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Date
3 Sep 2019(06:01:33)


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Quizá te quitas los zapatos de una patada cuando llegas a casa porque no quieres ensuciar las alfombras o los pisos limpios, o quizá simplemente es reconfortante deshacerte de ellos.

Sin embargo, si te los quitas de manera habitual porque te preocupa que las bacterias nocivas del exterior entren y provoquen que te enfermes, mejor relájate.

Esas preocupaciones son una exageración, de acuerdo con los expertos, quienes agregaron que a menudo ignoramos que existen riesgos a la salud más importantes.

¿Qué hay en tus suelas?

Charles P. Gerba, profesor y microbiólogo de la Universidad de Arizona, estudió cuántas y qué tipos de bacterias se encuentran en las suelas de los zapatos.

En 2008, los investigadores dieron seguimiento a los zapatos nuevos de diez participantes durante dos semanas y hallaron que bacterias coliformes como la E. coli se encontraban comúnmente en el exterior de los zapatos. La bacteria E. coli provoca infecciones en los tractos intestinal y urinario, así como meningitis, entre otras enfermedades.

“Nuestro estudio también indicó que los zapatos pueden arrastrar consigo bacterias a lo largo de grandes distancias hasta llegar a tu casa o tu espacio personal”, dijo Gerba mediante un comunicado.

(El estudio no se publicó en una revista arbitrada, se realizó con un número limitado de participantes y contó con el apoyo de la empresa de zapatos Rockport, que estaba poniendo a prueba zapatos que pueden meterse a la lavadora).

Gerba dijo en una entrevista este mes que los hallazgos del estudio habían provocado que cambiara incluso algunas de sus propias costumbres: “Ahora ya no subo los pies al escritorio”.

Es poco probable que los zapatos contaminados te enfermen

Es posible transmitir los gérmenes de tu calzado si tocas tus zapatos y después tu rostro o tu cara, por ejemplo, o si comes alimentos que cayeron al piso.

Sin embargo, en la jerarquía de posibles riesgos a la salud en casa, los zapatos cubiertos de bacterias plantean una amenaza relativamente menor, de acuerdo con Donald W. Schaffner, microbiólogo de alimentos de la Universidad de Rutgers en Nueva Jersey.

Dijo que hay otras consideraciones más importantes. ¿Hay alguien enfermo en la casa? ¿Hay ranas, tortugas o serpientes que puedan transmitir salmonela? ¿La comida se está almacenando y preparando de manera adecuada?

Las esponjas, que retienen agua y partículas de comida, son un “caldo de cultivo” de bacterias, dijo Aaron E. Carroll, profesor de Pediatría de la Facultad de Medicina de la Universidad de Indiana en Indianápolis.

Afuera de la casa, hay objetos y superficies que tocamos con frecuencia, pero rara vez o nunca limpiamos, como el dinero, los botones del cajero automático y los surtidores de combustible en las gasolineras, dijo. “Enfocarse en los zapatos de la gente es un poco como fijarse en el vector equivocado”, agregó.

En general, los expertos hicieron énfasis en que lavarse las manos con agua y jabón seguía siendo la práctica sanitaria más importante.

Lisa A. Cuchara, profesora de Ciencias Biomédicas de la Universidad Quinnipiac en Hamden, Connecticut, dijo que las bacterias fecales en efecto se transmitían de los zapatos al piso de la casa pero que, “para la mayoría de los adultos sanos, este nivel de contaminación es más una situación asquerosa que una amenaza a la salud”.

Para poner la amenaza en perspectiva, señaló que el piso de un baño público tiene alrededor de dos millones de bacterias por cada 6 centímetros cuadrados. El asiento de un baño, por otro lado, tiene en promedio alrededor de cincuenta bacterias por cada 6 centímetros cuadrados.

“Piensa en eso la próxima vez que coloques tu bolso o tu mochila en el piso del baño y después lo lleves a casa y lo pongas sobre la mesa o la encimera de la cocina”, comentó.

