CIERTO es que el problema que representa la concentración de desechos de plantas marinas a lo largo de la playa Bagdad es de origen natural. Es decir, no es culpa de autoridad alguna.
Sin embargo, tomando en cuenta que se trata de un problema cíclico que se recrudece precisamente en la temporada veraniega, es justo y necesario que merezca mayor atención de parte de quienes tienen a su cargo la administración de los bienes municipales.
Con mayor razón ahora que el máximo atractivo turístico de la ciudad cuenta con un moderno boulevard costero que, además de embellecer la entrada al balneario, agiliza el tráfico vehicular de los miles de paseantes que acuden, principalmente, cada fin de semana.
En las condiciones actuales, la playa Bagdad semeja un personaje vestido de “frac” pero sin calcetines y con zapatos no boleados.
La costa matamorense es ampliamente visitada por turistas nacionales y extranjeros en dos épocas del año: el período vacacional de Semana Santa y la temporada veraniega con su receso de descanso oficial de medio año.
La afluencia de vacacionistas, aun y con la ausencia de una verdadera infraestructura turística, habla bien de las ventajas que tiene la playa Bagdad.
Si bien es cierto que aún falta mucho por establecer un comparativo con la Miramar de ciudad Madero, La Pesca en Soto la Marina y, mucho más, con la Isla del Padre, también es cierto que, al menos, la recolección de los desechos marinos brindaría mayor comodidad a quienes prefieren La Bagdad como su destino vacacional.
Realmente no se justifica que, a pesar de la cuota voluntaria autorizada por el actual y otros cabildos, la zona de bañistas en ambos lados de la entrada principal a ese importante centro turístico ofrezca un deplorable aspecto por la gran cantidad de plantas que vienen de mar adentro.
Menos aún si se toma en cuenta que en un momento dado, el esfuerzo de la autoridad municipal y los prestadores de servicios establecidos en aquel lugar sería más que suficiente como para integrar el equipo mecánico y humano que se encargara de realizar la labor diaria de limpieza, al menos durante los dos períodos en el año que registra el mayor número de visitantes ese paseo turístico.
La costa y las aguas del Golfo de México son las mismas desde la playa Miramar de ciudad Madero hasta la Isla del Padre, por citar un tramo regional.
En consecuencia, el problema de desechos marinos es el mismo a lo largo de ese litoral entre Tamaulipas y Texas.
Luego entonces ¿por qué la playa Bagdad ofrece ese deprimente espectáculo e imagen a los miles de bañistas cada Semana Mayor o receso vacacional veraniego?
Aunque, a decir verdad, la basura marina no es todo en lo que se refiere a la acumulación de desechos orgánicos e inorgánicos a lo largo de la playa Bagdad.
Otro elemento que agudiza la problemática lo provocan los pescadores establecidos en el lado sur del balneario.
Efectos colaterales de su actividad también causan malestar entre los bañistas y pescadores deportivos al provocar, además de basura y desechos de especies marinas, olores fétidos que hacen imposible prolongar una estancia placentera.
En el entendido de que el cambio de las familias de pescadores más al sur de la entrada principal no es un asunto que esté dentro de la responsabilidad de una autoridad municipal.
Si tan sólo realizar labores de limpieza es un reto enorme para la autoridad municipal, es fácil imaginarse los obstáculos que habrían de sortearse para lograr el suministro suficiente de agua potable y energía eléctrica.
El costo de ambos servicios indispensables e ineludibles para detonar ese polo de desarrollo turístico no es nada comparado con la simple adquisición de un tractor con pala mecánica, diesel y un par de operadores.
Hoy que empieza el verano, a escasos días de iniciar el receso vacacional de la temporada y con una administración municipal a seis meses de concluir su gestión, realmente es poco lo que podrá ofrecerse a la afluencia turística.
Entre olores poco agradables producto de la descomposición de las plantas marinas y los desechos de la actividad pesquera habrán de transcurrir, lamentablemente, los días y horas de sano esparcimiento de quienes decidan tomar la playa Bagdad como su destino vacacional.
DESDE EL BALCON:
Por cierto, con tanta efervescencia electoral que provoca la generosidad de los políticos ¿no sería posible que alguno de ellos donara un equipo de limpieza para la playa Bagdad?
Y hasta la próxima.
También lea y escuche PALACIO en: www.elgraficotam.com.mx, www.meridianohoy.com.mx, www.diariodebate.info, www.enlineadirecta.info, www.fapermex.com, www.sondeosmex.com, El Gráfico de Tamaulipas, Meridiano Hoy de ciudad Victoria y Radio Fórmula Tamaulipas en el 89.5 de F.M., en su primera emisión de noticias.