No acaba Tamaulipas de sobreponerse a los embates de “Alex”, el primero de una serie de eventos meteorológicos que se presentarán o al menos, en teoría, pretenden causar daños en nuestro suelo, cuando llega el segundo evento con lluvias que significaron más volumen que el registrado la semana pasada, con el primer fenómeno.
Entre lo que hay que destacar en este problema que vivimos en prácticamente toda la entidad, es en el hecho de que hayan sido incluidos dentro de los apoyos federales un total de 14 municipios, entre ellos, la capital que ha sido prácticamente devastada por las aguas y el intenso viento que padecimos y que ha dejado innumerables daños en todos sentidos: económicos, materiales y obviamente, en el sentido de que se han dejado de llevar a cabo actividades académicas, productivas y de toda índole.
Los daños no son pocos, hay que entenderlo, y en ese sentido, hemos leído información en el sentido de que el gobierno federal otorgará importantes apoyos para recuperación de infraestructura, así como para aspectos que tienen que ver con la reconstrucción de viviendas.
El Comité Estatal de Protección Civil que encabeza el gobernador Eugenio Hernández Flores está trabajando a marchas forzadas para dar respuesta a todas las demandas de la población, entendiendo que no es posible humanamente estar en todos los lugares a la vez.
De esta manera, hay sitios que tuvieron prácticamente un día de siniestralidad, ya que tanto cuadrillas de la Comisión Federal de Electricidad como de la Comisión de Agua Potable respectiva trabajaron y pudieron conectar sus servicios. No sucede lo mismo en todas partes: no es posible que CFE esté levantando todos los postes que cayeron en una sola jornada.
¿Qué queda para quien, molesto espera la restitución de los servicios? Esperar, esperar y esperar. En este sentido, es injusto tachar de ineficientes a quienes han limpiado un poco la ciudad, han tapado algunos baches, han conectado cables y levantado transformadores, postes y demás, a quienes están dirigiendo el tráfico en algunos cruceros también, aunque de todos es sabido que no hay elementos suficientes que sustituyan a los semáforos.
Los agentes de tránsito local hacen su esfuerzo –no todos- y de alguna manera nos permiten contar con un tráfico poco fluido, aunque sería conducente que los que se han dedicado a buscar comisiones vía infracción también se incorporaran al trabajo que la comunidad reclama.
Ya nos avisan en la Secretaría de Desarrollo Social que se ha dispuesto un buen número de despensas para los damnificados, y en el gobierno del estado se hacen también grandes esfuerzos para paliar un poco el impacto de los fenómenos meteorológicos.
De nadie es culpa, suponemos, porque no se puede evitar que entren los huracanes o tormentas tropicales, sin embargo, el hecho de que no haya pérdida de vidas habla de un buen trabajo, coordinado a tiempo y en forma eficiente, para que usted y yo estemos contando estas cosas.
Hay sitios donde se ha tenido que evacuar a la población, y otros en los que se requerirán trabajos de mucho tiempo de elaboración para restituir lo que se tenía. Es parte de la furia de la naturaleza y sus consecuencias.
El secretario de desarrollo social en Tamaulipas, Humberto Valdés Richaud ha comentado sobre las acciones que llevan a cabo a través de su dependencia que, al igual que otras, se rigen en base a las instrucciones del gobernador Hernández Flores, pero el aplauso debe ser no únicamente para quienes están en el Comité de Protección civil, sino para los cientos de personas que trabajan ya sea en CFE, Telmex, Comapa, así como en empresas particulares de servicios que fueron dañados, y muchos empleados gubernamentales de los tres niveles, que han logrado que muchos hayamos alcanzado la restitución anhelada.
El aviso en cuestión deberá ser en el sentido de que hay que incrementar las medidas de prevención y, algo que es importantísimo: estar al pendiente de los medios masivos de comunicación para saber qué sucede con los nuevos eventos que se avecinan y que amenazan de repente con ocasionar muchos daños.
Es menester el atender las recomendaciones del gobierno en todos sus niveles, escuchar atentamente lo que nos piden y, lo más importante, llevarlo a cabo al pie de la letra para no tener que lamentar acontecimientos.
Y finalmente, el exhorto a la población para acudir a los centros de acopio con lo que se necesita: alimentos no perecederos, artículos de limpieza, leche infantil, toallas femeninas, agua y otras cosas para apoyar a nuestros compatriotas que han caído en desgracia.
El espíritu de solidaridad es conocido por todos: somos una entidad que sabe dar la mano a quien lo necesita: pues bien, hoy tenemos la oportunidad de demostrar cuan positiva puede ser nuestra ayuda, y, entonces, unidos, gobierno y sociedad civil, que podamos apoyar a miles de personas que, de la noche a la mañana –literalmente- han quedado desprotegidos, desnudos, en la más completa de las pobrezas.
Es hora de dar la mano, no dejemos que se nos pase el tiempo, para ellos es mucho muy importante.
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