Soy uno de los convencidos que los números son de lo más difícil de aprender porque implican una práctica a la que no estamos acostumbrados los mexicanos: Razonar.
Desde luego que no es una “salida” para justificar nada y mucho menos a ningún funcionario, la idea es fundamentar la falta de investigación y alternativas de solución para salir del problema que aqueja a una población importante.
Hace algunos años la Universidad Autónoma de Tamaulipas, en la época del Rector Humberto F. Filizola Haces, se realizó una investigación que dirigida desde la Dirección General de Servicio Social, sobre las materias con mayor índice de reprobación en el bachillerato.
El objetico era diseñar programas remediales alternos para evitar la reprobación e hipotéticamente la deserción escolar y fueron los estudiantes de la entonces Facultad de Ciencias de la Educación quienes hicieron la investigación respectiva.
Los resultados fueron sorprendentes porque se descubrió no solo que había estudios al respecto en el resto del país, sino que a nivel mundial el problema se centraba en tres asignaturas: matemáticas, física y química.
Como antecedentes le comento a usted que en los años 70, la UNAM tenía ya un estudio con los mismos resultados, pero lo que se adicionaba entonces era que la falta de práctica en el razonamiento era lo que impedía no el aprendizaje, sino la resolución de problemas.
Volviendo a Tamaulipas y a la UAT, los estudiantes de Ciencias de la Educación descubrieron que son precisamente Matemáticas, Física y Química las materias con mayor número de reprobados, en ése orden y con márgenes de diferencia muy pequeños entre sí.
También se pone de manifiesto cuando se ven los historiales de los estudiantes que muchos de ellos desertan o son dados de baja por el mismo sistema, solo el universitario, sin considerar a la DGTA con sus modalidades, o el bachillerato de la SEP.
Por otro lado de la investigación universitaria, se rescata que existían entonces poco más de 5 programas diferentes del bachillerato en Tamaulipas; también hay de tres a cinco cursos de matemáticas, dependiendo el tipo de bachillerato, a saber: exactas, sociales, general, pedagógico o biológicas.
El mismo rector Filizola, empezó a unificar el Bachillerato con las escuelas preparatorias que dependían de ella y pasar de 2 a tres años de estudios en ese nivel, fue un triunfo que empezó a caminar.
Por otro lado, las asesorías motivo de la investigación que se menciona, se empezaron a trabajar, pero exigían mayor número de prestatarios en Servicio Social puesto que la diversidad de bachilleratos exigía más participantes.
En analogía a lo anterior, las recientes declaraciones del director del TEC-Victoria en relación a “lo mal preparado de los bachilleres que ingresan”, me parece son provocativas, puesto que la realidad es que el problema siempre ha existido y uno de los propósitos de esta administración es adecuar los planes y programas de estudio en general del bachillerato y con ello las matemáticas.
Desde el año pasado los mismos maestros de ése nivel han estado participando en este cambio desde el concepto de esta educación.
Tampoco se trata de “correr maestros” como lo ha sugerido el señor representante en Tamaulipas de Alonso Lujambio, Agustín de la Huerta mejía, que con este tipo de expresiones no está lejos del error José Luis Coronado Alvarado cuando dice que está demás esa oficina.
Finalmente la idea es buscar alternativas de solución a esta problemática que ya asusta algunos directores generales como Luis Enrique “El pipo” Rodríguez Sánchez, director de los CONALEP que quiere convocar a una Asamblea Nacional para solucionar el problema de matemáticas.
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Maremágnum/Mario Vargas Suárez *Las matemáticas y su controversia
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