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7 Jun 2018(05:01:04)




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El dopaje se ha convertido, sin duda alguna, en uno de los problemas más importantes que enfrenta el deporte a nivel mundial.

Por ello, a inicios de octubre, la Asociación Mundial de Olímpicos (WOA, por sus siglas en inglés), propuso implantar un microchip a los deportistas para detectar posibles situaciones de dopaje. La razón, según argumentan, es que se trata de tecnología que no puede ser manipulada.

En entrevista con con Germán Ortiz, Socio Líder de Tecnología, Medios y Telecomunicaciones en Deloitte México.

1. ¿A través de los microchips, podría el Internet de las Cosas realmente ayudar a detectar o evitar los casos de dopaje en el deporte?

Esto es totalmente posible. Desde hace décadas los laboratorios están trabajando en el diseño y desarrollo de chips que permiten el análisis de la sangre de una forma más sencilla, rápida y barata. Existen chips que son como “laboratorios de bolsillo” y reciben el nombre de Lab On a Chip (LOC), los cuales ofrecen diagnósticos inmediatos.

Sin embargo, recientemente se ha descubierto que la terapia génica, consistente en la inyección de un gen para alterar el ADN de células de músculos y sangre, podría ayudar a encubrir cualquier tipo de dopaje, por lo que, en este sentido, sería un riesgo que la tecnología podría enfrentar.

¿Qué tanta confianza podemos en la seguridad y capacidad de estos dispositivos, que forman parte del Internet de las Cosas (IoT)?

2. ¿Qué tan seguros podemos estar de su confiabilidad y de su capacidad para monitorizar con precisión todas las sustancias y métodos prohibidos?

Las agencias antidopaje han luchado por hacer frente a este tipo de prácticas, un reto que no ha sido nada fácil y que incluso se volverá más complejo, debido a que se ha prohibido cualquier tipo de edición genética (terapia génica) que pueda suponer, de una forma u otra, una mejora artificial del rendimiento deportivo, a partir de 2018.

Si bien la tecnología tiene la capacidad de detectar los niveles de sustancias prohibidas, la farmacología y la creación de sustancias ilegales para mejorar el rendimiento deportivo se han mantenido como el principal recurso para mejorar artificialmente la capacidad de los deportistas, sin embargo, la edición genética marca un importante punto de inflexión y abre un desafío muy complejo tanto para la tecnología como para los científicos.

3. ¿Qué papel han jugado los microchips dentro del Internet de las Cosas y cuál ha sido su alcance?

Los microchips son parte fundamental del Internet de las cosas, son los elementos que permiten obtener datos e información para convertirla en conocimiento y así tomar decisiones de forma casi inmediata.

Su alcance es muy interesante, por ejemplo, en el sector salud, actualmente existen microchips llamados Lab On a Chip (LOC), los cuales trabajan analizando células vivas y pueden diagnosticar enfermedades como cáncer, Sida, malaria y tuberculosis, a un bajo costo; en muchas de estas enfermedades, un diagnóstico a tiempo es clave para salvar vidas.

También existen microchips que puede imitar la función de órganos humanos reales como el intestino, hígado, corazón y médula ósea, y que son utilizados para hacer estudios de tratamientos que en animales pueden no tener los mismos efectos. Estos chips se pueden convertir en una clave para el avance de la medicina.

Otro de los usos que estos dispositivos tienen es, por ejemplo, el que les ha dado la empresa sueca de tecnología Epicenter, que usa microchips implantados en sus empleados para su rastreo, el control de acceso a algunas instalaciones y la realización de pagos.

4. En México, ¿qué tan avanzados estamos en materia del Internet de las Cosas?

México es uno de los países de América Latina que tiene mayor expectativa de crecimiento en materia del Internet de las Cosas (IoT). A 2016, el valor del mercado era de 3,300 millones de dólares (de acuerdo con estimaciones de IDC), apenas 0.4% del mercado global (en perspectiva, China tiene un mercado de 215,000 millones de dólares), sin embargo, para el cierre de 2017, se pronostica un aumento de 26%, en donde más del 50% de la actividad se muestra en los sectores de transporte, manufactura y energía (Smart grid).

De acuerdo con la Organización para Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el volumen del IoT en México equivale a poco más de 8 millones de objetos conectados. Esta métrica nos coloca por debajo de países como Corea del Sur y Brasil.

En lo que respecta a la inversión en IoT, México también presenta retraso. Un reciente estudio realizado por IDC informó que en 2015 la inversión en IoT en el país alcanzó 1.9 mil millones de dólares en aplicaciones de consumo (hogar, cuidado de la salud, wearables, etc.), empresariales (manufactura y operación, operaciones multicanal, etc.) y gobierno (transporte público, smart cities, entre otras), colocándose muy por debajo de países como los Estados Unidos y China, cuyas inversiones fueron de 210 mil millones de dólares y 204 mil millones de dólares, respectivamente.

Debido a este potencial, el Gobierno Federal, con apoyo de ProMéxico, la Secretaría de Economía, el Banco Mundial y la Cámara Nacional de la Industria Electrónica, de Telecomunicaciones y Tecnologías de la Información (CANIETI), ha lanzado iniciativas para fomentar el desarrollo y la aplicación del IoT en distintos sectores económicos y sociales del país, por ejemplo, programas de apoyo a la exportación y atracción de inversión extranjera y crecimiento de capital humano para formar a los próximos líderes del IoT.

Incluso, las principales telefónicas de México ya le están apostando al Internet de las Cosas con la implementación de sus redes LTEM y 4.5 LTEM, con las cuales buscarán conectar a los objetos que los usuarios utilizan cotidianamente para el intercambio rápido de información.

Con estas iniciativas, esperaremos pronto observar un crecimiento importante del IoT en México.

Fuente:
excelsior.com.mx
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