Cuando Gustavo Cárdenas Gutiérrez fue presidente municipal de Victoria, -aunque muchos dicen que no ganó la elección sino que fue una negociación con el otrora líder cetemista Fidel Velázquez-, hubo muchas cosas que propiciaron buenos y malos comentarios, como suele suceder en todas las administraciones.
Los panistas de siempre no dejaron de alabar cuanta obra llevaba a cabo el hijo de don Jorge, y no perdían oportunidad para hablar de todo lo que se pudiera utilizar en favor de Gustavo. Por el contrario, muchos malos políticos refutaron su accionar haciendo ver que no tenía nada que hacer en la alcaldía.
Inclusive, le acusaron de muchas cosas, y cuando el gobernador Manuel Cavazos Lerma apretaba con el presupuesto, lo acusaron de ser populista, hasta con el mote de “Fray Escoba”, cuando salió a barrer las calles personalmente.
Muchas cosas sucedieron y los paganos fuimos los victorenses, dado que el enfrentamiento entre Cavazos y Cárdenas no nos dejó precisamente algo positivo.
Se habló mucho, y los politólogos que no entienden de política alimentaron cuanto rumor pudieron: ya hablaban que el edil victorense era tal o cual cosa, y hasta de terrorista le acusaron.
Sin embargo, una de sus obras que fue recordada por años fue el canal que mandó construir junto a la vía del tren.
Los que habitamos en sitios como Las Adelitas sabemos lo positiva que fue la obra, dado que, cualquier llovizna provocaba el que nuestras calles se inundaran, principalmente la que lleva el nombre de Jesús Elías Piña, y que es la principal de esta unidad habitacional, y por donde el flujo de transporte público es realmente importante.
Cuando construyeron el mencionado canal, dejó de inundarse en este populoso sector. Obviamente, los que vivimos aquí estábamos muy agradecidos con la obra, aunque viéndolo fríamente, era una cosa que se tenía que hacer, y Cárdenas Gutiérrez no hizo más que cumplir con el mandato que le llevó al poder municipal.
Con el paso de los años, la obra, como todas de tu tipo, requirió de mantenimiento, el cual fue llevado a cabo durante un tiempo determinado. Luego, como suele suceder, quedó en el olvido.
El dinero de los victorenses quedó obsoleto en su inversión, dado que las subsecuentes administraciones no hicieron lo que debían: una revisión a fondo de las obras prioritarias de la ciudad para programas la construcción de las faltantes, pero sin dejar a un lado el mantenimiento de las ya existentes, que finalmente, costaron un dinero de la gente, no de alguien en particular.
Ese canal le llamábamos cariñosamente el “intracosterito”, ‘porque fue tiempos que Cavazos se aferró a la construcción de aquel Canal Intracostero que, según decía, iba a cambiar la economía y la fisonomía del Tamaulipas de entonces.
No previó el daño ecológico y demás, que finalmente acabaron por hacer que la obra abortara, no sin antes haber pagado cientos de millones de pesos a contratistas amigos del régimen, a consultores y mucha gente que, sin hacer la obra, quedó no rica, sino millonaria.
Pero volviendo a Las Adelitas: hoy, en canal ha quedado obsoleto y cuando ha llovido las aguas fluyen por distintas partes, haciendo que algunas calles se conviertan prácticamente en ríos, como sucede con la principal: allá en la entrada, justo frente a la maquiladora, el poco pavimento que queda bueno está verde, mohoso, lleno de hongo de humedad, porque el agua corre a diario, a toda hora, y ninguna autoridad se ha percatado al parecer.
La economía de la gente que vive ahí se ha deteriorado. Sus automóviles viven mojados por los salpicones de las peseras y carros que por ahí circulan, y la gente tiene que salir con mucho cuidado, so pena de que sean bañados por un vehículo que pase rápidamente.
¿Dónde está la supervisión de obras?
Suponemos que aquí habría que platicar con gente de la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado para hacer un estudio viable que permita solucionar el problema, así como con gente de Obras Públicas para la ejecución y un experto que ayude, como sucedió con Gustavo, para que lo que se haga dure un buen tiempo.
Somos muchos los afectados, y además, el pavimento que fue dañado por los embates climatológicos está deteriorándose más al estar expuesto todo el día al agua.
Es cuando pensamos que no se vale tirar el dinero que por vía de los impuestos llega a la autoridad, y es cuando alguien debe hacerse cargo de las obras en beneficio de la ciudadanía.
Pensamos que una revisión al “intracosterito” victorense podría ser una muy buena estrategia de accionar y hasta publicitaria, porque la cantidad de beneficiarios es mayúscula.
No dudamos que haya voluntad para hacerlo, pero para que se pueda llevar a cabo, es menester que la autoridad conozca cuales son nuestros verdaderos problemas de obra, y eso, es parte de su trabajo.
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Atentamente: Mtro. Carlos David Santamaría Ochoa ¡Ten un buen día!