Hubo de todo en la última sesión del Congreso del Estado, que fue el corolario de una serie de eventos donde los legisladores, en su mayoría, representantes populares, tuvieron un intenso trabajo, aunque hubo como siempre los que gustan de vivir del presupuesto sin trabajar.
Adivinó: aquel legislador reynosense que se ha empeñado en vivir sin laborar no asistió, pero eso ya no es noticia, sino el hecho de que algunos diputados malentienden sus funciones y hacen cada cosa que suena más bien a un individuo torpe que a uno ligeramente instruido, es decir, demuestran una carencia total de inteligencia.
Mire que según un columnista local que se le conoce como muy bien enterado y congruente con sus comentarios, la diputada Leonor Sarre Navarro tenía por ahí guardada una denuncia contra un funcionario, pero, según nuestro colega, la legisladora estaba pendiente de presentar la queja porque estaba negociando con la mesa directiva o la presidencia del Congreso.
Hay que imaginar que muchos legisladores, -tradicional en los de oposición- buscan sacar ventaja de su cargo y fuero y negocian en lugar de propiciar que haya legalidad, y además, son los primeros que “brincan” para atacar a cuanta persona conforma el gobierno estatal.
Es natural, cuando se sienten perdidos: sucede lo mismo que cuando usted tiene un perrito amarrado y sin oportunidad de nada, y en cuanto lo suelta un poco, lo más lógico es que lance la mordida a lo que se mueva. Así reaccionan los distinguidos miembros del Partido Acción Nacional en la entidad, y de todos es sabida esa forma de conducta.
En el primero período ordinario de sesiones del último año de ejercicio constitucional, los diputados llevaron a cabo 24 sesiones: 20 ordinarias durante febrero a junio, así como dos solemnes y dos de junta previa.
En esos trabajos recibieron 86 iniciativas, resolviendo 65 en forma definitiva y 21 pendientes de desahogar que seguramente, en el próximo y último período podrán tener el visto bueno de los diputados.
Las comisiones se reunieron en 33 ocasiones para distintos aspectos, y se presentaron 53 dictámenes, siendo 43 proyectos de decreto y 12 que se refieren a puntos de acuerdo.
En resumen, hubo 102 asuntos de los que 73 fueron relativos a la expedición de decretos y 29 a puntos de acuerdo.
El columnista confiesa que el estar pendiente de la sesión del Congreso no es algo que le guste: sinceramente, y sin que se preste a comentarios adversos ni a querer ofender a los que sí trabajan, es lamentable ver la calidad y capacidad de algunos representantes populares, porque pasan la mayor parte del tiempo en discusiones estériles, sin fundamento, y obviamente, la votación siempre la harán en contra por llevar una opinión distinta a la mayoría, sin importar, claro, lo que puedan ser beneficiados (o no) sus representados.
Han mal entendido lo que es ser legislador, y esto refuerza la idea de que los diputados plurinominales deben desaparecer.
Mire usted, cuando uno los elige, como que tienen un poco más de sentido de responsabilidad y se aplican en su función, o al menos eso aparentan muchos. Tenemos buenos diputados y malos burócratas del legislativo que solamente cobran por asistir, aunque unos lo hacen sin siquiera asistir, eso lo sabemos de sobra.
Pero elegidos como que tienen otra visión de su trabajo y se aplican. Los plurinominales, todos sabemos que son elegidos por otras situaciones que no son democráticas (aplica a todos los partidos), y llegan sin merecerlo la mayoría. Ya ve, hasta los diputados “Juanitos” en el Congreso de la Unión llegaron sin tener mérito alguno.
El caso es que el balance, según constata el diputado Felipe Garza Narváez, presidente de la Junta de Coordinación, puede considerarse positivo por la cantidad de resoluciones que se tomaron, pronunciamientos y demás asuntos ventilados en el pleno del Congreso local.
Qué bueno que haya debates. No necesariamente todos tendrían que pensar igual –qué flojera- pero siempre es importante y necesario llegar a un punto de acuerdo y aceptarlo.
En un proceso democrático, los menos tienen OBLIGADAMENTE que aceptar la decisión de los más, o sea, lo que decide la mayoría es lo que se tiene que llevar a la práctica, y todos deben aceptarlo, porque todos tuvieron oportunidad de convencer y votar.
Esperemos que el receso sea positivo para todos los legisladores, y que los faltistas entiendan que al menos, por mera vergüenza personal se sacudan sus cínicas actitudes y acudan al próximo período a devengar lo mucho que les pagan sin merecerlo.
Es mucho pedir, claro, pero no dejamos de exhortarlos a tener un poco de vergüenza, una actitud digna, aunque sea en el último chance, porque ya dos años y medio nos defraudaron, nos decepcionaron, nos hicieron pensar que el Pleno es un mero circo, donde hay seres pensantes y uno que otro animal salvaje que lo único que hace es gruñir, tirar el zarpazo, pero nunca moverse de su lugar, por miedo a perder la tortilla que le dan como pago.
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Atentamente: Mtro. Carlos David Santamaría Ochoa ¡Ten un buen día!