Piensa en lo que introduce el perro a la casa

Si te preocupa lo que arrastran los residentes humanos, ¿entonces qué piensas de los perros?

“No les lavamos las patas a los perros cada vez que entran a la casa, y no quiero pensar en dónde ha estado caminando el mío”, dijo Carroll, que tiene un cavalier king Charles spaniel llamado Loki.

Andrea Kaufmann de Cape May Court House, Nueva Jersey, dijo que se quitaba los zapatos y se ponía pantuflas para no ensuciar el piso, pero agregó que tiene dos labradores retriever.

“Podría barrer y aspirar tres veces al día y aun así habría mugre en los pisos a causa de los perros”, dijo. “Ellos no pueden quitarse los zapatos”.

La mugre puede ser saludable. De verdad.

Considerando los beneficios del saneamiento de la actualidad, las vacunas y la atención médica, las probabilidades de enfermarnos debido a nuestros zapatos son “tan insignificantes que casi resultan infundadas”, dijo Jack A. Gilbert, profesor del Departamento de Pediatría y del Instituto de Oceanografía Scripps en el campus San Diego de la Universidad de California.

Gilbert, autor del libro Dirt is Good, habló sobre teorías que sugieren que traer al interior elementos de afuera podría ayudar a estimular nuestro sistema inmunitario, sobre todo el de los niños.

Durante el primer año de vida, la interacción física con un perro puede reducir un 13 por ciento las probabilidades de que un niño padezca asma, mientras que las interacciones en un establo pueden reducirlas un 50 por ciento, explicó.

Emily Ledgerwood, profesora adjunta de Ciencias Biológicas y Medioambientales de Le Moyne College en Siracusa (Nueva York), dijo que su hija de 3 años hace poco le había ayudado a romper huevos para hacer el desayuno. Cuando terminaron, Ledgerwood se aseguró de que ambas se lavaran las manos para evitar una posible contaminación cruzada de salmonela.

Más tarde, su hija le ayudó a deshierbar el jardín y a recoger vegetales. Aunque había estado trabajando en la tierra, Ledgerwood dejó que almorzara sin lavarse las manos primero.

“Cuando nos enteramos de todos los microbios que hay en el medioambiente, nos volvemos un poco escrupulosos, pero no nos enfermamos todo el tiempo”, comentó.

¿Cuándo debes quitarte los zapatos?

Es mejor quitarte los zapatos si tienes niños pequeños que gatean o si hay gente en casa que sufre de alergias, pues el polen puede transferirse al piso, sobre todo a las alfombras.

“En los casos en que el sistema inmunitario está comprometido —como con la gente que tiene cáncer, que se ha sometido a un trasplante de órganos o tiene una infección— hay muchos más motivos para quitarte los zapatos cuando llegues a casa”, dijo Cuchara.

Si la persona que visitas prefiere que te quites los zapatos, cumple sus deseos para mostrar tus buenos modales, dijo April Masini, que escribe sobre relaciones y etiqueta para su sitio web Ask April.

“Aunque no veas zapatos en la entrada, siempre puedes preguntarle a tu anfitrión si le gustaría que te quites los zapatos al entrar”, dijo.

También es una práctica común en los países asiáticos y del Medio Oriente, dijo Benjamin Hiramatsu Ireland, profesor adjunto de Estudios de Lenguas Modernas en la Universidad Cristiana de Texas en Fort Worth.

“La costumbre de quitarse los zapatos al entrar a la casa nace del cumplimiento respetuoso de las prácticas religiosas que se han integrado al tejido cultural y a los deberes esperados de cada uno de esos países y, desde luego, se debe a razones relacionadas con la higiene”, comentó.

Christopher Mele, originario del Bronx en Nueva York, es un editor sénior. Se unió a The New York Times en 2014 en la sección Metro. Antes trabajó durante casi treinta años como reportero y editor en periódicos en Adirondacks y Hudson Valley en Nueva York y las montañas Pocono en Pensilvania.

Fuente:
exceslior.com.mx
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