Aunque entre los candidatos de los diferentes partidos políticos, la prioridad de prioridades en sus programas de campaña es la evidente inseguridad que se vive en todos y cada uno de los sectores de la ciudad, la imagen que presentan gira en torno a la base del núcleo de la sociedad, que es la familia.
Dice un dicho que a falta de pan, agua, y que en tiempos de austeridad menos peso corporal, pero en la presente campaña que apenas cumplió su primera semana, todos se han ido en torno a la exaltación de los valores familiares, lo que no debe ser una novedad, porque un candidato debe tener además de solidez moral y prestigio profesional, una evidente solidez familiar, que le permita acrecentar su imagen ante la opinión pública.
Es por ello que ante la crisis económica y política que padece el país, surge de manera inevitable una crisis de valores y de moral, tanto, que al sujeto más corriente que común, poco le importa delinquir o estar dentro de una prisión, porque desde siempre ha vivido en esa oquedad social llamada miseria galopante que en ocasiones es confundida por funcionarios, policías y la gran burguesía del país, como el primer paso al delito común.
Por ello es que lo candidatos exportan a la sociedad esa imagen de buenos padres, buenos hijos y buenos ciudadanos, con enormes fotografías que exaltan la probidad de sus familias, las que ponen como ejemplo y copia para los demás; al fin y al cabo que una simple fotografía no refleja necesariamente lo que da a entender en ese instante congelado.
El discurso de Benjamín Galván Gómez se centra en su familia, a la que pone como ejemplo , y es bueno que lo haga, porque como candidato del PRI al gobierno municipal, debe mostrar a sus seguidores que si es capaz de unir una familia, lo será también para hacerlo con la sociedad que pretende gobernar.
Tal vez resulte chocante para algunos, pero el mensaje que Benjamín da en los discursos en donde aparece, es claro; si queremos ser buenos ciudadanos, debemos tener una familia solida, aunque después ese mensaje se diluya con el resto de sus compromisos de campaña. Pero más importantes por su envergadura e impacto con la sociedad, son sus proyectos de candidato, proyectos que espero no sean solo promesas y sean cumplidas en el corto y mediano plazo, es decir, entre el primero y el segundo año de gobierno, ello, por supuesto, en caso de que gane las elecciones del 4 de julio.
Me llama la atención la soltura con que se desenvuelve, y aunque detecto que su inexperiencia en las lides políticas y la falta de conocimiento en ciertos temas, sale a flote a veces de manera casi imperceptible, debido a su agudeza mental, si creo necesario que debe poner más énfasis en sus discursos, ser menos reiterativo en algunos temas y, sobre todo, ser mas original y tener claro y de manifiesto que es el candidato y la figura principal en cada evento, lo que no quiere decir que se despegue del piso y se eleve en una especie de levitación cavacista.
Creo que algo anda fallando entre su equipo de campaña, ya que he notado cierta descoordinación y falta de comunicación, pero aun es tiempo de corregirlo, ya que de ganar las elecciones no se puede dar el lujo de improvisar y aprender sobre la marcha, no en momentos en que el clamor social es más seguridad.
Tal vez por eso en su última presentación con los medios de comunicación, dijo que ya trabaja en un plan integral de seguridad pública, y que la educación, la cultura y la recreación, serán los pivotes centrales de su gobierno. Solo espero que cumpla y que no le falle a la sociedad.
En lo que respecta al candidato del PRD a la alcaldía, el ex panista Everardo Quiroz Torres, la familia es para él, de igual manera, la base fundamental para que la sociedad se libere del yugo de la inseguridad. Dice que con base en la imagen que proyecta de su familia, tratara de recuperar el tejido social que a su juicio se ha perdido a consecuencia de la pérdida de valores. Y tiene mucha razón, porque en ese aspecto poco se ha trabajado, muy a pesar de que se hable de integración familiar, ya que eso no abarca todo el contexto del que tal vez hable Quiroz.
Crear un Instituto Municipal de la Familia me parece buena idea, aunque no se cual sería el objetivo fundamental de dicho organismo, sin que sus funciones sean paralelas a las del Sistema DIF, ya que estudiar y atender a la familia desde un punto de vista meramente institucional es insuficiente, porque creo que con un ente social como el de la familia, también debe ser tratado en sus relaciones con el poder, y debe ser considerado en la toma de decisiones y no solo como simple espectadora en el ejercicio del poder.
Respecto a Salvador Rosas, candidato del PAN a la presidencia municipal, el enfoque que le ha dado a su campaña gira también en torno a la unidad familiar. Y no se quiere quedar atrás en la colocación de anuncios espectaculares en donde prioriza a su familia como pulsor de su campaña.
Para Rosas nada es más importante que su familia, al menos así lo percibo porque al igual como lo hacen Benjamin y Everardo, hacer campaña juntos es sinónimo de unidad, y si esa unidad se contagia a la sociedad, para ellos sería un logro en sus aspiraciones de campaña, porque si logra que esa imagen que proyecta ‘pegue’ entre la sociedad a la que envían ese mensajes, es muy probable que algunos, no todos, lo entiendan y voten por ellos. Ese es el mensaje subliminal de una campaña tan sui generis como la que estamos viviendo en esta ciudad. Aun que sus familias no sean el prototipo de las familias de Nuevo Laredo.
Hasta mañana