Entre Nos/Carlos Santamaría Ochoa *INEGI: La difícil tarea de contar

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Ha iniciado en el país el trabajo que miles de trabajadores realizan a través de las normativas que dicta el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática –INEGI- en todo el país, con el objetivo principal de saber cuántos somos y donde estamos.
Darse una vuelta por las oficinas de esta dependencia es realmente toda una aventura: en el módulo de atención al público tienen una serie de ediciones de toda índole, que nos permite saber dónde está el factor económico, social o cultural de cada rincón de nuestro México.
Son pues, los del INEGI, datos oficiales para cualquier investigación o necesidad ciudadana u oficial: es ahí donde nos dicen cuántos somos en cada municipio o colonia, rango de edad, estado de salud, enfermedades y demás. Tiene variantes múltiples que seguramente usted podrá conocer cuando reciba al personal de esta dependencia, cuya labor callada tiene repercusión prácticamente en todos los renglones de la vida productiva de México.
El INEGI en la entidad nos ha permitido entender mucho de la realidad que vivimos, y además, tiene soportes escritos y electrónicos para poder tener acceso a cualquier tipo de dato. Existen software didácticos que permiten que los chicos se vayan involucrando en las tareas de saber datos de su entidad, así como también para poder ilustrar los trabajos de investigación.
Mucha gente se dedica a sacar datos de aquí y allá y luego los publica, sin embargo, los que tienen validez oficial son los emanados del INEGI en cualquier parte de nuestro territorio nacional.
Ya estuvieron en la casa de gobierno para hacer el protocolo de inicio formal, llevando a cabo la entrevista con el gobernador Eugenio Hernández Flores y su estimada familia, para luego dar la voz de arranque.
Hoy, los vemos por las calles, enfundados en sus chalecos color beige y gorras blancas, con sus gafetes y el portafolio correspondiente donde llevan los cuestionarios que aplican en cada domicilio, local o negocio.
Para llegar a esta fecha, se requiere de muchos meses de planeación que permitan disminuir al máximo los factores de error que pudieran surgir. En una compleja e interesante base de datos se captura todo luego de las entrevistas de calle, para tener entonces, los datos oficiales, que son validados por las autoridades y que luego nos permiten, como dijimos antes, tener una panorámica general de lo que somos, cuántos y donde estamos, y a qué nos dedicamos.
Hace unas semanas la Iglesia católica sugirió que INEGI no debiera ser confiable y exhortó de alguna manera a los fieles a no contestar con veracidad, sin embargo, al día siguiente emitieron un documento en el que se deslindaban de esta postura e invitaron a colaborar. En este sentido, no tiene por qué ninguna Iglesia inmiscuirse en asuntos de índole oficial.
Recordemos que por ahí hay una separación entre el clero y el gobierno, y uno no tiene que ver otro y viceversa, o sea, como dicen en el buen español que dominamos prácticamente todos los mexicanos: “que no se metan en asuntos que no son de su competencia”.
En este sentido, hemos de recordar que los Censos se llevan a cabo cada diez años, aunque en las últimas décadas se ha llevado a cabo también lo que se llama “conteo”, y que es prácticamente otro censo, pero se hace cada lustro, de forma tal que la información ya no está tan desfasada.
Sucedía que los datos oficiales según la fecha de consulta, podrían tener casi diez años de retraso, de ahí que se dispusiera que el conteo tuviera la misma validez y que todo mundo debiera colaborar.
El “ejército” de encuestadores está por todas las calles de México, y es menester dar las facilidades para lograr contar con los datos oficiales.
No se vale que alguien quiera engañar a los demás, o que se pretenda ocultar información. En este sentido, hay que tener sentido de responsabilidad, y sobre todo, querer que nuestra principal base de datos mexicana tenga la fiabilidad que todos queremos cuando requerimos de algún dato.
No podemos darnos el lujo de desdeñar el esfuerzo que además de ser llevado a cabo por miles de personas, cuesta un mundo de dinero al gobierno, es decir, a todos nosotros.
Son tiempos de colaborar, tiempos en que todos tenemos que tener la disposición para responder adecuadamente, porque luego, cuando alguno de nosotros tenga la necesidad de buscar información veraz y oportuna, sabremos que en INEGI se cuenta con todo ello y más.
Es increíble ver la cantidad de parámetros que se manejan en un Censo de Población y Vivienda. Ojalá no salgan esos agoreros del desastre y digan que el Censo es una manera del gobierno de tenernos controlados, porque nada sería más falso que ello.
Entonces, el exhorto es para apoyar la función de cada uno de los que participan en el Censo 2010, esperando que los resultados nos sean favorables a todos, ya que de esta forma podremos saber muchas cosas que nos permitirán seguir avanzando a todos.
Apoyemos al INEGI en esta gran cruzada, en bien de todos.
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Atentamente: Mtro. Carlos David Santamaría Ochoa ¡Ten un buen día!