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18 Jun 2017(10:09:45)




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Y ahí estuvieron el titular del IMSS, Mikel Arriola, el director del Instituto Nacional de Salud Pública, Juan Rivera, el director del Instituto Nacional de la Nutrición, doctor David Kershenobich, el director de la Facultad de Medicina de la UNAM, Germán Fajardo, la directora del Centro de Orientación Alimentaria, Julieta Ponce, la coordinadora de la Clínica de Diabetes del Instituto Nacional de la Nutrición, Paloma Almeida, Miguel Herrera, cirujano del propio Instituto, Jesús Montoya Ramírez, el mejor cirujano bariátrico de México, y el senador Miguel Barbosa. Hablaron durante varias horas del grave problema mundial y nacional, reiteraron lo que una y otra vez se ha dicho, lamentaron que el costo económico y social de estas enfermedades sea cada vez mayor, y propusieron educar a la población, cuidar la alimentación, promover el ejercicio y demás actividades para que estas enfermedades sean controladas.

Seguramente la sesión fue muy aplaudida y los asistentes salieron del recinto convencidos de lo que escucharon, como han salido de los múltiples foros, conferencias, simposios, congresos, encuentros y páneles que se realizan en todos los rincones del país en institutos, academias, universidades, escuelas, en la radio, en la televisión, en múltiples publicaciones impresas y en línea durante años y años.

Es de felicitarse que las autoridades de Salud y los académicos, investigadores y sociólogos se reúnan para sesiones como ésa, pero debemos recordar que ya desde 2010, cuando vino la presidenta de la Organización Mundial de la Salud, Margaret Chan, se firmó un Acuerdo por la Salud Alimentaria, y no pasó nada; que al inicio del sexenio en 2013 se publicó la Estrategia Nacional para la Prevención y el Control del Sobrepeso, la Obesidad y la Diabetes, que es espléndida en el papel, pero, tras la publicación en 2016 de la Encuesta Nacional de Salud, se confirmó que el problema sigue ahí, por lo que ante el poco resultado de las estrategias y la inutilidad de gravar las bebidas azucaradas —algo comprobado en todo el mundo— se emitieron las Alertas Epidemiológicas para Obesidad y Diabetes.

¿Cuál es la razón de estos magros resultados a pesar de la enorme capacidad académica y científica tanto de expertos como de funcionarios de la Salud? La única razón, estimado lector, es que ni la obesidad ni la diabetes existen, y me voy a explicar.

Más de 100 millones de mexicanos, 80 por ciento de la población, no saben nada de la diabetes, para ellos esa palabra y esa enfermedad no existen, nunca se ha hablado de ella en la escuela, y lo único que sabe el ciudadano común es que algún pariente tuvo “tiricia”, enflacó y se murió; millones de mexicanos han perdido a un familiar por diabetes, pero no les interesa saber si ellos la padecen y actúan como si la enfermedad no existiera; es más, de los ocho o nueve millones que padecen esta enfermedad, más de la mitad lo desconoce, y de los que ya conocen el diagnóstico, muchos no siguen las indicaciones, no miden su glucosa, no hacen ejercicio, para ellos la diabetes tampoco existe; (usted, estimado lector, ¿sabe si padece diabetes?).

Y lo mismo podemos decir de la obesidad, que para los millones de obesos no es una enfermedad, sino una “condición”, que para los hombres es síntoma de fortaleza y hombría, para las mujeres es preocupación por la ropa, pero nada más, y para los niños es algo inherente a su familia, porque sus papás son obesos y su alimentación es obesógena; la obesidad no existe hasta que a alguien le falta el aire al subir una escalera, sufre un ataque de presión alta, un infarto o se fractura un hueso de la columna vertebral; (usted, estimado lector, ¿sabe si tiene sobrepeso u obesidad?).

Se ha insistido en todos los foros en la urgencia de que el doble problema, obesidad y diabetes, se detecte en la primera infancia, porque hemos confirmado que los niños de tres años con sobrepeso ya tienen datos de resistencia a la insulina y ahí es donde es urgente actuar para prevenir la obesidad y la diabetes del adolescente y el adulto, pero eso no se ha hecho y seguiremos teniendo los primeros lugares mundiales de estas enfermedades.

Hace unas semanas supimos que por primera vez en la historia se reunieron los secretarios de Salud y de Educación para llevar la salud a los niños de primaria, descubrir y tratar el sobrepeso y la obesidad, pero mientras esto no se generalice a los millones de niños mexicanos y se implante la materia de Educación en Salud, mientras no se eduque a los padres para que conozcan realmente qué es la obesidad y qué es la diabetes, las campañitas “muévete y mídete” (sí, yo mido 1.60) “come frutas y verduras” (¿cuáles, cuánto?), y los impuestos a las bebidas azucaradas, serán una lamentable pérdida de tiempo.

Y si es así, aunque la obesidad y la diabetes maten a más mexicanos que el narco, esas enfermedades seguirán sin existir.

Fuente:
excelsior.com.mx
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