Author
Maremágnum Mario Vargas Suárez

Date
18 Abr 2019(16:34:45)




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Teóricamente somos un país democrático, donde los ciudadanos elegimos a nuestros representantes sociales que, por un lado, hacen las leyes para el mejor bienestar de todos y que el gobierno sea prácticamente quien regule lo mejor para la sociedad, no para unos cuantos. Además determinan el presupuesto anual de México.
También elegimos, cada sexenio, al titular del Poder Ejecutivo, que valga la redundancia, es quien ejecuta el ordenamiento jurídico señalado en la Constitución y en las leyes que se deriva de ella y gasta el presupuesto en la medida que le autorizó el Poder Legislativo.
Insisto, la teoría así lo determina.
La realidad es muy diferente, porque, la mayor parte de las veces, elegimos a hombres y mujeres equivocados, en ambos poderes, porque parecieran ciegos a los intereses populares y no es que olviden lo que prometieron en campaña, solo supieron mentir, porque lo que hagan será a favor de la veleta guía de su carrera política, por donde van intereses de grupo, de haberes muy particulares.
Cuando escribo México secuestrado, no me refiero a la figura literal del secuestro como delito, más bien es por la carga human que ingresa de otros países, inclusive desde la lejana África, bajo la complacencia de las autoridades mexicanas, porque les permiten el libre ingreso.
¿Cuántos inmigrantes, de la nacionalidad que me diga, han entrado a suelo mexicano solo en los últimos seis meses? Le aseguro que ninguna autoridad de los tres niveles de gobierno conoce ese dato.
México como nación está rebasado en mucho.
En el caso de los migrantes la prensa nacional insiste que en Centro y Sudamérica, existe un clima de alta inseguridad, cuando hablan de secuestro de personas, posesión ilegal, asesinatos, pandillerismo, balaceras y desempleo.
Todo ello nos lleva a la pregunta hecha a Cuauhtémoc por Tetlepanquetzal, Señor de Tlacopan, cuando éste se quejaba por la tortura por el aceite hirviendo a manos y los pies ¿Y acaso crees que yo estoy en un lecho de rosas? Paráfrasis que bien podía aplicarse en el tema de los inmigrantes.
La política se ayudar a quienes menos tienen, la cuestión humanitaria, la solidaridad con nuestros congéneres, etc., sin duda es buena, noble. Sin embargo ser realistas no choca, cuando los mexicanos, de todo el país, vivimos en un clima muy inseguro.
En el tema del desempleo recordemos a los millones de ‘ninis’ mexicanos, pero aparecen los migrantes a los que no solo les ofrecen chamba, sino que también les becan y ¿para ello los mexicanos pagamos impuestos?
No hay, en ninguno de los tres poderes de la Unión Nacional, un solo mexicano o mexicanizado, que se atreva a mencionar siquiera la posibilidad de cerrar la frontera sur. No para darle gusto al presidente estadounidense, sino para frenar los excesos de los inmigrantes.
La prensa nacional habla, por ejemplo en Tapachula, Chiapas, cuando la invasión y ocupación por inmigrantes de casas, terrenos o departamentos en construcción, lo mismo en colonias populares que en unidades habitacionales.
Además los vecinos de los diferentes poblados, rancherías y ciudades pequeñas y medianas, en la ruta hacia la frontera norte, se quejan de que sufren la comisión de delitos como robo, asalto, drogadicción, alcoholismo y todo eso que hay también en abunda en terruño azteca.
Hay reportes de que la caravana mas reciente, entró a la fuerza y para demostrar su poderío quemaron una bandera mexicana, en pleno territorio azteca, al grito de “¡Entramos porque entramos!”
Los buenos samaritanos del país, esos mexicanos que espontáneamente ayudan con comida, agua y ropa a las caravanas de todos tamaños, en las rutas a la frontera gringa, pareciera que ya se acabaron al tacharlos de malagradecidos, sucios y nada acomedidos a levantar, por lo menos la basura que producen.
No faltan desde luego, aquellos que piensan es una obligación humanitaria que los mexicanos les ayudemos con agua y alimentos, pero se da el caso de gente que se niega a comer lo que les ofrecen y “…hasta son agresivos con la mano que les tiende un taco para comer…” dicen una oaxaqueña.
Pobre de este México nuestro.

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