La idea que tengo a bien proponer al lector es sencilla pero significativa: galardonar para la posteridad a los comunicólogos que, por su trabajo profesional, se les reconozca como verdaderas entes de la Comunicación en el estado.
Simplemente una placa metálica con el nombre, la foto, el medio donde labora y listo, a colocarse cual mosaico en la banqueta de una avenida, de una plaza, de un lugar que pudiera ser llamado “El Paseo de la Comunicación”.
Individualmente el Premio anual “Manuel Buendía” ahora en su 25ª edición, se efectúa como siempre en el ámbito meramente de la comunicación y la fiesta es en casa, entre amigos.
La propuesta que ahora se hace a los compañeros de la pluma, la cámara y el micrófono es para que en el seno de sus organizaciones periodísticas, en forma individual o en el café con los colegas, esta propuesta tenga eco.
La idea es año a año escribir la historia de la comunicación de Tamaulipas y sus protagonistas, laurear a los profesionales que escriben esas páginas, a ésos rostros anónimos que día a día redactan la vida del estado, de México y del mundo.
Me parece justo el ver el nombre de un compañero que, a propuesta de la casa que le edita, de la compañía de radio, de Tv o del sitio de internet, o porque no, la misma agrupación periodística, o un particular que fundamente con hechos la labor profesional del comunicólogo propuesto.
“El Paseo de la Comunicación” es la idea que se podría mejorar quizá con una barda, un muro, un portal físico que luzca el nombre de los que a diario escribimos la historia de Tamaulipas.
N o dejo de reconocer que hay premios en efectivo, diplomas, reconocimientos, homenajes y hasta rifas, pero después de unos días de fiesta, otra vez al obligado silencio diario.
Creo que la vida del periodista –del tunde máquina, evocando la época de escribir las notas en las máquinas “mecánicas” y que exigían de “cierta fuerza en los dedos” para que marcaran la letra en el papel- es fascinante y muchas veces muy mal pagada.
Aclaro que cuando digo mal pagada no me refiero a los sueldos de las casas editoras, sino al lector que puede vitorear a un nombre, a un trabajo, pero desconoce la cara, la figura del que escribió, del que dio a conocer la noticia.
La inmensa mayoría de periodistas pasan desapercibidos ante la generalidad de la gente, porque sus publicaciones –en papel, en Internet, en la TV o en el radio- son las que hablan.
La propuesta del “Paseo de la Comunicación” está para los tunde máquinas que hayan obtenido las primeras planas durante cierto tiempo; publicado la mejor entrevista, realizado el mejor reportaje, la mejor nota social, etc., son muchas las justificaciones que pueden sostener esta idea.
Ahí está para el candidato a la silla del 15 Hidalgo que quiera hacer suya este homenaje significativo para los cientos de hombres y mujeres de Tamaulipas que a diario corren tras la noticia, tras la palabra a publicar.
Compañeros de la pluma, la cámara y el micrófono, vamos dándole forma a esta propuesta del “Paseo de la Comunicación” porque el trabajo que ustedes realizan es importante, es trascedente porque ustedes son quienes forman la opinión pública.
La idea está ahí, quienes quieran hacer eco, quizá pudieran acercarse a sus editores, a sus compañeros para contagiarlos de este justo homenaje de Tamaulipas.
Finalmente: Honor a quien honor merece.
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