Author
Anecdotario Javier Rosales Ortíz

Date
10 Ago 2017(13:58:49)




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Si en algo se parecen es en lo veloces, carismáticos y en desgastarse con los baños de pueblo, aunque no en el carácter, porque uno es duro y certero cuando lanza una puntilla y el otro prefiere ser suave, conciliador y atento, una estrategia que lo tiene en la mira de una ciudadanía que busca que su figura se eternice, porque se lo ha ganado a pulso.
El primero es Manuel Cavazos Lerma, ex gobernador de Tamaulipas y hoy senador de la república, un político y orador nato, quién ha sobrevivido a pesar de los dimes y diretes más controvertidos a lo largo de su carrera y quién sigue acaparando las cámaras allá en el moderno edificio legislativo de la ciudad de México.
Es, Cavazos Lerma, un hombre frontal cuando lo requiere el momento, de esos políticos que para en seco y cara a cara a quién se pasa de listo, pero con palabras elegantes, las que en ocasiones duelen más que los improperios callejeros que comúnmente escapan rápido por la boca.
El legislador priísta es de mayor tamaño que su estatura y muy listo porque lo ha aprendido de una vida que no ha sido sencilla desde su niñez.
Y el otro es Oscar Almaraz Smer, presidente municipal de Ciudad Victoria, quién desde las cinco de la mañana inicia las jornadas de trabajo para estar cerca de los nativos de esta capital, de quienes se despide hasta que las urracas se disponen a dormir en diversa zonas verdes de esta población.
Si Cavazos Lerma se desgastaba las botas durante las intensas giras que realizo por Tamaulipas, Oscar cambia de zapatos constantemente porque quiere evitar un tropezón en las colonias populares de este lugar.
Y es que él supervisa personalmente todo, así sea en las modernas calles céntricas de esta ciudad o entre las piedras de las colonias populares, donde siempre es recibido con aplausos, al grado de que inclusive entre funcionarios del actual gobierno estatal panista lo colocan como el más popular de Tamaulipas, por hiperactivo y simpaticón.
En todos los lugares de esta ciudad se habla de Oscar porque nunca se esconde y por ser un alcalde que no gasta su tiempo en quejas por falta de presupuesto, porque su obra como alcalde está a la vista de todos.
Es el un funcionario muy práctico, porque estira como liga los recursos que recibe y que se desprenden del trabajo que realizan los diputados federales para beneficiar a una ciudad sede de los poderes en Tamaulipas.
Los victoreases están conformes con el trabajo del edil, quién no ha perdido un minuto de su tiempo para accionar a favor de aquellos que le dieron su bendición con su voto en las pasadas elecciones locales.
Sobran, aquí, quienes le apuestan a que Oscar tendrá las puertas abiertas para escalar una posición en las elecciones federales del año próximo, porque su forma de gobernar es inmejorable.
El está en la mira de todos porque su labor ha sido titánica.
Por ello se dice que ya le pisa los talones.
A un pequeño, gigante, de Tamaulipas.

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