RELATO 1.-Su vida a navegado entre bromas, crónicas periodísticas, acusaciones de nepotismo y de corrupción y hasta de cinturita.
Si la tuvo alguna vez de esto último escaso queda, pero a él se le percibe feliz con su corpulencia, despreocupado y satisfecho porque ahora de regidor salto a candidato opositor a una diputación local por un distrito de Victoria, pueblo en el que ha dado mucho de que hablar, lo que lo ha convertido en una de las clásicas figuras del folclor citadino.
Se sabe de él que es amante de la vida nocturna y que El Tríangulo fue uno de sus antros favoritos, un lugar donde hacía las delicias de las damas de la noche pavoneando en la pista y sobre las mesas su abundante humanidad, al grado de que hacia enloquecer a los trasnochadores que se lastimaban las manos para tributarle una ovación.
Para algunos era considerado como una grosería su forma tan erótica de mover el bote, pero para las damiselas significaba una delicia, sobre todo cuando de los bolsillos de su apretado pantalón se asomaban varios billetes de alta denominación.
Ahora, a estas alturas, la raza periodiquera lo trae de boca en boca otra vez y lanzan carcajadas al por mayor cuando recuerdan un hecho espontáneo que sucedió y que casi paso desapercibido cuando se registro ante el ITAM como candidato a legislador local.
Y cómo no, si para llamar la atención Félix Mezquitic Montoya se pinta solito.
Resulta que ese día una vez que se registró salió a la calle con aires de triunfador y para demostrar que tiene al pueblo de su lado se acercó a una señora que cargaba a un bebe en brazos y con el afán de posar para la foto de rigor se lo pidió prestado.
Cargo al bebé desnutrido y maltrecho, quien lo miro con temor y luego Félix sonrió y lo apretó contra su cara.
Y nada había sucedido hasta que alguien de sus seguidores grito desde atrás “se lo va a comer”, por lo que el bebe soltó fuerte el llanto y estiraba desesperado las manitas para que lo regresaran a los brazos de su madre.
Como consecuencia de los berridos del chamaco a Félix no le quedo otra alternativa más que la de entregarle el bebe a su progenitora y fue solo así que cesaron sus gritos.
Ni un besito le alcanzo a dar, porque el niño se retorcía asustado frente a aquel descomunal sujeto con sueños de grandeza.
Lo dicho, Félix inocente o indecente siempre contribuye para el diseño de una nota.
Y en esa ocasión el niño rechazo sus sinceras caricias.
Como para evitar que lo chupara el diablo.
RELATO 2.- Las campañas de los candidatos a alcalde y diputados del PRI en Ciudad Victoria arrancaron con el pie derecho y contra viento y marea.
Son Miguel González Salúm, Oscar Almaraz Smer y René Castillo de la Cruz, cartas que son bien vistas y valoradas por el electorado local y que se muestran transparentes, dispuestas, entregadas a una labor que seguramente redundara en una alta votación a su favor, porque como lo han dicho, van por todo.
En los spots publicitarios, en las fotografías y en los logotipos que están utilizando para su vistosa campaña se le está sacando jugo a sus rasgos faciales y esto ha sido objeto de buenos comentarios por parte de la población local.
El electorado conoce bien a los tres y es por eso que no salta la duda acerca de la labor que harán una vez que alcancen su propósito de llegar a la cámara.
Y es que por si fuera poco, su sencillez doblega a cualquier grotesco monstruo.
RELATO 3.-No hay que perder de vista a un jovencito que anda muy activo.
Hijo de tigre pintito, Ricardo Rodríguez Martínez, se mueve rápido por esta capital en eventos de diverso corte y penetra como el agua en los zapatos en un día de chubasco.
Al líder del PRI en Ciudad Victoria hay quienes ya lo ubican en un puesto en el siguiente gabinete estatal y, eso, nada extraño sería.
Porque él es un buen orador y Eugenio y el doctor Torre no le quitan la vista en los eventos públicos cuando le toca intervenir en la tribuna.
Por eso no hay que perderlo de vista porque el talento siempre tiene una recompensa.
Por muy modesta que ésta sea.
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