Para muchos ha sido la mejor noticia de los últimos meses, y además, nos deja un poco ajenos al caso Paulette o al caso Greg que, en forma por demás sensacionalista se ha manejado en los medios, principalmente la televisión con cobertura nacional, donde se ha abusado de estos asuntos policiacos, sin olvidar el caso Diego, que al parecer, está un poco olvidado, quizá porque no “vende” tanto, o porque ya comenzaremos a participar en el mundial de fútbol.
El caso es que los secretarios de Educación y Salud a nivel federal anunciaron que a partir del próximo ciclo escolar no se permitirá la venta de alimentos chatarra en las escuelas. Sinceramente, pensamos que es una muy buena noticia, dado que la obesidad, de todos es sabido que es causa principal de desórdenes en el organismo, que derivan en diabetes mellitus, hipertensión arterial y otros problemas, amén de los psicológicos: los “gorditos” siempre son punto de broma, aunque hoy en día es menor la afectación, por la enorme cantidad de éstos que hay en cada grupo social.
Siempre hemos defendido la idea de que la obesidad no se “cura” con prohibir la venta de alimentos chatarra, sino con el cambio de hábitos. Imagine el lector que no le venderán a sus hijos los churritos, frituras o hamburguesas en su escuela, pero en casa los consume: ¿qué ganará su hijo o hija con ello?
Tenemos que coadyuvar con las autoridades, y eso lo sabemos todos. Quien finja que desconoce el tema es porque no le interesa mucho que digamos lo que pueda ocurrir con la salud de sus hijos. Aquí es importantísimo que todos hagamos la parte de tarea que nos toca, como hemos comentado una y mil veces.
Y escuchar a los titulares de Salud y Educación pronunciarse en este sentido nos mueve a una reflexión: si los alimentos considerados chatarra son tan malos, ¿por qué se permite su venta? Ahora, algunos expertos en este tipo de tema y la vinculación de los mismos con la política aseguran que habrá una feroz lucha entre los fabricantes de “comida basura” y la autoridad.
No es tan fácil que se dejen de vender miles de millones de pesos por este concepto y se queden tan tranquilos.
¿Será realmente la solución?
Pensamos que es una muy buena medida, sin embargo, hay mucho que hacer aún. Tenemos la concepción de que comienza una dura tarea en casa, que todos los que ostentamos el título de padres tenemos que comenzar a trabajar con los hijos para convencerlos de las bondades de ese cambio de dieta, y además, ajustar el presupuesto a una alimentación mucho mejor, más adecuada, que les permita un desarrollo óptimo, en la posibilidad que ello nos deje.
Dejar de comer… Decirlo es realmente fácil, y si no, recuérdese las ocasiones en que hemos iniciado una nueva y novedosa dieta, que nos devolverá la figura estética, o que nos permitirá vivir más sanos.
Decía un comediante que era muy fácil, por ejemplo, dejar de fumar: “yo lo he hecho cientos de veces, de tan fácil que es hacerlo”. Aplica igual a la alimentación: dejar de comer, cualquiera lo hace, el chiste no es tanto eso, sino dejar permanentemente de comer inadecuadamente, es decir, buscar el balance entre lo que consumimos y lo que necesitamos.
En el caso de Tamaulipas, cuando el doctor Rodolfo Torre Cantú, virtual gobernador del estado a partir del 1 de enero de 2011 era secretario de salud, inició con una serie de programas alternos a los federales, que nos llevaban a identificar a los gorditos de las escuelas y atender las necesidades básicas; esta medida fue reforzada por el doctor Juan Guillermo Manzur Arzola, titular de la secretaría de Salud en Tamaulipas, quien ha dispuesto una serie de medidas para que tengamos las herramientas necesarias que podamos aplicar a los hijos.
No perdamos de vista que el doctor Manzur no está detrás de cada uno de los alumnos de las muchas escuelas de Tamaulipas, y que si nosotros no hacemos lo que debemos, por más medidas y políticas que recomiende la Secretaría de Salud, seguiremos contando con obesos en la entidad.
Entonces, ¿Qué sigue en este caso?
Definitivamente, tenemos que reaprender a comer en base a lo que los organismos del nuevo milenio necesitan, cubrir sus necesidades y limitantes, para que se pueda obtener un adecuado control del peso, porque lo anterior nos llevará a tener niños y jóvenes aptos para vivir adecuadamente.
Hay que “apretar” en el caso de los expendedores de alimentos chatarra, sin embargo, se tiene que ser muy cuidadoso porque, en ese sentido, habría que prohibir la venta de tacos y gorditas, dado que son factor de obesidad.
No es prohibiendo como se logran las cosas, y eso, a nivel nacional, los secretarios deben tenerlo muy presente: es propiciando un cambio de actitud, porque ahí está la base para poder lograr ese cambio.
Nos enorgullece saber que las medidas que toma hoy la Federación ya son medidas adoptadas en la entidad, aunque, ahora habrá que hacer la siguiente y última reflexión: ¿Quién preparará comida sana para llevar a cada una de las miles de cooperativas existentes en el estado?
No pensamos que haya suficiente personal que garantice que, a partir del 1 de enero, nuestros hijos solamente dispongan de comida sana para su recreo, pues.
Comentarios: [email protected]
Atentamente: Mtro. Carlos David Santamaría Ochoa ¡Ten un buen día!