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Luego de haber sufrido una profunda resaca política,
producto de su frustración de haber fallado su segundo
intento de ser candidato a la gubernatura, Oscar
Luebbert amenaza con regresar a la juerga
administrativa, o al menos así lo han difundido sus
corífeos que no se resignan a ver que su patrón
termine confinado, perdido, en los negocios
gastronómicos.
Oscar Luebbert, contra lo que muchos presumen, no ha
podido curar los odios que le dejó su última
participación política y así lo hacen ver quienes
hasta hace algunos meses se desgarraban las camisetas
por el Reynosense y que hoy no lo bajan de ser un
grillo malagradecido.
Luebbert, denuncian ex colaboradores, ha estado detrás
de la artillería pesada que han recibido algunos
funcionarios estatales y ha sido sin duda el principal
detractor del Geñismo.
Sólo que la estrategia sea cuidar de cerca al enemigo,
de otra manera no se explicaría el regreso de Oscar
Luebbert al equipo estatal.
Y menos si se le publicita para ser el número dos en
la administración, o sea el próximo Secretario General
de Gobierno.
Luebbert tiene pésimas cartas de recomendación; ha
sido un funcionario mediocre en las responsabilidades
que ha tenido y cómo político es un tipo que desconoce
la lealtad, por lo que no encajaría en el proyecto
geñista.
Su inclusión en el equipo estatal, sería tan
desafortunada, como si se quisiera poner a los
coyotes a cuidar las gallinas.
Queremos pensar que son los poquitos cuates que tiene
Luebbert quienes pregonan su regreso.
De otra manera sería angustiante pensar, que ahora se
premian las traiciones...
En corto
1.-Tan bien le fue al ex asesor incómodo, Eduardo
García Puebla que ya tiene un pujante negocio en el
DF, el cual es cómo los anteriores dedicado al cuento
y al sablazo, inventando imagenes y encuestas patito.
Gracías a la generosidad del ex gobernador Tomás
Yarrington, el poblano logró hacer de Tamaulipas una
auténtica minita de oro.
Esa dupla sigue dándo de que hablar, pero ahora en el
terreno de los negocios.