Entre Nos/Carlos Santamaría Ochoa *Daño Irreversible

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El ver las noticias que hablan del derramamiento de petróleo crudo en aguas del Pacífico, y específicamente, en el Golfo de México nos llena de terror, por las consecuencias que pudiera tener esta irresponsable acción que tiene prácticamente un mes sin ser controlada.
No entendemos el por qué autoridades estadounidenses, que tienen la particularidad de entrometerse en todos los asuntos internacionales que no son de su incumbencia y querer fungir como padres de los países en vías de desarrollo, no han hecho nada al respecto.
Probablemente obligar a las empresas involucradas con la explotación petrolera a trabajar juntos, o de otra forma, poner al servicio de este problema la tecnología del país, y luego, claro, cobrarla en forma por demás espléndida a los irresponsables de la compañía BP.
No se entiende que se permita hacer un daño ecológico terrible e irremediable, irreversible, que nos afectará prácticamente en todo el mundo.
Todos sabemos las consecuencias de este derrame, y los americanos lo están viviendo en primera instancia antes que nosotros, sin embargo, los daños nos llegarán tarde o temprano.
Siendo Tamaulipas un estado costero en el Golfo de México, nuestro litoral de más de 700 kilómetros se verá afectados por esta medida.
Y luego, leemos que un grupo de investigadores está buscando aves para limpiarlas y descontaminarlas. ¡Excelente!, cuando miles de metros cuadrados están siendo dañados y los seres vivos existentes están muriendo, ellos, limpiando y bañando unos cuantos “pajaritos” quieren lavar su culpa. ¡Vaya desfachatez!
Nosotros tenemos dentro de nuestros muchos encantos el que la tortuga Lora llega a nuestras costas y esta acción está protegida a nivel local, nacional e internacional, sin embargo, dicen los que sí saben de estas cosas que se verá afectada la arribazón de la Lora y otras especies, es decir, le seguimos dango golpes al ecosistema, y el equilibrio que debiera existir, sigue dañándose gracias a la estupidez del ser humano.
Los grupos ecologistas ponen el grito en el cielo porque ven que no se hace mucho. La verdad es que poco se lleva a cabo por parte de autoridades correspondientes, y luego, los que quieren hacer, no se les deja porque tienen que cumplir con una serie de requisitos burocráticos que terminan por desalentar su intención.
Y aquí, ningún “Poncho” o ningún “Pepe” estarán dispuestos a hacer algo por recuperar la tranquilidad de los habitantes de la costa, que bien deben estar sumamente preocupados ante la tragedia que se cierne sobre nuestro litoral.
Tamaulipas puede ser uno de los grandes afectados por este problema de contaminación, al que comparamos con el del “Prestige”, aquel barco que desgració las costas gallegas hace años y que costó miles de millones de dólares.
Acá, solamente les impondrán una pequeña multa, dado que se trata de una compañía británica, y ahí hay muchos intereses estadounidenses.
¿Qué hacer ante tales desgracias?
Tenemos que entender que nuestros hijos y nietos padecerán los actos de irresponsabilidad que llevamos a cabo nosotros, que la contaminación y la falta de oportunidades las estamos fabricando para ellos, y si no entendemos que hay que parar tantos daños, nunca podremos garantizar para los nuestros un mundo mejor.
Baden Powell decía que había que dejar el mundo en mejores condiciones de como lo encontramos, sin embargo, vemos con profunda tristeza que los daños son irreversibles, que cada vez son mayores y que nadie se preocupa por nuestro entorno.
Y eso que tenemos un partido que habla de arbolitos y animalitos. Así, en diminutivo, porque sus acciones no alcanzan a trascender, a significarse en la vida nacional, y porque un grupo familiar como es el PVEM no ha sido capaz de crear conciencia quizá ni en la misma familia Martínez, cuyos miembros han desarrollado un cacicazgo muy interesante.
El daño que estamos propiciando es muy grande; algo se nos ha de ocurrir, y también, esto puede ser la pauta para que, a nivel internacional se establezcan algunas estrategias que puedan conjurar tales peligros, que no haya la angustia de que nos puede contaminar los mantos marítimos de forma tal que queden sin vida alguna, y obviamente, eso nos llevará a que haya desequilibrio entre la cadena alimentaria, propiciando una vida más difícil para nosotros y los que vienen detrás de nosotros.
Es angustiante, sin lugar a dudas pero no basta con entrar en conciencia, sino en hacer algo congruente para evitar estos males.
Es tiempo de preocuparnos por el mundo en que vivimos, sin lugar a dudas.
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