Entre Nos/Carlos Santamaría Ochoa *La otra sordera

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Dice la diputada Leonor Sarre Navarro de Guerrero que hará la bancada panista todo lo posible para que no haya sordera en Tamaulipas, argumentando que se presentará una iniciativa al respecto. La idea, sin duda alguna, es muy positiva, cuando se trata de que los pequeños que nacen con deficiencias en el sentido del oído puedan recobrarlo, a fin de llevar una vida completamente normal.
Sabemos que muchos de estos problemas se pueden solucionar mas no curar, porque existen afecciones que dejan daños permanentes, y en algunos casos también los seres humanos nacen con la deficiencia manifiesta, o la falta de alguna parte del órgano, lo que les imposibilita para recobrar el sentido de escuchar las cosas que suceden en su entorno, y por consecuencia, a actuar adecuadamente.
La noticia tomada de un trabajo periodístico habla inclusive de tipos de sordera y demás, habla de decibeles y otros factores que son, sin lugar a dudas, bastante interesantes, porque cuando conocemos un poco más, definitivamente tendremos mejores respuestas.
Dice la legisladora albiazul que todos los niños tienen derecho a escuchar bien, y por ello quieren una ley que procure la detección y atención temprana y oportuna de la hipoacusia, es decir, la disminución en la capacidad de oír.
Sin embargo, es necesario establecer la enorme diferencia existente entre oír y escuchar.
La primera se refiere a una deficiencia física, y la segunda, a una deficiencia provocada, quizá por indolencia o por acelere en las respuestas solicitadas, pero es mucho más común en la población, y podemos hablar de millones.
Por ejemplo: un niño que no tiene la capacidad para aguzar el sentido del oído tiene problemas inclusive para trasladarse, dado que el oído tiene mucho que ver con el sentido del equilibrio.
¡Vaya!, cuando uno escucha, se presume que es una persona con equilibrio suficiente, porque no tiene esos traspiés tan severos.
Expone la legisladora que su propuesta tiene como objetivo crear la “Ley de Detección Temprana y Atención de la Hipoacusia para el Estado de Tamaulipas”, y la idea es que a todo niño recién nacido se le estudie su capacidad auditiva, algo así como lo que se hace con el tamiz neurológico, para que, en caso de que se requiera, reciba el tratamiento adecuado.
La idea de la diputada Sarre Navarro es buena, porque finalmente, se trata de dar un golpe bien dado a las discapacidades del ser humano para que pueda desenvolverse de forma más congruente y armónica en la sociedad.
Pero no ha considerado la iniciativa las consecuencias de una inadecuada aplicación de estos estudios o esta ley: cuando la gente no es atendida adecuadamente, surgen las discapacidades, algunas físicas, otras psicológicas y las más graves, políticas.
En ese sentido, debiera la ley considerar algunos capítulos destinados a hacer que puedan aguzar su aparato auditivo esos políticos que no escuchan: los que llegan al congreso o a una alcaldía y suben inmediatamente a una nube, dejando de escuchar las voces de aquellos que votaron por ellos y que no tienen más esperanza que ser atendidos a cambio de los votos.
Que aprendan a escuchar a la gente de las colonias que exige una mínima atención en servicios públicos básicos, y que nos permitan vivir un poco en forma decorosa.
Que no culpen a los fenómenos meteorológicos de sus deficiencias y malversación de fondos públicos, a sabiendas que todos –o casi todos- los ciudadanos pagamos nuestro impuesto predial por adelantado, es decir, en enero, y suponemos que será bien empleado en servicios básicos, y no en la instalación de concreto hidráulico en algunas calles –las menos- que por lo general están habitadas por ex servidores públicos.
Debe, la diputada, contagiar a sus colegas para que hagan valer la ley del voto directo y el cumplimiento de las promesas de campaña, aunado a la responsabilidad que tiene la autoridad para responder a los ciudadanos que pagamos impuestos y a diario vemos la manera en que nuestro patrimonio se va a la calle –literalmente- a través de los miles –sin exagerar- de profundos agujeros en las calles, y que aflojan cualquier unidad motriz, provocando la erogación de grandes sumas para cuidar y mantener nuestro patrimonio.
Debe también doña Leonor hacer que se cumpla con el mandato popular “Vox Populi, Vox Dei”, y que por favor, obliguen a los que nos gobiernan a escuchar nuestras quejas y sugerencias, nuestros reclamos, y procurar, en una práctica positiva de la honestidad y probidad, las que por lo general están ausentes en quienes llegan al cargo, para que, buscando la mejor inversión de nuestro dinero –nuestro, porque son nuestros impuestos- nos permitan acceder a una ciudad, si no precisamente de primer mundo, al menos de una manera decente que nos permita trasladarnos sin tener que maldecir en cada agujero a quienes por su apatía no nos atienden, y de paso, a sus parientes, que son los que menos culpa tienen.
Ojalá le den visto bueno a esta ley, para que se obligue a escuchar y atender esta necesidad ciudadana.
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Atentamente: Mtro. Carlos David Santamaría Ochoa ¡Ten un buen día!

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