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10 Mar 2019(15:39:45)




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Cada día tienen más fama y es que los probióticos son una grandísima ayuda para reequilibrar nuestra flora bacteriana haciendo que el organismo esté más sano y alejando muchas enfermedades. No te pierdas todo lo que los probióticos pueden hacer por tu salud y lo que debes saber si has decidido incluirlos en tu rutina saludable.

¿Qué son los probióticos?
Habrás oído su nombre muchísimas veces estas últimas temporadas, los probióticos se destacan como unos aliados potentísimos para mantener la salud y paliar efecto de otros medicamentos como por ejemplo los antibióticos.

No son otra cosa que microorganismos vivos que, entre otros beneficios saludables, reequilibran la microbiota intestinal, mejoran el proceso digestivo, refuerzan el sistema inmune y facilitan la absorción de nutrientes haciendo que el organismo gane en salud.

Si te has decidido a tomar probióticos en forma de suplemento esto es lo que tienes que saber antes de incluirlos en tu rutina saludable.

Puedes (y debes) tomarlos cada día
Si estás preguntándote cuándo sería el mejor momento para tomar probióticos la respuesta sería cada día, pero plantéate seriamente tomarlos sí o sí cuando estés pasando por un bache de salud. Si tienes que tomar antibióticos, has tenido un episodio de gastroenteritis, tienes catarro o infección, alergias… en esos momentos los probióticos son fundamentales para reequilibrar la microbiota. Ya sabes que la tripa es nuestro segundo cerebro y ¡hay que cuidarla mucho!

Muchos procesos del organismo y algunas enfermedades se desencadenan en el intestino, si tu flora intestinal está alterada tu salud seguramente se va a resentir, es necesario regular la microbiota con ayuda de probióticos para evitarlo.

La importancia de elegir la cepa correcta
No todos los probióticos son iguales, hay muchos microorganismos diferentes y saber qué cepa te va a beneficiar más sería lo ideal.

Si estás sana como una manzana y lo que estás buscando es continuar así los lactobacillus y los bifidobacterium son tu mejor opción, comienza siempre con cantidades pequeñas para evitar problemas digestivos como náuseas o gases.

Si te sientes hinchada o tienes problemas para ir al baño opta por lactobacillus acidophilus o lactobacillus casei que te ayudarán a reequilibrar tu flora intestinal. Si por el contrario tienes un problema de diarrea las cepas de saccharomyces boulardii para combatir la diarrea asociada a antibióticos y para casos más graves.

Si tienes infecciones vaginales recurrentes los lactobacillus acidophilus van a convertirse en tus mejores amigos para alejar estas molestias. No olvides tomar tus probióticos sobre todo al acabar el periodo.

El estrés y la ansiedad también pueden combatirse a través del intestino que produce gran parte de neurotransmisores como la serotonina (la llamada hormona de la felicidad). Para reequilibrar la microbiota contribuyendo a paliar la ansiedad elige lactobacillus plantarum y bifidobacterium bifidum. ¡Sayonara ansiedad!

Cuidado con el calor
Los probióticos son organismos vivos que pueden no sobrevivir si el entorno es hostil y hace demasiado calor. Hay algunos productos que no lo necesitan pero por lo general hay que preservar los suplementos probióticos refrigerados. Lee siempre la etiqueta del envase para poder beneficiarte de todas sus propiedades y vigila la fecha de caducidad.

Combínalos con alimentos prebióticos
En el intestino viven millones de bacterias de forma permanente. Al tomar probióticos añadimos bacterias ‘visitantes’ que ayudan a que todo marche correctamente pero todas ellas necesitan alimentarse.

Los alimentos prebióticos son la ‘comida’ preferida de las bacterias, les ayuda a multiplicarse y les asegura la vida. Son sustancias que el organismo no puede digerir y que son el alimento perfecto para estas bacterias ‘buenas’.

Combinar la toma de probióticos con la ingesta de alimentos prebióticos es, por tanto, una buenísima idea. Los alimentos que estimulan el crecimiento y la actividad de las cepas de probióticos son, por ejemplo, los plátanos, las alcachofas, los espárragos, las cebollas, los puerros, los ajos, la avena, las patatas, la batata o las legumbres… asegúrate de ingerir alimentos prebióticos en tu dieta para potenciar el efecto de tus probióticos.

Los que le funcionan a tu amiga pueden no ser los que deberías tomar
La microbiota es algo así como nuestra huella dactilar, es algo único en cada individuo. La edad, el género, la genética, los hábitos de vida, el entorno… son factores que pueden influenciar el estado de la flora bacteriana de cada persona por lo que un probiótico que le ha ido bien a alguien que ha tenido un problema digestivo puede no irle bien a otra con el mismo problema.

Aunque dependiendo del problema a tratar puedes elegir una u otra cepa de probióticos, bien es cierto que no tienen por qué tener la misma efectividad en dos personas distintas ya que su microbiota seguramente diferirá. Consulta siempre con tu médico y hazte las pruebas pertinentes para saber el estado en el que está tu microbiota y cuáles serían exactamente las cepas adecuadas en tu caso.
FUENTE
https://www.mujerhoy.com/
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