Author
Por La Espiral Claudia Luna Palencia

Date
2 Dic 2018(15:54:45)




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Es muy pronto para responder si el recién nombrado presidente de México llevará a cabo una política absoluta de “perdón y olvido” o más bien se decantará por el perdón con la memoria muy presente.
Borrón y cuenta nueva se leyó entre líneas en el reciente discurso en San Lázaro, durante la toma de posesión de Andrés Manuel López Obrador, cargada además con una significativa dosis emotiva.
Todos queremos un México mejor seamos de izquierda o de derecha, de centro o apolíticos; todos deseamos una sociedad mucho más humana y equitativa sin esas visibles equidistancias dolorosas.
El México de Porfirio Díaz tenía once millones de pobres, lamentablemente con el paso del tiempo nunca mejoró ni amainó la desigualdad social, el coeficiente de Gini que sirve para medir y reflejar la disparidad de ingreso entre la clase más pudiente y la más castigada socialmente hablando fue ensanchándose cada sexenio.
De esta forma se ha llegado al siglo XXI con el mismo karma maldito: la mitad de la población tiene diversos grados de pobreza en unos segmentos mucho más acuciosa, anquilosada y de drama generacional; se hereda de padres a hijos como una cadena perpetua.
El presidente López Obrador tiene sus propias ideas sociales y socialistas aunque muchas también de centro, el caleidoscopio de personajes políticos que acudieron a acompañarlo en su investidura reviste de un análisis interesante.
Se han reunido desde dictadores como Nicolás Maduro señalado y condenado de forma moral por sátrapa por la comunidad internacional ante el daño provocado al pueblo venezolano y a la democracia; así como políticos europeos de izquierda mucho más moderada, es el caso de Jeremy Corbyn, líder del Partido Laborista y de Miguel Ángel Revilla, presidente de la comunidad autónoma de Cantabria, ubicada al norte de España.
Me ha parecido muy interesante que el nuevo mandatario tuviera una deferencia muy especial, tanto con Corbyn como con Revilla, al invitarlos a hospedarse en su casa en Palenque previo a la ceremonia oficial del 1 de diciembre pasado. No lo hizo con ningún otro político internacional.
Y confieso que si López Obrador simpatiza con ellos no me escandaliza ni me preocupa, en cambio sí lo haría una amistad íntima con Evo Morales o con el propio dictador Maduro.
A COLACIÓN
El inglés Corbyn (69 años) está liderando su propia cruzada contra la primera ministra británica Theresa May, ya le negó cualquier apoyo laborista en el Parlamento para la próxima votación del 11 de diciembre, en la que la premier deberá obtener mayoría simple para aprobar el acuerdo de divorcio del Brexit alcanzado hace poco con la Unión Europea (UE).
Corbyn, fiel a sus ideales, ha dicho que no pasará y sabedor de la debilidad política de May está esperando, como el lobo, su oportunidad para acceder al poder vía la convocatoria de unas elecciones generales anticipadas.
El político inglés, casado en terceras nupcias con la abogada mexicana Laura Álvarez, tiene una vocación sindical innata; él apoya a Palestina y en su momento se manifestó contra el Apartheid.
No es partidario del Brexit pero tampoco es un férreo defensor de permanecer “supeditados” a la UE, es patriótico y muchas de sus decisiones en su larga trayectoria política –iniciada de joven- descansan en el apoyo de las masas obreras.
Recientemente condenó abiertamente los elevados costos del transporte del tren inglés, denunciando que un trayecto entre Londres y Manchester costase más de 330 libras; entonces escribió iracundo en su cuenta de Twiter que “habría que nacionalizar las compañías de trenes”.
Por su parte, el español Revilla (23 de enero cumplirá 76 años) es sin duda un político singular dentro de la amplia fauna de la política ibérica, de corte campechano acostumbra decir lo que piensa: le gusta pisar el campo, visitar las industrias y acostumbra el roce con la gente; él mismo se ve un tanto cuanto reflejado en la forma de ser del expresidente de Uruguay, José Mujica y de tal forma le seduce la personalidad de López Obrador que lo buscó afanosamente para conocerlo.
Revilla igualmente tiene una larga trayectoria política, fundó el Partido Regionalista de Cantabria, y desde 2003 es presidente de Cantabria lleva tres reelecciones, ha gobernado en coalición con el PSC y el PSOE. A pesar del desgaste de gobernar, sigue gozando de una amplia popularidad en su tierra y en medio de la corrupción rampante en los grandes partidos políticos columna vertebral de la democracia española, hasta estos momentos, Revilla se mantiene lejos de todo escándalo.
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