Se está haciendo costumbre la crítica agria, dura y hasta burlona a una figura que antes fue respetada, pese a las políticas equivocadas que haya tenido o tuviera –si estaba todavía en el poder- y que tanto los periodistas o el pueblo “tomaban la revancha”.
Me refiero a que tradicionalmente el ejecutivo federal fue respetado a carta cabal y mucho se habló hasta de un sometimiento de todo mundo al poder casi omnímodo el presidente mexicano.
Era tal el respeto que imponía la figura presidencial, que el vecino o compañero de trabajo suertudo en saludar de mano al presidente en turno, recibía el reconocimiento de los demás e incluso se hacía la broma de que “no se te valla a ocurrir lavarte la mano… no saludes a nadie con esa mano…” o de plano otros comentarios mas sarcásticos cuando le decíamos “…¡Espera, te la corto y la metemos a formol!…”
No cabe duda de que los tiempos cambian. El PRI salió de los Pinos y de Palacio Nacional y ya no es lo mismo.
No solo los políticos, sino el ciudadano más modesto, incluyendo las plumas y micrófonos menos experimentados, casi a coro se dan el lujo de hablar mal al presidente de la república.
Leí –no recuerdo el libro- que el Presidente José López Portillo (1976-1982) alguna ocasión se quedó sin auto porque el chofer fue a “echarse una birria” y aunque a JOLOPO le pareció una “puntada”, el Estado Mayor Presidencial le exigió el despido del chofer irresponsable.
Como quisiera ver la cara de los guardias presidenciales cuando por los medios de comunicación nacional algunos legisladores tildan de mentiroso, inocente y hasta tachan de mafiosa a la esposa del Presidente.
Los tiempos cambian y no siempre es para bien, porque por lo menos hasta hace apenas una decena de años, es decir estas ultimas 10 generaciones empiezan a tomar conciencia de otro tipo de respeto a la figura presidencial y ¿eso podrán soportarlo con el mismo estoicismo los nuevos inquilinos del Palacio Nacional.
Pero no se preocupe mucho usted, son luces y reflectores las que se buscan y todo es con la mira a la silla del poder, solo se espera el momento de atacar al primer mandatario.
Como el sonorense, Manlio Fabio Beltrones Rivera que criticó a la administración de Felipe Calderón por el mensaje televisado de hace unos días y los desplegados insertados en la prensa escrita, cuando hace un llamado a la unidad nacional para que nos sumamos a la lucha contra el crimen organizado.
No estaba pidiendo nada, solo comprensión y si se vale apoyo, pero el PRIÍSTA de Sonora en el Senado de la República, desaprobó lo que que el jefe del Ejecutivo federal hizo y advirtió que de esa manera estamos con un gobierno Constitucional de “inserción pagada”.
Imitando al senador, el diputado PRIISTA de Oaxaca, Héctor Pablo Ramírez Puga Leyva se lanzó contra la Primera Dama del país, MARGARITA ESTHER ZAVALA GOMEZ DEL CAMPO, a quien posesionado de la alta tribuna de la cámara baja, la llamó mafiosa, cuando la acusó de estar utilizando recursos públicos para apoyar a GABINO CUE MONTEAGUDO, abanderado a la gubernatura de Oaxaca de la alianza conformada por el PAN, PRD, PT y Convergencia.
El gran temor es que las faltas de respeto a la figura presidencial siga teniendo eco y el problema será cuando el PRI regrese a la casa de la que fue echado hace casi un decenio. ¿Seguirán las mismas faltas de respeto?
Finalmente le comento que los archivos de audio denunciando el tipo de gobierno que impera en Veracruz en manos de Fidel Herrera están dejando muy mal parado al mandatario del Golfo de México y ya se escuchan voces de fuera de esa entidad que piden el juicio político por no solo meter las manos, sino todo él en la elección del próximo 4 de julio, donde se espera renovar al mismo ejecutivo del estado, mas de 400 presidencias municipales y al congreso local.
Dos sombras enrarecen el ambiente nacional en estas 12 elecciones -de 12 entidades del país- y que obedecen a la suspensión por la amenaza de la inseguridad por eso de la delincuencia organizada y esto de la “mano negra”.
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