POR LA ESPIRAL/Claudia Luna Palencia

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-Desertificación y agua
-Hambrunas, sequías, presiones
-México en la misma línea

Cada año, la sequía reduce en un 1% la productividad de la tierra, la falta de agua es uno de los enormes desafíos para la Humanidad sin agua no somos nada y el peligro de más hambrunas y una severa crisis alimentaria es para tomárselo en serio.
De acuerdo con la Convención de Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD) ante esta cruel realidad el alimento de uno de cada tres habitantes del planeta está en riesgo debido a la desertificación del suelo.
Y para 2025, la desertificación de las tierras afectará a casi el 70% del planeta de no aplicarse estrategias urgentes y prioritarias a fin de evitar tensiones entre los seres humanos derivadas de la lucha por el agua, movimientos de población de unos países a otros limítrofes o transcontinentales en busca del agua para cultivar.
Hablamos de la sobrevivencia humana, de la lucha entre las especies, probar la inteligencia del ser humano y la capacidad de adaptación y adecuación de la tecnología y la ciencia precisamente para aquellas áreas esenciales como evitar que la tierra siga secándose debido a la sobrepoblación, malas técnicas de cultivo, contaminación, cambio climático y la pobre disposición de presas y represas.
La CNULD afirma que hoy en día existen al menos dos mil millones de seres humanos afectados directamente por la desertificación, orillados a la hambruna y una sed insaciable.
De los 7 mil millones de seres humanos que habitamos el planeta, casi 30% están condenados a morirse de hambre, todos ubicados en países en vías de desarrollo, otros del renglón del tercer mundo. La ONU afirma que manda semillas, el problema es que la tierra sin agua no genera vida.
A COLACIÓN
La desertificación y la sequía son una amenaza global cada vez mayor. La ONU advierte que actividades humanas como: el cultivo y el pastoreo intensivo, la deforestación y mala utilización del regadío, junto con el cambio climático, están convirtiendo los suelos fértiles en tierras improductivas y estériles.
En todo el mundo se reduce la superficie cultivable por persona lo que amenaza la seguridad alimentaria especialmente en las áreas rurales pobres y desencadena crisis humanitarias y económicas.
En México cerca del 70% de la tierra es vulnerable a la desertificación, lo que provoca que entre 700 mil a 900 mil mexicanos dejen sus hogares cada año en busca de una vida mejor como trabajadores emigrantes en Estados Unidos.
Sin embargo, no existe lugar donde el problema de la desertificación sea tan severo como en África Sub-Sahariana, donde se espera que el número de refugiados por causas medioambientales se eleve a 25 millones en los siguientes 20 años.
SERPIENTES Y ESCALERAS
La tierra se seca y el agua se acaba. Las generaciones actuales pagamos por los excesos de la época de los baby boomers y de la explosión demográfica debido al asentamiento industrial en las grandes urbes.
En algunos países están haciendo provisiones al respecto temerosos de ese futuro sin agua, dentro de la Unión Europea (UE) van aumentando las tarifas e impuestos por el uso y consumo de agua tanto para uso industrial como doméstico.
Mediante el encarecimiento del servicio y la imposición de impuestos sobre de la cantidad de agua consumida quieren obligar a la gente a racionar el agua lo más posible, dejar los baños en tina (400 litros de desperdicio) por un ducha rápida (promedio de 70 litros) y hacerlo no una vez al día sino una vez a la semana.
En México, el cambio climático es igualmente notorio, si en Europa ya se perdieron las estaciones del año y la nieve es más resistente, en México las temperaturas suben peligrosamente.
En la ciudad de México, en pleno mes de octubre, el sol reluce como si fuera primavera, se puede andar por las calles en perfecta manga corta.
Pero el calor es un aviso más, las autoridades ya alertaron que este año las lluvias fueron insuficientes, el nivel de las presas es demasiado bajo lo que lleva a temer lo peor: para el primer trimestre de 2010 muchas colonias de la gran urbe del país se quedarán sin agua.
Años se atrás Iztapalapa padecía por el vital líquido de tal forma que la gente se acostumbró a pagar sus pipas de agua semanales porque jamás salió directa de la llave.
Con los años, más y más colonias de otras delegaciones se han ido sumando a pagar por sus pipas de agua porque la del grifo ha dejado de fluir constantemente.
Algunas colonias como la Del Valle sus habitantes de clase media empiezan a comprar sus propias pipas de agua como si fuera ya una moda mientras que las delegaciones siguen expidiendo permisos y licencias de construcción de condominios con múltiples baños; uno no sabe porque con tantas presiones para surtir de agua a la gente que ya habita en edificios y casas, continúan con las edificaciones.
P.D Hace 15 años no imaginamos comprar agua purificada para beberla, ¿qué pasaba antes de que el agua se comercializara? Abríamos el grifo y teníamos dos opciones: beber el agua de forma directa de la llave o llenar una olla, ponerla a hervir, para después servir el agua en una jarra, enfriarla y luego beberla.
Empero, aparecieron de forma más frecuente las botellas de agua pura o purificadas listas para beber, por supuesto tras desembolsar el dinero para pagar por el líquido.
Poco a poco se ha hecho una industria del agua pura y ni siquiera tenemos la fiabilidad de que, efectivamente, esa botella contiene agua libre de partículas nocivas, sedimentos y elementos dañinos, aunque en más de una ocasión la Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO) ha realizado estudios de laboratorio con las aguas puras embotelladas en el mercado y ha determinado que casi ninguna cumple con lo de la purificación absoluta.
Pero eso sí, menudo negocio. Ese negocio es precisamente al que el Banco Mundial pone el acento al recordar a los gobiernos del mundo el enorme compromiso para ser ellos los encargados del saneamiento del agua y de darle acceso a toda la población.
Tal parece que después de acostumbrarnos a comprar por el agua embotellada para beberla, lo que sigue de forma generalizada es comprar pipas de agua para abastecer los tinacos. En fin, después de tantos años de desperdiciar el vital líquido, nos queda aprender a vivir en la racionalización.
*Economista y columnista especializada. Es candidato a doctor por la Universidad de Alcalá, tiene dos libros publicados y participa en distintos foros de radio y televisión con opiniones sobre educación financiera, economía y finanzas personales. Puede contactarla en: claulunpalencia@yahoo.com

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