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19 Ago 2019(06:13:57)


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Prevención. Ningún niño nace con manual de operación bajo el brazo, sin embargo, a diferencia de épocas anteriores, en la era de la información abundan los expertos que pueden ayudar a guiar la crianza de los hijos. #RetoMiSalud

¿Qué tipo de problemas y enfermedades quieres que enfrenten tus hijos en la vida adulta?

Si bien es cierto que ningún niño nace con manual de uso bajo el brazo, hoy día es menos complicado aceptar que se puede necesitar ayuda, y que como padre de familia no es obligación ni requisito ser experto en la crianza de los hijos.

Por otra parte, los tutores también tienen oportunidad de comprender que como seres humanos poseen una personalidad e inteligencia emocional que es perfectible, y que en la medida que ésta se trabaje y se haga consciente, contribuirá el desarrollo de mejores herramientas de comunicación con los niños.

Sin que esto haya sido una regla, en décadas anteriores era de esperar que los papás tuvieran de­saciertos en la educación de los hijos, pues en áreas como la nutrición, el desarrollo cognitivo, la inteligencia emocional, entre otros, no había la cantidad ni la diversidad de información que existe ahora. Por ejemplo: con mucho esfuerzo y buenas intenciones, las familias compartían refresco a la hora de la comida, este evento, que quizá solo era reservado para ocasiones especiales, se apreciaba como lo idóneo, sin sospechar que en las décadas venideras se convertiría en una de las causas de un problema de salud pública.

En la actualidad es difícil que un adulto ignore el daño que causa a sus hijos al facilitar el consumo de bebidas industrialmente endulzadas o cualesquiera productos que se venden en las cadenas de supermercados y tiendas de conveniencia, es decir, las que son 24 horas.

Con opiniones en contra o a favor, en la red se puede hallar información suficiente para que cada tutor genere su propio criterio, y mejor aún, pueda determinar qué tan conveniente es esta mercancía para sus hijos al evaluar su propia salud.

Con frecuencia, una de las quejas constantes de padres y maestros es la conducta no aceptable de los hijos, la cual por una parte refleja las áreas de oportunidad que se deben trabajar en casa y por otra, que casi nunca se observa, es que el origen del comportamiento inapropiado puede estar en la alimentación. En las multicitadas Radiografías de producto del sitio de El poder del Consumidor, se describen ingredientes como Caramelo IV, Glutamato monosódico, Rojo 5, Azul 4, entre muchos otros, los cuales influyen en la conducta infantil, y al mismo tiempo también pueden ser precursores de alteraciones en el neurodesarrollo de los menores.

Con esto no se quiere decir que el consumo de un empaque de golosinas coloridas y aromáticas sea suficiente para generar alteraciones en la capacidad de concentración y atención de los menores. Aunado a esto, tampoco se está afirmando que un solo caramelo rico en edulcorantes sintéticos sea el motivo por el que en la vida adulta se desarrolle alguna enfermedad neurodegenerativa, sin embargo, si en cada fiesta infantil abundan estos productos, la ingesta es recurrente y se va acumulando en el organismo.

Paradojas del Siglo XXI. Otro de los efectos que causa el consumo acumulado de ingredientes sintéticos es la conducta compulsiva e impulsiva —si alguien opina lo contrario, habría que explicar por qué ciertos productos ultraprocesados se pueden ingerir en cantidades abundantes sin sentir saciedad—, evento que para un cerebro en formación es significativamente amenazador.

En fechas recientes, el Comisionado Nacional contra las Adicciones, Gady Zabicky Sirot, propuso replantear la edad mínima permitida para el consumo de alcohol y tabaco en el país, para que ésta fuera tolerable hasta los 21 años y no a los 18 como es en la actualidad.

Esta propuesta, que quizá pronto debería de convertirse en una iniciativa con la que se formule una Norma Oficial Mexicana, podría ser el primer paso para crear sociedades mentalmente menos desequilibradas, y quizá sería más útil si además de considerar el tabaco y el alcohol, también se incluyera en la mesa de análisis, el consumo de los ingredientes sintéticos que hay en los productos de consumo habitual. Para despejar dudas y aportar información basada en evidencia, el Instituto Nacional de Salud Pública cuenta con los suficientes expertos que podrían contribuir a esta causa; bastaría que la suma de voluntades políticas y económicas se dejara guiar por la ciencia que esté libre de conflicto de interés.

Si algún día se logra que en el país se aumente la edad mínima permitida para el consumo de estas sustancias tóxicas, será un avance en cuanto a políticas sanitarias, sin embargo la medida podría implementarse desde hoy en los hogares mexicanos. Regresando a épocas anteriores, quizá no era tan mal visto que un adolescente comenzará a ingerir sus “primeras probaditas de alcohol”, conducta de la que quizá no se dimensionaron sus consecuencias a causa de la falta de información.

En el presente, hay vasta bibliografía que explica que el cerebro humano termina de madurar hasta los 21 o 22 años; que en la parte central de la cabeza está la corteza prefrontal, la cual es la central de mando, por lo que si la intoxicamos con alcohol, tabaco u otras sustancias, a lo largo del desarrollo podrá presentar deficiencias en la conducta. Por lo tanto, trabajar o no estas áreas de oportunidad en el hogar determinarán el tipo de problemas y enfermedades que los hijos enfrentarán cuando sean adultos.

Fuente:
cronica.com.mx
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