húmeda es suficiente para la conexión, pero es variable”.
Así como el calor toca de algún modo el deseo sexual hay factores que lo inhiben: la muerte o el desempleo, entre otros.
- Disparos
• Acerca de las alumnas
“A los jóvenes les gusta ver las bubis. Pagan por ver. Cuando el maestro sale les bailamos arriba de una mesa y les pasamos charola”
• Acerca de quitarse la ropa
“Sólo me la desabrocho (la blusa) o me levanto la falda para mostrar los calzones. Es todo. Nos movemos como ellos piden”