Author
Entre Nos Carlos David Santamari?a Ochoa

Date
19 Abr 2017(15:04:16)




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No nos cabe la menor duda de que somos injustos con los que nos formaron: el hecho de denostar a gente de la tercera edad no es precisamente de personas agradecidas, y cuando un sistema oficial los hace a un lado, no causa más que indignación superlativa, haciéndonos pensar que urge una medida que permita que ellos, nuestros “viejos” tengan sus últimos años vividos con dignidad y respeto, que es lo menos que merecen.
Y es que la Secretaría de Desarrollo social ha convocado a nuestros viejitos que están inscritos en el programa de 65 y más par que acudan a la renovación de sus tarjetas de débito, porque, para variar, se equivocaron y no previeron que las mismas tarjetas tienen caducidad, dejando sin cobro a cientos de adultos mayores, personas con experiencia acumulada, o nuestros tradicionales “viejos”, muchos de ellos, que lo requieren realmente para sobrevivir.
Recordemos que en las instituciones como el IMSS y el ISSSTE pocas veces les otorgan todos los medicamentos que sus achaques de senectud requieren, y otros no están en un obsoleto y absurdo cuadro básico de medicamentos, por lo que tienen que buscar con qué para comprar lo que requieren.
Pues les han dicho que tienen que acudir, entre los días 20 y 26 del presente mes a la revista que hacen para constatar que siguen vivos, y renovar sus tarjetas de depósito, pero les han dicho, textualmente, que lleven lonche, y se vayan muy temprano, porque comenzarán a atender desde las 8 de la mañana, y lo más seguro es que estén en la fila por varias horas, y que, seguramente, podrán ser atendidos hasta la tarde.
Hay que ser inhumano para pensar en tener a los adultos mayores por horas, en una fila, formados; ¿no pueden instrumentar una idea que permita que hagan su trámite con dignidad?
O de plano, ¿estamos tan mal que no podemos calendarizar la filiación, por apellido, letra, fecha de nacimiento o algo por el estilo?
A los de Sedesol se les olvida que ellos se harán viejos, aunque algunos de éstos no tienen la preocupación de participar en estos programas, porque sus ingresos, buenos y no buenos les permitirán hacer alcancía, no así la mayoría de nuestros viejos que, achacosos, enfermos y pobres tienen que soportar la desigualdad social que existe en México.
No es posible, realmente no es posible que demos ese trato a los ancianos.
Se nos olvida lo mucho que se dificulta para uno de ellos caminar una cuadra o estar de pie por 10 o 15 minutos. Pensamos que son exageraciones, pero los que tenemos viejos en casa sabemos las peripecias que hay que hacer para que se bañen, para que caminen un poco, para que coman y vivan.
Inhumanos a más no poder, y eso merece la intervención de la Comisión de Derechos Humanos, y que no sea por denuncia sino por conciencia: que no esperen a que alguien vaya el día 21 y se queje, sino que ahora, antes de la fecha, pidan a estos insensibles que entiendan la importancia de tratar como se merece a los ancianos de Tamaulipas.
Dicen que se les pagará con cheque. Un gran porcentaje de ancianos está ciego, sorgo, no camina si no es con andadores y son analfabetas. Batallan para ir a las oficinas que están en las afueras de la ciudad, porque no pueden tomar peseras por su estado físico.
¿No puede hacer alguien algo por ellos?
Urge, sinceramente, que esos líderes sociales que tantas causas abrazan hagan causa común con nuestros viejos y pugnen porque se les trate dignamente.
Es inhumano lo que sucede. Imagine que ahora cobrarán con cheque, por la negligente actuación de Sedesol.
Si alguien conoce un líder que nos apoye, por favor, llámele, y dígale que pronto estará en la lista de ancianos, le guste o no, y que podemos luchar por ellos, hoy por ellos, que mañana será una lucha por nosotros mismos, en aras de dignificar el trato que reciben quienes han dejado su vida al servicio de los demás.
Justicia social, dijo el gobierno. Justicia social es lo que pedimos, nada más.
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