Entre Nos/Carlos Santamaría Ochoa *Los diputados

En prácticamente el último período de sesiones, la sexagésima legislatura tamaulipeca se prepara para cerrar su gestión en un año de elecciones, y en el que definitivamente, lo que se pueda proyectar a través de los legisladores, tendrá impacto en la decisión ciudadana.

Si un diputado de un partido determinado toma la decisión correcta puede significar un buen número de votos para julio próximo; en caso contrario, las decisiones apartadas de la voluntad popular podrán tener como consecuencia los votos en contra.

Ahora los ciudadanos tenemos una distinta visión, ya que no nos dejamos dormir tan fácilmente. Cierto es que algunos miembros de la llamada “clase política” piensan que nos falta mucho por aprender, la verdad es que en forma anónima, muda y hasta cierto punto, discreta, los que votamos nos forjamos una visión de lo que hacen los que trabajan y cobran en el Congreso local, de forma tal que determinamos si les volvemos a entregar la confianza a través del voto.

El diputado Felipe Garza Narváez tiene la encomienda personal y profesional –podemos decirlo así- de entregar buenas cuentas.

Hoy es tiempo de que los legisladores tomen en cuenta todos esos comentarios que se escuchan por las calles, que provienen de voces ciudadanas: los que vivimos y padecemos o disfrutamos el tino de las decisiones de los que hacen leyes y conforman un criterio que a veces no es compartido por nosotros.

Y es que, luego de haber escuchado en distintos puntos de la geografía tamaulipeca los informes de cada uno de estos representantes populares, y también de los que no lo son –los plurinominales-, la ciudadanía ahora exigirá más de sus diputados: hoy tendrán que eficientar su función y establecer mayores mecanismos para hacerse escuchar, pero también para visualizar qué es lo que necesitamos, lo que queremos… lo que el ciudadano exige.

El diputado Garza Narváez ha comentado que dentro de la agenda legislativa se encuentran aspectos tales como la procuración y administración de justicia, asignatura que no está pendiente, pero por cuestiones que suceden no solo en la entidad sino en el país, ha quedado corta.

Es un tema difícil, sin duda alguna, pero es interesante saber que habrá una dedicación especial para mejorarlo.

Por otra parte, tienen ante sí la importante misión de renovar el Consejo Electoral del Instituto Electoral de Tamaulipas. Es el tiempo de buscar quienes serán los jueces del proceso que está ya en marcha, y hay más de cuatro décadas de aspirantes, entre los que se cuenta a los actuales.

En este sentido, los diputados tienen la importante encomienda de referencia, porque de su decisión dependerá que se cuente con los ciudadanos indicados, porque en ellos recaerá la responsabilidad básica, aunque, sabemos, hay otras instancias que pudieran ponerse a funcionar en caso de que existan las típicas inconformidades que, seguramente, se dejarán sentir por los que no van a obtener el triunfo.

Recuérdese que hay algunos institutos políticos que tienen la costumbre de gritar a los cuatro vientos que se llevó a cabo un proceso democrático cuando obtienen el triunfo; caso contrario, cuando no lo logran, asumen que hubo fraude.

Son algunos de los temas que se encuentran en la agenda legislativa.

Es también el deseo de algunos de los integrantes de la LX legislatura que haya representantes que sepan hacer su trabajo con decoro, con profesionalismo y un enorme compromiso hacia los ciudadanos. Tiempo es, también, de que los representantes populares hagan un trabajo honesto y serio, y que los partidos políticos dejen de acumular en las listas de candidatos plurinominales a los “puros cuates”, porque el compromiso es más serio que lo que ha pasado.

El caso es que ha iniciado el período legislativo y se esperan muchas noticias al respecto, referentes, obviamente, a la tarea de cumplir con los mandatos que fueron jurados por cada uno de los integrantes.

¿La labor? Cada uno de nosotros la calificamos según nuestra óptica y criterio: seguramente unos pensaremos que no fue suficiente, aunque para una gran mayoría, el trabajo ha sido adecuado, no con ello pensar que fue perfecto, porque hay siempre aspectos que se deben mejorar.

Los diputados deberán ahora enfocarse a lo que sigue. Seguramente algunos pensarán ya en las licencias correspondientes para buscar una alcaldía, y habrá por ahí algún distraído que no ha captado su realidad y querrá ausentarse para buscar la gubernatura. De todo habrá.

Ahora, lo importante es que los suplentes de aquellos que dejen su responsabilidad para la que fueron votados, puedan hacer el trabajo con eficiencia, tal y como lo merece cada uno de los ciudadanos que hace tres años salimos a manifestar una opinión a favor de los que hoy ocupan una curul.

Tiempo es, pues, de que nuestros legisladores nos convenzan de que han sido tres años de buena función, y de que debemos seguir apoyando a su partido político, por los resultados obtenidos.

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