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29 Jul 2019(06:00:21)




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La enfermedad de Graves es un trastorno del sistema inmunitario que da lugar a la sobreproducción de hormonas tiroideas (hipertiroidismo). Si bien una serie de trastornos puede dar lugar al hipertiroidismo, la enfermedad de Graves es una causa frecuente.

Debido a que las hormonas tiroideas afectan varios sistemas corporales diferentes, los signos y síntomas asociados con la enfermedad de Graves pueden ser diversos y afectar considerablemente tu bienestar general. Si bien la enfermedad de Graves puede afectar a cualquier persona, es más frecuente entre las mujeres y antes de los 40 años de edad.

Los objetivos primarios del tratamiento consisten en inhibir la sobreproducción de las hormonas tiroideas y disminuir la gravedad de los síntomas.

Algunos signos y síntomas frecuentes de la enfermedad de Graves son:

Angustia e irritabilidad

Un temblor leve de las manos o los dedos

Sensibilidad al calor y aumento en la sudoración, o piel caliente y húmeda

Adelgazamiento, a pesar de hábitos alimentarios normales

Agrandamiento anormal de la glándula tiroides (bocio)

Cambios en los ciclos menstruales

Disfunción eréctil o disminución de la libido

Movimientos intestinales frecuentes

Ojos protuberantes (oftalmopatía de Graves)

Fatiga

Piel gruesa y roja, por lo general sobre las tibias o la parte superior de los pies (dermopatía de Graves)

Latidos del corazón irregulares o acelerados (palpitaciones)

El hipertiroidismo producido por la enfermedad de Graves puede llevar a la presencia de varios síntomas, tales como pérdida no intencionada de peso, taquicardia o latidos irregulares, ansiedad e irritabilidad, temblores en las manos y los dedos, agrandamiento de la tiroides y sensibilidad al calor, explica Vahab Fatourechi, endocrinóloga.

Agrega que en alrededor del 20 por ciento de los casos, la enfermedad causa una inflamación en la parte posterior de los ojos, afección conocida como oftalmopatía de Graves. En raras ocasiones, las personas con esta enfermedad presentan dermopatía de Graves, que consiste en una inflamación de la piel de los pies y parte inferior de las piernas.

En las personas con enfermedad de Graves, el sistema inmunitario produce un anticuerpo que afecta a las células de la glándula tiroides, que está ubicada en el cuello y produce hormonas. Como resultado de esto, la glándula tiroides produce demasiada cantidad de hormonas tiroideas. Esa afección se conoce como hipertiroidismo.

La causa principal de la enfermedad de Graves es un proceso autoinmunitario para el que no existe tratamiento. Por ello, la atención se concentra en controlar la hiperactividad de la tiroides. Según las recomendaciones de la Asociación Americana de la Tiroides, los pilares para atender este padecimiento son los medicamentos antitiroideos, la terapia con yodo radioactivo y la cirugía para extirpar la tiroides. La mejor alternativa para cada uno depende de los síntomas, de la severidad de la enfermedad, del estado médico general y de las preferencias personales.

Los medicamentos antitiroideos normalmente se recomiendan como el primer paso del tratamiento, porque son la única alternativa que mantiene abierta la posibilidad de que la enfermedad entre en remisión y al mismo tiempo conservan la función tiroidea normal.

En aproximadamente el 40 a 50 por ciento de los casos, los medicamentos antitiroideos llevan a la remisión de la enfermedad de Graves, después de tomarlos a diario durante 12 a 18 meses. Si los análisis luego revelan que la actividad tiroidea ha recuperado los niveles normales, se pueden entonces suspender. Por otro lado, si la actividad de la tiroides ha disminuido, pero no ha descendido a los niveles considerados normales, no hay peligro en continuarlos. El medicamento normalmente se administra en una dosis menor, pero por un período más largo.

La especialista de Mayo Clinic señala que la enfermedad siempre puede reaparecer, incluso después de haber entrado en remisión. Por ello, se suele programar citas de seguimiento para revisar la actividad de la tiroides cada 6 meses durante los primeros 2 años después de la remisión de la enfermedad. Pasado ese tiempo, las revisiones pueden programarse una vez al año.

La terapia antitiroidea tiene algunos inconvenientes y no es adecuada para todos. Las personas que los toman necesitan seguimiento regular para controlar estrechamente su estado porque estos fármacos pueden llevar a la presencia de efectos secundarios, informa Vahab Fatourechi.

Si su médico decide que el medicamento antitiroideo no es adecuado para usted, entonces la terapia con yodo radioactivo o la cirugía son alternativas factibles. En la primera alternativa, se le administra yodo radioactivo por vía oral. La tiroides necesita yodo para producir hormonas y al introducir el yodo radioactivo en la tiroides, la radioactividad destruye las células hiperactivas de la tiroides. Los síntomas disminuyen de forma gradual, en el transcurso de varias semanas o meses. La cirugía implica extirpar parte o toda la glándula tiroidea.

Después de la terapia con yodo radioactivo o de la cirugía, probablemente necesite tomar un reemplazo hormonal a diario y durante el resto de su vida para proveer al cuerpo de las hormonas que la tiroides ya no produce.

Fuente:
RT.com
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