Se llama Les Djinns, y es un coro francés con chicas pequeñas, poseedoras de voces angelicales que tuvieron realmente poco tiempo para deleitarnos. No fue más de una década la que pudimos disfrutar de la música coral que nos regalaban. Canciones típicas como Tom Pillibi y Marie eran la delicia de muchos de nosotros.
Sin embargo, uno de sus más grandes éxitos fue, sin que alguien lo dude, la pieza titulada “El día que vengan las lluvias”. En esta melodía, las juveniles y educadas voces nos regalaban acordes armónicos suaves, con tonos agudos que nos recordaban prácticamente a los mismos ángeles, de ahí que se le conociera a Les Djinns como “Las Voces del Cielo”.
La pieza es recordada en estos días, cuando las primeras precipitaciones pluviales han hecho acto de presencia en Tamaulipas: el sábado pasado comenzó en la madrugada un regular aguacero, para, este domingo, regalarnos una tarde completamente húmeda a grado tal que se reportan entre 2.5 y 4 pulgadas en los registros de organismos reguladores de agua.
Es un bálsamo para el productor, y un alivio para los que hemos padecido una de las sequías más difíciles de los últimos tiempos.
Ya los ganaderos reportaron casi 4 mil cabezas perdidas por falta de agua, lo que origina que no haya pasto suficiente, aunado a otros problemas que van de la mano.
La verdad es que, pese a que las calles estaban plenas de gente que no tiene idea lo que es el manejo adecuado, de charcos y algunos desperfectos en las calles, todos estábamos contentos con el hecho de salir corriendo de un vehículo o de casa y empaparnos un poco –o un mucho- pero disfrutar del agua de la lluvia que llega finalmente para tratar de aliviar la pesadilla de productores y la gente en general.
La sequía propició que las presas bajaran sus niveles; algunas a límites peligrosos como fue el caso de la “Pedro J. Méndez”, cuyo almacenamiento apenas alcanza el 18 por ciento de su capacidad. La verdad es que en términos generales, y pese a la falta de agua de lluvia, las presas tienen niveles bastante aceptables.
El calor parece ser que comenzará a emigrar para dar paso a la temporada húmeda en la entidad. Con ello, seguramente los productores podrán hacer frente a muchos de sus compromisos económicos, dado que tendrán en unos días, de seguir el comportamiento climático así, un aliciente para seguir produciendo pese a los precios tan castigados que han registrado sus cabezas de ganado.
La situación pareciera que puede enderezarse y, como dijo el encargado de la Comisión Nacional del Agua en la entidad, hay posibilidades de concluir 2009 con porcentajes cercanos a los promedios tradicionales.
Hay agua, llega lluvia, pero no debemos dejar a un lado el sinnúmero de recomendaciones que nos hace llegar la autoridad en el sentido de que debemos cuidar este líquido vital, evitar desperdicios y aprender a hacer un uso racional del agua en todos sentidos. Hay mil y una formas para economizar, para reciclar y dar mejor uso.
Eso dependerá, sin lugar a dudas, de cada uno de nosotros.
Y fue este lunes cuando, irónicamente, en un día que nos levantó con un aguacero que prácticamente cerró las importantes arterias de la ciudad, que se llevó a cabo la segunda reunión entre sectores involucrados en la producción y el gobernador Eugenio Hernández Flores, para dar seguimiento a los reportes de ganaderos, productores en general, dependencias federales y estatales dedicadas a esta actividad y quienes tienen la responsabilidad de pugnar por un gobierno justo y de oportunidades para todos.
Así pues, con la llegada de la temporada de lluvias –y huracanes, que comienzan a azotar las costas mexicanas- tenemos ya un mejor panorama que debe mejorar en la medida que todos hagamos lo que nos toca y procuremos el ahorro del líquido vital, en aras de garantizar para nuestros hijos la distribución para beber y otras muchas cosas. El agua es vida, hay que recordarlo siempre.
Hace un año las presas en Tamaulipas contaban con 4 millones de metros cúbicos de agua en su almacenamiento; hoy, tenemos 3 millones, 712 mil, es decir, menos de 300 mil metros cúbicos de déficit que, en esos términos, es mínimo en comparación con lo que hemos vivido de calores y estiaje, de falta de lluvias y necesidades sociales y de producción.
Tamaulipas tiene una muy buena infraestructura en ese sentido, y la prueba la tenemos en los reportes que nos hacen llegar de la CONAGUA, donde se refleja que si bien es cierto que hay menos, no es tan crítico el asunto, pero no por lo anterior debemos manejarla en forma irresponsable.
Es el tiempo de cambiar de costumbres, de cuidar el vital líquido para garantizar que nuestros hijos y nietos tengan el recurso a la mano.
No visualizamos el mundo como aquellas cintas en las que no había ni para comer, menos para beber, y el más fuerte quitaba al débil para garantizar sus necesidades, sin importar si el otro quedaba a medias.
Finalmente, al ritmo de la melodía de Les Djinns, agradecemos a la Madre Naturaleza la llegada de estas precipitaciones que siguen siendo una enorme y grande bendición para todo ser vivo.
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Entre Nos/Carlos Santamaría Ochoa *Las lluvias
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