Author
Entre Nos Carlos David Santamari?a Ochoa

Date
12 Nov 2017(15:40:06)




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Resulta impresionante la cantidad de casos que hemos visto hoy en día referentes al tema del acoso sexual, que se presente en todas formas, géneros y situaciones. La portera de la selección estadounidense se quejó del señor Blatter, ex presidente dela FIFA de haberla manoseado; actores y actrices varios se quejan de acoso y cosas por el estilo.
Muchos casos y se ha puesto de moda el demandar que la gente ha sido acosada, sin ofrecer la mínima prueba más que el amarillismo de periodistas sin escrúpulos que dan vuelo a esas declaraciones que dañan terriblemente a una persona, y muchas veces carecen de fundamento y de veracidad.
Cualquiera se queja, cualquiera demanda, cualquiera difama, aunque hemos de ser honestos: también cualquiera acosa, manosea, pide favores sexuales a cambio de muchas coss como trabajos oficiales y demás, que no deja de ser lo más denigrante que existe, porque someter el ingreso personal o familiar de alguien a los bajos instintos de un cerdo o una cerda que busca placer a cambio, no tiene nombre.
En ese sentido, la ley también no es muy justa que digamos: basta con que alguna persona del sexo femenino vaya a interponer una demanda por violación para que el individuo sea detenido y encarcelado; no hab rá aún pruebas de nada, pero por lo pronto, se va a la cárcel, en una acción por demás injusta e ilegal. muchas veces se ha demostrado que las quejas son producto de venganzas.
Nada justifica querer pasarse de listo o lista; hay muchas damas que se dedican al acoso como varones: no crea que es exclusivo de estos cerdos, sino también de degeneradas que lo practican a cambio de muchas cosas. En ese sentido, suponemos que la ley habrá de adecuarse para que se eviten los abusos en las quejas y se castigue ejemplarmente a violadores y acosadores.
Las “nalgaditas” como dice Blatter, son tan graves como la violación misma, porque se dispone contra la voluntad de cualquier persona de su cuerpo y/o su sexualidad, y no hay nada más indignante que ello.
Y existen los otros casos en que algunas personas ofrecen sus favores sexuales para conseguir una plaza, un puesto, una compensación, y entonces aparecen en las oficinas gubernamentales aquellas que sin más capacidad que una falda corta y tres kilogramos de maquillaje obtienen las mejores compensaciones, en una práctica cotidiana en todos los niveles de gobierno y que sigue apareciendo, en detrimento de los valores humanos fundamentales que hay que promover y respetar.
Si la chica o el chico, la persona, del sexo que sea, quiere hacer de su vida y su cuerpo lo que desee, es su problema y su voluntad y sus riesgos, pero no está bien que se supedite a un beneficio por ello, a menos que se dediquen oficialmente a la prostitución, que es la profesionalización del sexo a cambio de algo.
Fuera de ello, no se concibe que se quiera abusar o presionar para obtener algo.
Los grupos feministas deben hacer una campaña más intensa para detener estas acciones, los que no son feministas, tratar de que se preserven los valores básicos del ser humano y se respete la integridad del individuo, del sexo que sea –insistimos- y se respete su sexualidad voluntaria: nada de obligar, presionar o condicionar.
Per también, nada de acusar a lo tonto, y será necesario que se justifique una demanda de ese tipo, para no llevar víctimas inocentes a la cárcel, pero para que no se vayan libres quienes cometen esos delitos.
Mucho hay que trabajar, pero la primera etapa debe darse en casa, donde se supone que debemos inculcar los valores.
Y en los medios, dejar de lado las sensacionalistas notas que hablan de tal o cual actor o actriz o director que como víctima habla para tener esos cinco minutos de fama…… Aunque luego tenga que disculparse por haber dicho mentiras.
Es tiempo de respetar a los demás, hacernos respetar, y pugnar por ese respeto en todos los ámbitos.
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