Author
Palacio Mario Díaz

Date
3 Dic 2018(09:52:22)




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-Arrancó la Cuarta Transformación
-No a la corrupción y al neoliberalismo
-Se vio mal Porfirio Muñoz Ledo

LA expectativa, el desafío y el optimismo envuelven a lo que se considera el inicio de la Cuarta Transformación Política de México, luego de la Independencia, la Reforma y la Revolución. Asimismo, queda en claro que la constancia y perseverancia son elementos claves para lograr cualquier propósito.

El presidente de México ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR inició su sexenio constitucional, luego del acto protocolario de toma de protesta ante el Congreso de la Unión, y, tal y como lo ofreció en campaña, su gobierno se centrará en el combate a la corrupción y atención a las clases marginadas. De acuerdo al nuevo tlatoani azteca, en la Cuarta Transformación no tendrá cabida el neoliberalismo que tanto daño económico y social ha causado en las últimas décadas.

En condiciones políticas nunca antes vistas, el nuevo Jefe del Ejecutivo Federal asume el poder con el respaldo mayoritario en ambas cámaras del Congreso de la Unión y con los poco más de 30 millones de votos obtenidos en el proceso eleccionario del primero de julio, que representan el 53% de los sufragios emitidos en una participación histórica del 63% del padrón electoral.

La presencia de jefes de estado y altos representantes de otros países es un franco respaldo de la comunidad internacional para LÓPEZ OBRADOR, haciendo añicos comentario agoreros que vaticinaban un desastre para México y los mexicanos. Los compromisos externados con palabra de por medio ante tan selectiva concurrencia serán un factor decisivo para la atracción natural de los ojos del mundo.

Por lo pronto, quien en una tercera intentona logró su cometido, desde el primer minuto de su período constitucional plasmó los primeros pincelazos de su gobierno. Fueron retiradas las letras del hangar presidencial, abrió al público la residencia oficial de Los Pinos, puso en venta el avión presidencial, retiró el Estado Mayor Presidencial, despachará en el Palacio Nacional y, al menos rumbo a la transición del poder presidencial, lo hizo a bordo de su austero vehículo.

A pesar del tiempo transcurrido, es tema de comentario la ambivalencia de comentarios de ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR al dirigirse al ahora expresidente ENRIQUE PEÑA NIETO durante la ceremonia protocolaria en el palacio legislativo de San Lázaro. Primero le agradeció no haber intervenido en el resultado de la elección como en “otros atropellos antidemocráticos” y, posteriormente, prácticamente lo hizo añicos al anunciar marcha atrás a las reformas estructurales y exhibir el endeudamiento en que deja al país, por más de 10 billones de pesos, a pesar de que la herencia de FELIPE CALDERÓN HINOJOSA fue de 5.4 billones de pesos.

Por obvias razones, no pasó desapercibido el mal momento y trago amargo que pasó PEÑA NIETO, al grado de que hubo de refugiarse verbalmente con el presidente del Senado, MARTÍ BATRES.

Con el lema “al margen de la ley nada; por encima de la ley nadie” apuntalando su programa de gobierno encaminado al combate a la corrupción, ANDRÉS MANUEL hizo hincapié en la eliminación del fuero constitucional “desde el presidente de la república, hacia abajo”.

DESDE EL BALCON:
Quien no lució como debió haber sido durante el histórico acto protocolario de la transición del poder presidencial fue el presidente del Congreso de la Unión, PORFIRIO MUÑOZ LEDO. Ante legisladores, visitantes y millones de televidentes, adoptó una postura no propia para una ceremonia de esa relevancia.
Con la barbilla colocada en la palma de su mano, MUÑOZ LEDO pareció restar importancia al relevo del poder, aunque le asiste la razón o el beneficio de la duda por su edad octogenaria. Las cámaras televisivas contrastaron imágenes con la postura poco ortodoxa del legislador y la gallardía de los cadetes del Colegio Militar.
Aunque, claro, por supuesto, no existe punto de comparación.

Y hasta la próxima.
mariodiaz27@prodigy.net.mx

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