Calderón huérfano en su lucha anti-criminal

0

Hugo Reyna/EnLíneaDIRECTA

Reynosa, Tamaulipas.- Casi cuatro años después de haber emprendido su lucha contra la inseguridad en México, con más propósito y objetivo de legitimidad que deseos de acabar con el flagelo de la delincuencia. El presidente Calderón nuevamente recibió una respuesta unánime de rechazo a sus reformas constitucionales en materia de seguridad y, si antes había recibido el rechazo de los gobernadores y su negativa a seguir tolerando sus acciones oficiales, los alcaldes le dieron la puntilla para dejarlo en completa orfandad y carencia de apoyo de los niveles de gobierno diferentes al suyo.

Intimidados por los “levantones”, asesinatos de alcaldes y candidatos como fue el caso de Rodolfo Torre Cantú, al que el propio Calderón puso como ejemplo para “no desfallecer y seguir adelante”, el Presidente se encontró con la rotunda negativa de los presidentes municipales de apoyar una policía única, un solo mando concentrado que dicte y dirija las políticas de prevención del delito.

Y no es para menos, los alcaldes libran sus respectivas batallas al convivir con los grupos delictivos que han tomado las calles como sus sitios de ajustes de cuentas, por lo que lejos de encontrar el ansiado respaldo, el gobierno federal se ha topado con la cancelación de alternativas y apoyos del exterior de su entorno.

Esa lucha que él inicio en diciembre de 2006 y que nunca consultó a nadie ni tomo parecer y que ha costado la vida de 36 mil personas, es ahora el saldo y consecuencias que ha tenido que enfrentar, un país ensangrentado y miles de vidas inocentes sacrificadas en la obsecada campaña contra la delincencia a la cual en el discurso oficial se sifue empeñando en presentar como “mermada, tocada mortalmente y a punto de vencer”, mientras los funcionarios federales panistas repiten como letanía ese clase de mensajes, los mexicanos en su totalidad sobreviven en el manto del miedo y temor potencial de quedar en medio de un fuego cruzado que en cualquier momento y cualquier lugar pueda desencadenarse.