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24 Sep 2017(07:50:00)




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El fin del mundo no llegó el 23, pero los últimos acontecimientos revelan que algo sucede en el planeta que nos pone a meditar sobre la fragilidad de la vida. Para los creyentes, son mensajes divinos, para los incrédulos son las consecuencias generadas por acciones del mismo hombre. Al final el resultado sería el mismo: la Tierra se aproxima paso a paso al apocalipsis general o particular.

¿Ha pensado usted qué haría si sabe que pronto se acaba el mundo? Las respuestas –en broma y en serio- son una reacción al sentimiento particular de cada persona. Un gay soltó una carcajada y me dijo: ¡yo moriría como la empanada¡ ¿cómo así? le pregunté, a pesar de saber la respuesta: ¡no seas bobo: con la carne adentro!

Una joven profesional –quizás más creyente del materialismo- dijo que pediría un préstamo y se gastaría todo el dinero, porque en todo caso no tendría que pagar un carajo.

Otra chica que tiene entre ceja y ceja la necesidad de subir de peso, exclamó que se la pasaría comiendo avena, para ver si gana unas onzas de más antes de irse de este mundo cruel.

Los que tienen hijos prefieren pasar los últimos días con su familia y hay hasta quienes no saben qué harían ante la posibilidad de saber que mañana se acaba el mundo.

Pero, a pesar de los huracanes, terremotos y tsunamis que sacuden a diversos puntos del planeta, nadie está preparado para desaparecer del planeta.

Hay quienes alegan que hay que tener una maleta de vida con agua, botiquín, burundangas, linternas y radiotransistores, al final ¿serviría eso para sobrevivir?

Ya se han dado varios vaticinios sobre el final del mundo: el Y2K en el año 2000, las profecías mayas del 2012, la predicción del papa 112 de San Malaquías y más reciente el \"numerologista cristiano\", David Meade, quien advertía que ayer pasaba cerca de la Tierra un planeta llamado Nibiru generando cataclismos, como erupciones volcánicas y terremotos.

Meade hace una interpretación propia de la Biblia, y la repetida aparición del número 33: 33 es la edad de Cristo y del eclipse del pasado 21 de agosto, el cual empezó en Oregón, el estado número 33 de EEUU y que acabó en el paralelo 33. Ayer se cumplían33 días del eclipse, que no había ocurrido con esas características desde hace 99 años, o sea, 3 veces 33.

Para el 12 de octubre, el asteroide 2012 TC4, que es dos veces mayor que el caído en 2013 en la ciudad rusa de Cheliábinsk, pasará a tan solo 44,880 kilómetros de la Tierra, una distancia que es 10 veces más corta que la que separa nuestro planeta de la Luna (384,403 kilómetros).

El meteorito que explotó sobre Cheliábinsk alcanzaba unos 19 metros. Entonces unas 1,500 personas resultaron heridas. El impacto afectó unos 7,000 edificios en la ciudad.

Pero independientemente de lo que suceda, es probable que muchos individuos sientan que ya les llegó su fin del mundo. El tipo que rompió con su mujer y enloqueció por ello o viceversa: la chica treintona que pretendía matrimonio y su amado se le esfumó.

El que perdió la salud o tiene un pariente muy cercano con una enfermedad terminal, también siente que el mundo se le acaba.

En fin, el final del mundo, también puede ser emocional. Gente que está viva, pero anda como zombi, con la tristeza reflejada en la mirada, abandonada por su familia y lejos de sus seres queridos.

Sin duda, nadie está preparado para que se acabe el mundo, pero lo que sí podemos hacer es transformar nuestras vidas, dejar huellas y que te recuerden por tus buenas obras, no por los rencores y demonios que nos carcomen.
FUENTE
http://www.critica.com.pa
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