Entre Nos/Carlos Santamaría Ochoa *Candidatos Chaqueteros

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El término suena vulgar. Lo es, y se aplica a aquellos individuos que gustan de no ser leales en sus ideales o acciones.
La Real Academia Española lo define como “que chaquetea, que cambia de opinión o de partido por conveniencia personal, adulador o servil”. Todo eso aplica a decenas de “políticos” tamaulipecos que en estos tiempos están tratando de llevar agua a su molino.
Y en ese tenor, aplica la etiqueta a personas que, carentes de honorabilidad, honestidad y lealtad suman a su currícula el ser candidatos de un nuevo instituto político.
Lejos están aquellos tiempos en que, a pesar de que no irían por la victoria en una elección, defendían sus postulados. Recordamos, por ejemplo, al profesor Francisco Javier Álvarez De la Fuente, a quien muchos criticaban porque decían que la campaña ha hacían él, su esposa y sus hijos pequeños: que no tenía más seguidores. Paco Álvarez siempre tuvo para la sociedad, la defensa aguerrida de la idea del PDM –Partido Demócrata Mexicano-, y sus campañas, en ocasiones, se resumían a un vehículo compacto con sonido integrado y altavoces donde gritaban a la gente para convencerla de votar por ellos.
Esos eran gente de convicciones y, aunque sabían que no ganarían, luchaban por su causa, no como ahora, cuando vemos que un Alfonso De León cambia de camiseta como de calcetines, de partido como de plato para la comida, y como él, muchos más, incluyendo los rumores que ubican a la diputada Magdalena Peraza, del distrito de Tampico, como posible detractora del Partido Revolucionario Institucional por el hecho de que no fue considerada como candidata a la alcaldía.
Esos arranques como el que atribuye a la diputada –sin afirmarlo- son propios de políticos carentes de convicciones. Ahora resulta que, como pubertos hacen berrinches y no saben esperar tiempos: cuando les postularon, fue una decisión acertada, y llegaron al Congreso, pero hoy que no les favorece la decisión, amenazan con irse a otro partido.
Si existiera la madurez política en el electorado, estos individuos seguramente no sacarían una docena de votos, porque no se puede confiar en alguna persona que está aquí y mañana allá, como el caso de la señorita Chavira, quien llegó amparada por el Partido dela Revolución Democrática y ahora amenaza con no ser parte del mismo, con tal de no pagar sus obligaciones. Habrá que imaginar, si no puede ni quiere cumplir su obligación mínima, ¿Qué sería si llegara a gobernar siquiera un ejido?
Esa clase política es la que se ha considerado como los Chaqueteros, esos que cambian de ideología si no son favorecidos. Es algo así como los miembros del PAN que, históricamente critican las elecciones cuando no ganan, pero si la victoria les favorece, son los primeros en aplaudir el ejemplo de honestidad y civilidad ciudadana.
Recuérdese los casos que hemos vivido en Victoria: el PAN gana, está bien, el PRI gana: hay fraude.
No pensamos que lo que se escribió de la diputada Peraza sea cierto, dado que la hoy legisladora tiene una reputación de ser gente seria y no caprichosa como acostumbran esos mentirosos que, sexenio a sexenio afloran como políticos y que solamente buscan la manera de vivir del presupuesto, sangrando cuanto les es posible y encaprichándose cuando no son cumplidos sus antojos o “chiflazones”, como decimos en la entidad.
Imaginamos que Ricardo Gamundi, presidente del PRI estatal ha tenido mucho trabajo tratando de calmar a los chiflados y a los chaqueteros que abundan en estos tiempos; algunos, llegan amparados por supuestas cartas de recomendación de quien manda en la entidad, o de tarjetas de tal o cual personaje, queriendo sorprender a los demás.
Suponemos que Gamundi Rosas ha tenido la experiencia suficiente como para no dejarse engatusar por estos personajes, y de no ser así, habría mucho material para alimentar los rumores de una escisión con el ex secretario general de gobierno Antonio Martínez Torres, y que supone un distanciamiento entre ambos personajes.
Uno, es el actual dirigente, el otro, es el de la experiencia ancestral: los dos son parte del equipo de Eugenio Hernández Flores. Si alguno se deja sorprender por los rumores, podría caer en el terreno de los “chaqueteros”.
Deseamos, por el bien de la entidad, que no suceda así, y que los que tienen convicciones políticas, sean o no adecuadas, que las defiendan a capa y espada, sin caer en las provocaciones que propicia una total desinformación, alimentación de rumores y crecimiento de comentarios insanos, que quieren fracturar al partido que, por décadas ha gobernado en Tamaulipas y que, la verdad sea dicha con todo respeto, no tiene rival para el año electoral que vivimos.
Falta mucho, es cierto, pero ya están “brincando” los tradicionales chaqueteros, los que siempre traicionan, los que se van a otro partido donde les cumplan sus caprichos, como Juan Genaro De la Portilla en Altamira. Ojalá les dieran de baja en la política en general: son entes dañinas, o algo así como tumores incurables que deben ser extirpados a la voz de ¡YA!
Comentarios: santamariaochoa@prodigy.net.mx

Atentamente: Mtro. Carlos David Santamaría Ochoa ¡Ten un buen día!

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