Victoria y Anexas/Ambrocio López Gutiérrez *EL TRABAJO DE LA IGLESIA ES ANUNCIAR LA VERDAD

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Habla la Hermana Juana Gómez Camacho, del Instituto Religioso Discípulas de Jesús: Yo pienso que quieren desacreditar a nuestra iglesia, a la obra de Dios, porque pues el abuso, esas situaciones no nomás se han dado aquí, se dan en la familia, en la escuela, en los trabajos, nomás que ahora nos tocó ese punto negrito que encontraron en nosotros y hay crítica, aunque en realidad ese problema sucede también en otros ambientes, pero al lado de esa falla hay muchas cosas muy buenas dentro de nuestra iglesia.
Nosotras estamos dirigidas específicamente a lo que es el carisma: surgimos como un instituto de vida consagrada y dedicada a la evangelización, a donde nos inviten a proclamar la buena nueva, que Cristo se hizo hombre, padeció por nosotros y resucitó, estamos abiertas a ir a evangelizar. Somos discípulas de Jesús, quiere decir que queremos imitar a Jesús, que es el maestro, y a María que es la discípula perfecta. Queremos evangelizar a todos los pueblos porque Dios nos invita a eso, específicamente a indígenas no, pero si hay acceso sí.
Es mayoría, sigue siendo mayoría, en mi opinión subjetiva y sin mirar estadísticas sé que el catolicismo es mayoría. El trabajo de la iglesia es anunciar la verdad, anunciar la palabra, el amor de Dios, y pienso que es mayoría por la presencia, por el número de iglesias que hay en cada localidad, por el número de reuniones y el impacto que pueda tener, pienso que hay una influencia mayor. Aquí no es quién influye más, si las sectas o nosotros; están influyendo mucho en la sociedad de Tamaulipas los anti valores que promueven los medios de comunicación.
También es fácil destruir la vida en otros aspectos, en sí mismos, por ejemplo: separarse de la familia, caer en adicciones, la prostitución, es muy fácil ahora para las personas prostituirse. ¿Qué más puede estar afectando? El egoísmo: yo, yo, yo, yo me realizo y no me importa a quien me lleve, yo quiero satisfacer mis deseos, no me importa cómo lo consiga; el materialismo, el consumismo que promueven los medios de comunicación. Todo eso tiene un impacto mayor que lo que nosotros presentamos porque hay mucho interés económico.
Yo creo que los que se postulan deben tener bien cimentados los valores generales, el bien común. Los que aspiran a los puestos políticos deben tener conciencia de ser servidores sociales, administradores de los bienes, a lo mejor de las leyes, reguladores, determinadores, con una conciencia de servir y buscar el bien común. Nuestro medio es orar, y ver: si allá hay destrucción construir vida, si hay enemistad crear solidaridad, enfrentar nuestras situaciones como iglesia, como ministerio, y dentro de las personas que pertenecen a trabajos del mundo, descubrir cómo pueden aportar. También en la familia, teniendo el valor de la vida, lo principal es la oración por la paz, la reflexión de esas situaciones, el compromiso de mejorar cada uno en nuestros ambientes.
Eso fue lo primero, descubrí que Dios me amaba, que no sólo me dio la vida sino que tenía un plan para mí en el mundo, en mi iglesia, en mi ambiente, entonces a mí me gustó el amor de Dios y su amor me empezó a transformar, cambió mi manera de ver la vida, mi familia, mis hermanos, las personas… y hasta entré a un grupo que sentí que me dijo “Ven y sígueme, ten fe en la Escritura, Yo te amo, tú eres digna, deja el pecado, renuncia a lo que te aleja de mí”, eso fue lo que pasó cuando me invitaron a leer la Biblia.
El hábito significa presencia de Dios, que estoy apartada para Dios, en el mundo pero no para el mundo sino para Dios. En el sentido de agresiones, pues no faltan los niños que dicen “Ahí va la bruja”, influenciados por los medios de televisión, me ha pasado pero no me incomoda, yo sé que es un pequeño o pequeña, le sonrío simplemente, para que se dé cuenta de que las brujas no sonríen, se burlan. Fuera de eso no, no ataques, no gritos…
En el texto que es parte de una investigación de Alejandro Betancourt, la religiosa sostiene: Si ciertamente la fe es algo que no tenemos seguro, que no hay garantía, no hay póliza de garantía, la garantía está en el Señor Jesús, en sus promesas; para mí Él es la verdad y si Él dice en su palabra “Yo te voy a preparar un lugar para que donde Yo esté, tú también estés”, yo creo. Nuestra fe está basaba en Jesucristo, en lo que Él nos ha revelado.
La fe es una paz cimentada en Él, una esperanza frente a las situaciones adversas; en mí hay la esperanza de que sobre todas esas masacres que están pasando, Dios va a actuar de algún modo, Él va a actuar, no todo se va a destruir, el ambiente se presenta como el meteoro que amenaza con destruirlo todo, pero yo tengo la esperanza de que Dios no nos va a dejar destruirnos.
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