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13 Abr 2018(14:42:17)




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Si usted es un ave nocturna, que le gusta estar hasta bien tarde en la noche o despierto de madrugada y en la mañana le da duro la levantada, pues tiene posibilidades de morir antes que aquellos que van a la cama temprano.

Eso sugiere un estudio de científicos de Northwestern Medicine y University of Surrey en el Reino Unido.

Tras analizar cerca de 500.000 participantes del Estudio Británico Biobanco, se encontró que esos búhos tienen un 10 % por ciento más riesgo de morir más temprano que las gallinas que van temprano a la cama. En la muestra, 50.000 personas tuvieron más probabilidad de morir en los 6,5 años del periodo estudiado.

“Esas aves nocturnas tratando de vivir en el mundo tempranero de los pájaros puede tener consecuencias para sus cuerpos”, de acuerdo con Kristen Knutson, coautora, profesora de Neurología.

Estudios previos en este campo, de acuerdo con los investigadores, se centraron en las tasas altas de disfunción metabólica y enfermedad cardiovascular, pero este es el primero que analiza el riesgo de muerte.

La investigación fue publicada en el journal Chronobiology International.

Los científicos tuvieron en cuenta los problemas de salud esperados en esos búhos y así y todo seguía un riesgo mayor de muerte del 10 %.

“Este es un tema de salud pública que no se puede ignorar”, en palabras de Malcolm von Schantz, profesor de cronobiología en University of Surrey. “Deberíamos discutir los trabajos que empiezan en la tarde y acaban tarde en la noche. Y necesitamos más investigaciones sobre cómo podemos ayudar a esos búhos con el mayor esfuerzo de mantener su reloj corporal en sincronía con el solar”.

“Podría ser que quienes permanecen levantados hasta tarde tienen un reloj biológico interno que no concuerdan con el ambiente externo”, dijo Knutson. “Podría ser estrés psicológico, comer a destiempo con su cuerpo, no ejercitarse lo suficiente, no dormir mucho, no estar enterado de la hora, o tal vez uso de drogas o alcohol. Hay una gran variedad de conductas no saludables relacionadas con permanecer hasta tarde”.

Se encontró además que esas personas tenían altas tasas de diabetes, trastornos psicológicos y neurológicos.

En estudios anteriores a este, los autores habían encontrado que la genética y el medio ambiente tiene un papel aproximadamente igual en si uno es un tipo madrugador o trasnochador, o entre los dos.

“Uno no está condenado. Sobre una parte, usted no tiene control, pero sobre la otras sí podría”, según Knutson.

Un modo de cambiar el comportamiento es asegurarse de exponerse a la luz temprano en la mañana y no en la noche; trate de mantener un horario regular para ir a la cama y no se permita ir más tarde. También, adopte estilos saludables de vida y reconozca que el tiempo de dormir importa. Y haga las cosas temprano. Son algunas sugerencias de Knutson

POR RAMIRO VELÁSQUEZ GÓMEZ
fuente
http://www.elcolombiano.com
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