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26 Oct 2018(06:01:00)




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Una colección zapoteca, conformada por 250 piezas prehispánicas, estuvo durante 30 años envuelta en papel periódico y dentro de cajas de galletas, hasta que el dueño, Roberto Ortiz Dietz, decidió donarla.

Entre los objetos que conforman la colección se encuentran 10 cráneos que son expuestos desde 2016 en La Casa del Mendrugo, Puebla, pero ahora, por primera vez, cuatro de los cráneos llegan a la Ciudad de México para formar la exposición Los cráneos prehispánicos esgrafiados de La Casa del Mendrugo.

Roberto Ortiz Dietz, abogado de origen oaxaqueño, recibió la colección como parte de un regalo que le hicieron unos caciques de Oaxaca; sin embargo, Ortiz Dietz decidió donar la colección en diciembre de 2011 a La Casa del Mendrugo.

Ortiz Dietz falleció en enero de 2012, cuando, la donación ya estaba hecha. Investigadores comenzaron a abrir las cajas y encontraron 10 cráneos, huesos largos, como fémures, tibias y quizá húmeros; siete caracoles gigantes, vasos esculpidos en mármol y ónix, piedras de tumbas, así como otros objetos de piedra cerámica, madera y hueso.

Los cuatro cráneos pertenecen a cabezas humanas y se caracterizan por tener grabados que representan pasajes del Códice Nutall y el Códice Laud, lo cual, a decir de José Ramón Lozano, presidente de la Fundación Casa del Mendrugo, representa “la memoria de gobernantes antiguos y una oportunidad única de estudio”, trabajo que ya realizan ocho especialistas en epigrafía y genética.

En una pequeña vitrina del segundo piso del Museo de Arte Popular se encuentran los cráneos y aunque a primera vista parece que no cuentan con color alguno, los primeros estudios concluyen que tuvieron un color rojizo de cinabrio.

REPRESENTACIONES. “El Señor que se Marcha”, “El Señor mano firme”, “El Señor del Maíz” y “El Señor o Señora Ave”, son los nombres que le dieron a los cuatro cráneos expuestos, designaciones que recibieron a partir del contenido.

“El Señor que se Marcha”, determinaron estudios, se trata de un cráneo que corresponde a un hombre de entre 35 y 50 años. Además, es posible apreciar la muerte de un gobernante, jerarquía que dedujeron por su tocado, ornamento y vestimenta, mismos que también guardan relación con el poder y la muerte.

La mandíbula de este cráneo se caracteriza por tener grabado a un tlacuache, que en la cultura mixteca es una figura relacionada con la muerte.

En el caso de “El Señor mano firme”, es posible apreciar a un hombre vestido de forma sencilla y que busca legitimarse como gobernante, por lo que pelea con otro personaje, a quien sujeta por el cabello y lo pone en posición de sometimiento. El segundo personaje viste de manera similar, por lo que podría ser de la misma jerarquía.

A través de estudios se estima que el cráneo es de un hombre de entre 25 y 35 años, con deformación craneal intencional. Además, el deterioro del tejido óseo y el grabado, demostraron que la decoración se efectúo cuando aún había tejido muscular uniendo los huesos, lo cual quiere decir que se hizo poco tiempo después de la muerte y quizá sin desprender la cabeza del cuerpo.

Por otro lado está “El Señor del Maíz”, que cuenta con la representación de dos personajes sentados uno frente a otro, mismos que no se ponen de acuerdo por una planta de maíz. La idea de la discordancia cobra mayor fuerza porque uno de los sujetos está de brazos cruzados y con ciertos gestos.

Pese a que aún no se determina su sexo, dispusieron el cuarto cráneo: “El Señor o La Señora Ave”, que tiene a un personaje con el tórax descarnado, una máscara de ave y adornos de plumas.

El personaje se dirige hacia otro con adornos en las orejas, mientras que un tercero tiene un tocado de venado, que se encuentra de rodillas, realizando una especie de ritual, al que relacionan con la fertilidad, pues está presente una planta.

“Aún falta profundizar en la interpretación iconográfica de todos los diseños de estos cráneos, algo que dará muchas sorpresas, lo cual será motivo de novedades y de debate”, sostiene Carlos Serrano, del Instituto de Investigación Antropológicas de la UNAM.

ESPACIO. Los cráneos fueron expuestos primero en Puebla, en La Casa del Mendrugo, espacio que nació luego de que, por trabajos de remodelación, encontraron en el patio un entierro Olmeca de tres mil 500 años de antigüedad.

En el entierro fueron encontradas osamentas humanas, cerámica estilo olmeca, objetos y figurillas de piedra verde estilo olmeca, así como pendientes, pectorales de concha nácar y cerámica Mayólica, precursora de la talavera poblana, así como un depósito de desechos.

Fuente:
cronica.com.mx
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