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Author
Entre Nos Carlos David Santamaría Ochoa

Date
12 Abr 2018(12:44:19)




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El término “chambones” es viejo y se ha utilizado para señalar a los mediocres, los mal hechos, los que no tienen idea de lo que es calidad total o responsabilidad completa: los que les gusta hacer, tristemente, “a la mexicana” las cosas, entendiendo por esa frase peyorativa y ofensiva que en nuestro país las cosas se hacen como sea, sin cuidar la calidad y los resultados.

Triste pero verdadero, y debemos entender que, aunque no todos seamos así, a los mexicanos nos etiquetan por algunos como corruptos, mal hechos, conformistas y mucho más. Insistimos: hay mexicanos muy brillantes, pero otros que, con cualquier nacionalidad darían vergüenza al considerarlos nuestros paisanos.

Y en la administración pública abundan los chambones (aunque habrá que dilucidar si son chambones o tramposos) que hacen obras a medias, no las concluyen -sí las cobran completamente- o las hacen en forma inadecuada.

Cuando uno viaja a Aguascalientes, pasa por carreteras de los estados de Tamaulipas, San Luis Potosí, Guanajuato, Zacatecas, Jalisco y Aguascalientes, provocando el viaje que uno experimente el resultado de la construcción de caminos de las administraciones de estas entidades federativas.

El resultado pésimo trabajo en la mayoría de los casos, destacando el de Jalisco y Guanajuato, donde realmente uno lo pasa mal cuando conduce por sus caminos.

Es cuando pensamos en la forma que la autoridad debe obligar a los que cobran y construyen, para que hagan trabajos de calidad.

En las ciudades sucede: les pagan y hacen calles con un estado de calidad nulo, y con una serie de anomalías que solapan por razones incomprensibles -sarcasmo- para muchos.

Duele, y mucho, adquirir un vehículo con muchos sacrificios y exponerlo a nuestras calles que se han convertido en caminos con más malas condiciones que los rurales: llenos de agujeros, superficies no aptas y más: esto nos lleva a manejar en condiciones difíciles de seguridad y bienestar, y lo mismo sucede en las carreteras, y no es un tema que se comprenda, porque se han pagado en su totalidad y con creces.

Pasan unos cuantos meses y hay que regresar a la agencia automotriz, porque al vehículo todo le suena: pareciera carcacha o carro viejo -para el caso, es lo mismo- y duele ver en qué forma tu patrimonio se convierte en chatarra.

Y vemos obras como el famoso “ocho de ocho” con sus innumerables irregularidades y la permisividad para permitir que quienes los construyeron e hicieron una fortuna en forma indecorosa no hayan completado con calidad la obra.

Sucede lo mismo con edificios, carreteras, puentes y todo lo que conlleve a presupuestos oficiales.

Pareciera que la consigna es hacer rico a alguien sin importar la forma, porque la calidad de las obras no ha llegado aún.

Si viniera el Candidato a Presidente, le pediríamos que vigilen bien el gasto de nuestros dineros, y que refundan en una cárcel a esos vividores que se han distinguido pro ser chambones, por trabajar a la mexicana, al ahí se va, o al “me vale madre”, lucrando con dinero de un pueblo que cumple con su autoridad, pero que ésta no le responde adecuadamente.

Más pruebas… las vemos todos los días en todos los rincones, aunque a veces somos cómplices, por apatía, miedo o flojera.

Tiempo es que el dinero de los mexicanos se bien invierta, y que no tengamos que pagar consecuencias, porque no es justo vivir con obras mal hechas y muy bien cobradas, a costa de una entidad con infraestructura de pésima calidad.

Como que la autoridad debe vigilar y ser mucho pero muy estricta con los que nos han tomado el pelo por años y se han hecho muy pero muy ricos, ¿no cree usted?

Comentarios: columna.entre.nos@gmail.com
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