Entre Nos/Carlos Santamaría Ochoa *La verde

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Este viernes significó algo muy especial para México en el sentido deportivo: iniciamos la participación en el Campeonato Mundial de Fútbol y, aunque nos hubiera gustado que la selección mexicana tuviera una victoria, tuvimos que conformarnos con un empate, pero no es eso lo que queremos tratar en este espacio. De ello, darán cuenta los colegas de la sección deportiva.
Llama la atención el hecho de que somos los mexicanos un pueblo singular, atípico: siempre nos quejamos: de la corrupción del gobierno, de la ineficacia de cuerpos de seguridad, de lo malo que resulta el servicio en el IMSS o el ISSSTE, de que Conasupo no cumple con su función o de que, de plano, los sacerdotes tienen intereses fuera de todo orden religioso como prioridad.
En otras palabras, somos un pueblo que se queja de todo y de todos: a cualquier aspecto le sacamos lo malo y, cuando alguien resulta candidato a un puesto de elección popular, lo primero que pensamos –una gran mayoría- es el hecho de que seguramente se quiere convertir en político para hacerse millonario.
Dicho sea de otra forma: somos criticones por todo y de todos, y no podemos ver las cosas buenas. El ejemplo lo vimos con la alineación de Javier Aguirre: que si tal o cual jugador debe estar, que si éste o aquel puede funcionar. Y en la política, cuando alguien busca la diputación, pensamos que no tiene experiencia, pero si la tiene, pensamos que no hará nada y querrá robar únicamente.
Sin embargo, este viernes nos percatamos de algo muy interesante, un fenómeno social que, orillado por la enajenación televisiva o el fervor patrio, por el consumismo o las ganas de saber que podemos hacer algo, pero existe: un “mundo” de camisetas verdes inundaron la ciudad, y suponemos que cualquier parte del país.
No había un sitio donde no hubiera gente con camisetas de la selección nacional, y no es destacar el aspecto Futbolístico, sino el cariño que tenemos por nuestro equipo, el representativo de NUESTRO país. El México que todos queremos y amamos, del que estamos profundamente decepcionados como suele sucederle, por ejemplo, a un padre cuando su hijo resulta drogadicto, ladrón o alcohólico: no los dejamos de amar, aunque nos duela su condición actual.
En este caso, hubo una verdadera “borrachera” de camisetas y de fervor patrio: hasta los menos aficionados y los que no tienen idea de qué es el fútbol queríamos que la selección ganara: nos unimos en una sola fuerza y deseo.
Preguntamos entonces: ¿Será tan difícil querer más a México?
Está más que comprobado que somos los mexicanos un pueblo especial que ama a su nación, que siente su patria por dentro en cada centímetro cúbico de sangre, en cada célula.
Pero no queremos que mejore, o al menos, no hacemos lo que debemos para propiciar un cambio en la actitud de cada uno de nosotros.
¿Por qué pensar que todos los políticos son ladrones? ¿Habrá gente buena en ese sector? ¿Qué nos falta para pensar positivamente y sobre todo, actuar para mejorar?
Es bien fácil criticar, pero pocos tratamos de sacar adelante el proyecto de nación que buscamos para nosotros mismos y los nuestros. No es común encontrar a alguien que trabaje por México con tanto fervor, y que dedique la mayor parte de su tiempo a engrandecer a un país ávido de héroes, y que, al no tener un grupo significativo o no encontrar las respuestas adecuadas y la situación que creemos merecer, nos conformamos con gritar cuando juega el “tri”, pero sobre todo, cuando el Chicharito o Cuau meten un gol.
México es más que fútbol, y el hecho de ver una ciudad “verde” nos demuestra que llevamos un espíritu patrio dentro de cada uno, pese a ser en gran medida, un grupo de personas que critican todo cuando sucede o deja de suceder.
Si se pavimenta, qué bárbaros, haciendo falta agua; si se entuba el agua, ya ni la hacen, porque no hay pavimento, y así nos vamos.
Solamente queremos ver lo que estorba, y para ejemplo, el diario deportivo Marca, de España, publicó un dato conocido por pocos mexicanos: la nuestra es la única selección en el continente, junto con la de Brasil, en pasar a la segunda ronda de un mundial en los últimos veinte años consecutivos, es decir, cinco mundiales avanzando.
Y aquí solo tildamos a los que van de “ratones verdes” y cosas por el estilo.
Necesitamos un cambio de actitud, un cambio que nos lleve a hacer cada uno esa parte de tarea que nos toca para que el país cambie.
La corrupción se vence con trabajo, la inseguridad, con trabajo, el desempleo, con trabajo, pero un trabajo compartido entre los que nos gobiernan y los gobernados, para que los resultados sean de todos.
Es hermoso ver camisetas verdes por toda la ciudad, ahora falta que esa “moda” se convierta en espíritu para que todos saquemos lo mejor de cada quien y se transforme en realidades para nuestro México.
El espíritu patrio lo tenemos, solo nos falta un cambio de actitud, y créame, México va a ser otro país, algo así, más cercano a lo que pensamos que cada uno de nosotros merece.
Qué bueno que hay por todas partes una “verde” por ahí, qué bueno que somos tan mexicanos, porque realmente el país nos necesita de tiempo y cuerpo completo.
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Atentamente: Mtro. Carlos David Santamaría Ochoa ¡Ten un buen día!

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