Author
Gastón Monge EnLíneaDIRECTA

Date
31 Mar 2019(11:46:23)




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-Pueden ser deportados por el INM

Nuevo Laredo, Tamaulipas.- Yuliana es de Honduras, país del que salió hace poco más de dos meses debido a los elevados niveles de delincuencia que existen en ese país, y del que han sido objeto ella y su esposo, quien ha sido objeto de atentados a balazos por parte de las pandillas que abundan en su natal Atlántida, del municipio de Amazica.

Dijo que en Atlántida los delincuentes actúan con impunidad, y que el robo y otros delitos como la extorsión, son frecuentes por parte de las Mara 18, la MS y la Salvatrucha, pero dijo que los de la 18 extorsionaban a su esposo, y que le quitaban el poco dinero que ganaba como soldador en un pequeño taller.

El departamento de Atlántida es un pequeño poblado ubicado en el norte del país, y pertenece a la jurisdicción departamental de La Ceiba, y sus pobladores se dedican básicamente a la agricultura, la ganadería, el comercio y el turismo, pero casi todos son asolados por las pandillas mediante la extorsión y cobro de piso por trabajar.

“Ellos nos pedían dinero y cada vez era más dinero, pero llegó un momento en que ya no podíamos darles dinero cada semana porque solo ganaba mi esposo para la comida y apenas lo tenía y se lo quitaban, y así pasa con todos los negocios a los que piden cuota”, explicó.

Debido a tanta extorsión, llegó un momento en que dijeron que ya no les darían más, por lo que decidieron salir de su país y emigrar a Estados Unidos, ya que tienen familiares en Nueva York y en Houston.

Los detienen en Matamoros

El 22 de diciembre decidieron dejar Honduras, y luego de varias semanas de viaje sin contratiempos, llegaron a Matamoros en donde fueron detenidas por agentes del Instituto Nacional de Migración (INM), “pero no sabíamos que en Chiapas podíamos pedir un permiso, y solo cruzamos y viajamos en camión desde Tapachula hasta Tuxtla, y durante cuatro días viajamos desde Chiapas hasta Matamoros, pero solo tuvimos hambre y no tuvimos problemas en el camino, pero muchas personas no tienen tanta suerte”, comentó.

Para viajar, Yuliana, su esposo y dos hijos, quienes luego de ser detenidos por migración mexicana fueron enviados al Centro de Atención para Menores Fronterizos (Camef), dl DIF local, en donde hay algunas familias que son atendidas y protegidas mientras se resuelve su situación migratoria en el país.
Debido a que el local del INM en Matamoros es muy reducido, luego de 22 días fueron enviados a esta ciudad, pero dijo que a otras familias las mantuvieron durante cuatro meses en el mismo lugar, por lo que esperan el asilo político de México para no ser deportados.

Pero la incertidumbre por saber su destino mantiene a Yuliana y a su esposo en la incertidumbre, ya que no desean regresar a Honduras, en donde dice, se encuentran en serio peligro porque las pandillas ya saben que salieron del país.

De obtener el permiso en México y el asilo político en Estados Unidos, luego de trabajar y ganar algo de dinero, regresarían a su país para iniciar un negocio, ya que dijo que no quiere quedarse a vivir en un país ajeno.

Yuliana es una de las cientos de familias hondureñas que abandonan el país con sus hijos, para buscar un mejor nivel de vida en Estados Unidos, pero el gobierno de Donald Trump amenaza con cerrar su frontera con México si no se detienen las caravanas en su frontera con Guatemala, “y que sea la voluntad de Dios lo que decida nuestra suerte”, señaló esta migrante de Honduras.

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