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11 Sep 2017(10:15:11)




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Investigadores del Instituto Politécnico Nacional (IPN) alertaron que desde la infancia es perceptible la sobreexpresión de algunos genes relacionados con el daño endotelial, lo que puede originar enfermedades cardiovasculares.

En un comunicado, se indicó que eso se detectó al implementar un programa piloto para el diagnóstico del sobrepeso y obesidad en niños de educación primaria.

Este estudio consistió en diagnosticar a los niños de las primarias “Pensador Mexicano”, ubicada en la Ciudad de México y “Alfredo del Mazo”, en el Estado de México, para incorporarlos a un plan piloto de cambio de estilo de vida.

Los expertos encontraron que una cuarta parte de la población en ambas escuelas tenía sobrepeso u obesidad, lo cual coincide con las cifras nacionales.

El líder del proyecto y director de la Escuela Superior de Medicina (ESM), Eleazar Lara Padilla, informó que estos resultados son una llamada fuerte de atención, porque la expectativa de vida se reduce y los gastos de atención médica serán muy elevados.

El especialista también comentó que hace algunos años, la resistencia a la insulina era propia de los adultos, sin embargo, la dieta hipercalórica ha hecho que la diabetes se presente desde etapas tempranas, incluso desde los 12 años de edad.

Relató que los investigadores de la ESM y del Centro Interdisciplinario de Ciencias de la Salud, Unidad Santo Tomás, involucraron a niños, docentes, padres de familia y autoridades en un plan de 12 semanas, en el que se dieron recomendaciones nutricionales de la ingesta calórica.

Así como sesiones con psicoterapia cognitivo conductual y actividades lúdicas para combatir el sedentarismo.

Lara Padilla explicó que la actividad física se manejó a través del juego con movimientos dirigidos a la zona de quema de grasa.

“Esto se controló con un monitor cardiaco, una banda que se coloca en el pecho y manda el impulso a una computadora para graficar 12 variables como frecuencia cardiaca, consumo de calorías, grasas, carbohidratos y oxígeno, entre otras”, detalló.

El equipo politécnico multidisciplinario midió variables de tipo antropométrico como talla, peso, índice de masa corporal y perímetro abdominal, así como de carácter bioquímico como glucosa, lípidos, colesterol y triglicéridos.

También observaron la expresión de genes relacionados con el daño a las arterias y añadió que los resultados fueron favorables, toda vez que hubo una disminución en los indicadores donde los niños presentaban problemas.

En ese sentido, no descartó que este tipo de acciones se puedan incorporar a más planteles para paliar la situación.

El director de la ESM, aseguró que el estilo de vida se desarrolla desde la más temprana infancia y en el núcleo familiar está la posibilidad real de un cambio cultural hacia una alimentación sana y el fomento a la actividad física.

Comer bien, hacer deporte o ejercicio, beber agua, dormir adecuadamente, ver menos televisión ojugar horas en videojuegos, cuidar su higiene, son algunas costumbres que los niños deben aprender desde pequeños para llevar una vida sana y vigilar siempre su peso para prevenir el sobre peso y la obesidad son unos buenos hábitos de vida.

La prevención es, sin duda, la mejor apuesta de futuro. El juego y el deporte son, junto a una alimentación equilibrada, los pilares de una vida saludable.

Fuente:
cronica.com.mx
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