Maremágnum/Mario Vargas Suárez *Yo estuve ahi Primera Parte

0

Hoy es 10 de junio. Para la gran mayoría de mexicanos este día es simplemente una fecha más, un día cualquiera. Para unos pocos es un día para recordar… un día de duelo y de luto, quien narra los siguientes hechos pertenece a esta última clasificación, los de duelo y luto.

“Treinta y nueve años han pasado ya, mis amigos y compañeros no llegábamos a los veinte años. Estudiábamos para maestros en la Ciudad de México y nos salvamos de morir acribillados en nuestras propias aulas.

La escuela siempre ha sido considerada una extensión del hogar, uno de los lugares más seguros para el ser humano. Para nosotros, en eses momento… la Escuela Nacional de Maestros.

Había sido una tarde cualquiera, tarde de evaluaciones de fin de año escolar. Sin embargo, “alguien” decidió que esa fecha se escribiera con sangre, con lagrimas de miedo, con terror de ver lo inimaginable.

Los media divulgaron de un enfrentamiento entre estudiantes, pero yo estuve ahí… lo viví y vi a jóvenes caer como fulminados bajo las balas certeras de francotiradores.

Yo vi, ese jueves de corpus de 1971, la angustia e histeria general simultánea a las ráfagas asesinas de inocentes, estudiantes que nada tenían que ver con una manifestación callejera, ¿O si?.

Éramos estudiantes en busca de una calificación e igualmente inocentes masacrados en la calle y dentro de la misma histórica Benemérita Escuela Nacional de Maestros y para mayor dato, dirigida por un jaumavense.

Mi historia registra cerca de las cuatro de la tarde cuando al pasar la manifestación frente a la ENM, fue interrumpida por lo que en un principio pensamos eran cuetes.

Me encontraba en uno de los salones del tercer piso, tenía una amplia visión de lo que sucedía en el exterior, en la Calzada México-Tacuba del DF. Desde el primer momento mis ojos vieron a jóvenes asustados que corrían al interior de la Nacional de Maestros y la sorpresa es que eran perseguidos armas en mano.

La balacera se escuchaba ininterrumpidamente y pasaron por mis ojos las más increíbles escenas.

Dios permitió que yo quedara resguardada en mi segunda casa, mi aula de clases… por las ventilas, mirábamos el exterior como si fuera una película de terror al ver la angustia correr por la calle, disfrazada de muchachas como yo.

De pronto entraron a mi salón un grupito de compañeros normalistas, sudorosos, aterrorizados y uno de ellos sin meditarlo se encaminó a la ventana y lanzó unos papeles que sacó de entre sus ropas… la respuesta exterior fue inmediata: una lluvia de balas.

Los cristales rotos por doquier nos salpicaron a quienes estábamos cerca y corrimos a refugiarnos bajo los mesa-bancos, donde estuvimos por varias y tensas horas, escuchando, sólo escuchando…

Llegó el momento que la angustia nos gritaba que ya habíamos, todos, visto suficiente, porque los minutos se hacían horas y las horas se juntaron hasta que perdimos la noción del tiempo…”

Hasta aquí esta primera parte de la entrevista titulada que tuvo a bien conceder la maestra Ernestina Olmedo Núñez, miembro de la generación de maestros normalistas 1969-1974 de la Benemérita y Centenaria Escuela Nacional de Maestros, en la Cd. de México.

Comentarios: [email protected]