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26 Dic 2009(23:11:24)


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Seguramente a usted la ha sucedido que llega a una tienda de conveniencia o autoservicio, y cuando llega el momento de pagar, le piden autorización para hacer lo que se llama “redondeo” y que no es más que quedarse con los centavos sobrantes para alcanzar la unidad de peso, y que, por lo general, se entregan a causas altruistas.
El columnista ha tenido acceso a ciertos sitios en los que se maneja el recurso que con mucha generosidad entregamos, sea como redondeo o como colaboración, y la verdad, deja mucho que desear en ocasiones la forma en que se reúne, se organiza o se distribuye.
No pensamos tampoco que todo lo que hay es malo, sería una actitud bastante nefasta el tener pensamientos así, pero no dudamos tampoco que dentro de las causas nobles existe gente con poco criterio, con ganas de perjudicar, y también, hay muchos ladrones disfrazados de benefactores. Eso no tiene la menor duda.
Los redondeos que se han puesto de moda han alcanzado a cooperar para que algunas organizaciones no gubernamentales dedicadas a ayudar tengan un poco más de recurso que les permite hacer el bien a otros. Sin embargo, en ciertas ocasiones, vemos que los encargados de hacer esta titánica tarea tienen beneficios extraordinarios a costillas de los que participamos dejando nuestros centavos o pesos para la causa.
Hay una nueva cadena de pizzas en Victoria que tiene una forma curiosa de manejar los redondeos: tienen un producto que ofertan a 79 pesos y que, la verdad sea dicha, es de muy buen sabor, presentación y eficiencia, ya que usted acude al negocio y no tardan prácticamente nada en entregar la pizza, pero, como siempre, hay un “pero”, un “prietito en el arroz”: la cajera entrega como cambio o feria un billete de veinte pesos, es decir, cobra la pizza prácticamente a 80 pesos, dejando aquel “pesito” abandonado y olvidado, en la caja registradora.
Muchos de nosotros no reclamamos porque nos da vergüenza solicitar el peso o centavos que nos han robado, y decimos: “que se quede así, pues qué más da”, sin embargo, ese peso, sumado a cada orden que llega, seguramente dejará muy buena utilidad, o al dueño o a las cajeras, lo que constituye un fraude.
También es muy común que usted paga una cantidad, por ejemplo: 14 pesos con 13 centavos, y los “vivos” redondean a 50, es decir, se quedan con 37 centavos suyos en lugar de que usted pudiera quedar a deber los 13 del total.
Son interesantes: no nos perdonan siquiera un centavo –literalmente hablando- y si usted llegara con los 14 pesos con 10 centavos, simplemente no le dan la mercancía o servicio, es decir, ocupan el famoso redondeo a su beneficio personal que, insistimos, sumado al de todos, hace miles de pesos diariamente.
Imagine el lector, por ejemplo, que llegue a Walmart y, luego de haber padecido la mala atención que tienen cajeros y supervisores, todavía se queden con sus centavos.
Miles de personas a diario vamos a la tienda, y de 2 o 3 centavos cada operación, la tienda tiene ingresos ilegales y millonarios.
Así funciona muchas veces el redondeo en México: trampas, trafiques y “cochupos”, ladronerías y demás, el caso es que siempre los que venden se quedan con la “feriecita”.
Sucede lo contrario, por ejemplo, con la Comisión Federal de Electricidad o Teléfonos de México, donde el redondeo lo aplican a favor o en contra, y cuando sobran centavos, los aplican al pago de la próxima factura, es decir, se manejan con toda honestidad.
¿Qué nos cuesta ser honestos?
Esa es la razón por la que muchas veces no accedemos al famoso redondeo, porque sentimos que nos están robando, se quedan con los centavos de una nación y los malversan.
Esa cadena de pizzas, muy ricas, insistimos, y con buen precio, a cada cliente le quitan un peso.
Imagine el lector lo que reúnen a diario, y sería muy interesante saber quién se queda con esa ganancia ilegal.
Sería muy interesante que se hicieran algunos ajustes legales para evitar que alguien se quede con dinero que no le corresponde, y que los que vamos a la tienda tal o cual decidamos qué hacer con esos recursos que, insistimos, no están contabilizados, porque, curiosamente, nunca los ingresan a la cuenta, lo que nos pone en atención de que simplemente… se quedan con él.
Cuando vivimos en un México lleno de cosas buenas y malas, cuando estamos tratando de que la sociedad y autoridades limpien un poco lo que somos, cuando queremos que cambie nuestra nación en bien de nuestros hijos, es precisamente cuando tenemos que hacer algo positivo por nuestros hijos: enseñarles a que no se dejen robar, que o se dejen estafar y que se pongan atentos en estas campañas que pocas veces cumplen con los fines altruistas para los que han sido creadas.
Así que, el redondeo, ¿Para quién es?
Comentarios: santamariaochoa@prodigy.net.mx


Atentamente: Mtro. Carlos David Santamaría Ochoa ¡Ten un buen día!
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