Author
Por La Espiral Claudia Luna Palencia

Date
11 Oct 2018(16:56:56)




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Por estas fechas hace un año, Christine Lagarde, dijo acerca del crecimiento mundial que “el sol estaba saliendo de nuevo pero no hay que olvidarse de arreglar el tejado”; antier habló de nubarrones en el panorama económico.

En los últimos doce meses no solo no se llamó al fontanero, ni al carpintero ni se impermeabilizó el tejado, sino que llegó Donald Trump a darle de mazazos.

Las consecuencias aquí están presentes: se desacelera el crecimiento de China, lo hace también Francia y Alemania arrastrando igualmente a la eurozona en su menor ritmo.

Las previsiones del FMI son menos optimistas que hace un año: “La creciente incertidumbre acerca de las políticas comerciales puede intensificar los vientos económicos adversos, haciendo que los riesgos se inclinen aún más a la baja. En particular, una escalada sistémica de las tensiones comerciales podría impactar gravemente en el crecimiento mundial, al mismo tiempo que fallaría en resolver las causas del persistente exceso de desequilibrios externos. Mientras la normalización monetaria en las principales economías continúa, un repentino endurecimiento de las condiciones financieras mundiales podría intensificar los desplazamientos de flujos de capital y poner en riesgo el crecimiento, especialmente allí donde existe mayor riesgo”.

Y riesgo lo hay en todas partes, partiendo del elevadísimo sobreendeudamiento que ahoga al mundo… la gran crisis de insolvencia y de falta de liquidez que viene, porque no habrá ni colocación de bonos de deuda ni impuestos al bolsillo de los ciudadanos que puedan seguir dando oxígeno a unas arcas públicas con tales niveles de desequilibrio.

A unas arcas públicas que son utilizadas al arbitrio y a merced del gobernante de turno, de su ideología y de su equipo; algo debe de cambiar porque el dinero de la gente que forma parte de los ingresos presupuestales no puede estar politizado de por vida.

Ora subo los impuestos… ora los bajo; ora va el aeropuerto, ora no va; ora recorto presupuesto educativo, ora va más educación gratuita; ora quito el nombre de las calles y de las glorietas, oro pongo los que a mí me gustan para ser héroes. La Historia y el presupuesto tienen algo en común: se reescriben y reeditan con base a quien tenga la pluma del poder.

Así pasa, en las últimas décadas no ha habido consistencia entre un presupuesto gubernamental y otro, y eso crea la sensación ciudadana de que nuestros impuestos no han servido para nada más que para fomentar monolitos ociosos y decisiones estúpidas.

No lo quiero asustar, amigo lector, pero en el tema de la deuda pública y privada, sí hay que preocuparnos, de acuerdo con el FMI la deuda mundial “se encuentra en un máximo sin precedentes de 182 billones de dólares, equivalente a 224% del PIB mundial”.

El propio organismo desmenuza que dos tercios es deuda privada no financiera atribuida a lo que debemos en los hogares y deben las empresas, todo ese apalancamiento sufre cada vez que suben las tasas de interés y el dólar se hace más fuerte.

El FMI señala que las crecientes vulnerabilidades de la deuda pública en los países de bajo ingreso constituyen una especial preocupación, ya que alrededor del 40% de ellos se encuentran en o están cerca de una situación de alto riesgo de sufrir problemas de deuda.

En ese espectro de “fragilidad” se habla directamente de África pero del endeudamiento exorbitante no se libra ninguna economía más o menos desarrollada o más o menos industrializada. Comenzando por Estados Unidos el mayor deudor del orbe.

A COLACIÓN

No está coadyuvando Trump y sus políticas proteccionistas a que el tejado aguante, todo lo contrario está creando la tormenta perfecta con granizo incluido partiendo por su absurda guerra comercial.

En una economía global tan interrelacionada que nada tiene que ver ni con 1929, ni con 1947, ni con 1976, ni con 1994, las cadenas de valor, la deslocalización geográfica y digital han creado tales redes de sinergia que no hay un “ganar, ganar y ganar” para una economía que únicamente vea por su propio beneficio.

Trump esgrime resultados económicos exitosos tan rápidos que a muchos economistas nos tiene los pelos de punta, porque es insostenible a mediano y largo plazo y porque a un invalido no se le puedes poner a andar con patines motorizados… la caída será muy dañina. Y lamentablemente será “perder, perder y perder” para todos; un boomerang que saldrá lanzado por la Unión Americana y gracias a Trump.
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