Un siglo hace que se fundó la Universidad Nacional Autónoma de México –UNAM- una de las más importantes del mundo y en América Latina, y factor de diferencia en cuanto a instituciones de educación superior.
Cien años tiene de existencia la máxima casa de estudios del país, a reserva de lo que piensan en cada una de las entidades federativas.
Este miércoles se llevaron a cabo una serie de eventos significativos para conmemorar el primer siglo de existencia de la UNAM, y por ahí se escucharon varios “Gooooya”, porras de esta institución educativa que han trascendido en el ámbito nacional e internacional.
El presidente de México estuvo presente en los actos del Palacio de San Ildefonso, uno de los edificios más importantes y emblemáticos de la UNAM, en el mero centro de la capital. Ahí también se instrumentó la puesta en marcha de la cápsula del tiempo, que seguramente tendrá una repercusión importante dentro de algunas décadas y, por qué no decirlo, del siglo siguiente.
Y es cuando pensamos en esas instituciones privadas como son el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, la Universidad Iberoamericana, la Universidad Anáhuac y otras instituciones de mucho prestigio académico y de investigación… y económico, porque son instituciones a las que la mayoría de los mexicanos no tenemos acceso, dada la magnitud de sus cuotas mensuales o semestrales.
Son instituciones que cuidan su prestigio. Hay quien las ve como un negocio y piensa que por eso las cuidan: porque si no lo hacen se verá disminuida la cantidad de clientes para el siguiente ciclo.
Como éstas, hay otras muy importantes… que no cuestan tanto: las universidades públicas que están distribuidas en la geografía nacional en cada uno de los estados al menos.
Y en ese sentido, el estado de Tamaulipas cuenta orgullosamente con una institución de educación superior pública acorde a las necesidades actuales: tenemos en la Universidad Autónoma de Tamaulipas suficiente calidad como para poder enfrentar cualquier reto, académico, de investigación o vinculación con el sector social o productivo.
Es la UAT una institución de primer nivel, y aunque en algunas de sus muchas áreas existen diversos aspectos que deben mejorarse, sí podemos ufanarnos de contar con una universidad de primera, donde hay calidad y la exigencia de mandos directivos por hacerla cada vez mejor.
Una clara prueba de ello es la certificación de muchos –muchísimos- de sus planes de estudio, de la preparación con que cuentan sus profesores y el entusiasmo de su alumnado para participar en eventos académicos, artísticos, deportivos y de toda índole.
La UAT está conformada por sus diversos campus: Tampico-Madero, Victoria, Mante, San Fernando, Valle Hermoso, Reynosa, Matamoros y Nuevo Laredo. En estos sitios de la geografía tamaulipeca encontramos alguna unidad académica, escuela o facultad donde se prepara a la juventud de la entidad y un poco más, dada la cantidad importante de alumnos de otros estados y países con que se cuenta.
Sin lugar a dudas, debemos sentirnos orgullosos de nuestra Alma Mater tamaulipeca, porque tiene la capacidad para estar a la altura de las mejores.
A veces los parámetros de supervisión y comparación no son los adecuados, sin embargo, nos consta que la tecnología está al día en prácticamente todos sus campus, y que los profesores tienen conocimientos suficientes para emplear lo que se necesita para que los muchachos aprendan de la mejor manera posible.
La actual administración ha desarrollado una serie de estrategias tendientes a mejorar la calidad de sus egresados, que, finalmente, es el objetivo principal de cualquier universidad, sin dejar de lado la investigación y algo que resulta fundamental: la vinculación social y tecnológica.
Como parte de ese numeroso grupo de egresados de la UAT, nos sentimos verdaderamente orgullosos de ello, y más, porque hoy conformamos una muy pequeña parte en el eslabón que forman sus docentes e investigadores.
Tenemos gente con mucha capacidad y entusiasmo, con metas bien planteadas sobre lo que queremos ser y hacer a futuro, porque somos los miembros de la comunidad de la UAT los que, de alguna manera, daremos brillo a ésta, o la llevemos a un sitio oscuro lleno de problemas y conflictos.
Es por eso que, cuando vemos que una universidad pública como la UNAM celebra un siglo de existencia, no podemos decir que nos cause envidia sino esperanza: esperanza, porque queremos llegar al siglo de existencia con la calidad suficiente que nos permita ser referente local y universal.
Queremos, sinceramente, que en todos los rincones se hable de la UAT como una institución de educación superior seria, confiable y con los parámetros de calidad suficientes que nos lleven a estar ahí, como protagonistas, en la historia del México del nuevo milenio, a donde sólo los que tengan calidad accesarán.
Esa es nuestra universidad, y la verdad, nos sentimos muy orgullosos de ella.
Comentarios: [email protected]
Atentamente: Mtro. Carlos David Santamaría Ochoa ¡Ten un buen día!