Hugo Reyna/EnLíneaDIRECTA
Reynosa, Tamaulipas.- Doña Elizelda López es una mujer de aspecto sencillo y humilde, durante los funerales de Rodolfo Torre Cantú estuvo siempre cerca del féretro del malogrado candidato a gobernador que fuera blanco de un magnicidio el pasado lunes en la capital del estado.
Con evidente dolor y de repente rompiendo en llanto, siendo acompañada por otro grupo de mujeres, se desbordan en la pena y la tragedia que ha sumido a Tamaulipas en un marasmo, ella es tía de Rodolfo y cuando llega el momento de despedirse, sus lagrimas incontenibles fluyen por sus arrugadas mejillas y piel curtida por el sol y el trabajo diario.
Aun sorprendida por la repentina muerte de “Rodolfito” como afectuosamente lo llama, pide a los tamaulipecos a que sigan su ejemplo de esfuerzo y dedicación y en un grito de extremo dolor clama: “Nunca olviden a Rodolfo, recuerden su esfuerzo y lo mucho que ayudo”.
La mujer quiebra su paso y estabilidad, cuando observa el féretro con los restos mortales de Torre Cantú que son subidos a una carroza para llevarlos rumbo al centro cultural “Polyforum” a donde será objeto de un homenaje póstumo a cargo de la clase política y social de la entidad.
En ese ambiente, Doña Elizelda López no encaja, pues su aspecto humilde y sencillo pudiera confundir a los organizadores, pero desde ante ha hecho sentir su pesar y tristeza por la ausencia del llamado “medico de los pobres”, al igual que muchos más el duelo se lleva en el alma y en silencio y no requiere de fastuosidades para recordar a quien físicamente ya no esta.


