Óptica/Gastón Monge *Entre migajas y el tiro de gracia

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No cabe duda que en política el fanfarroneo entre políticos se convirtió en una cualidad de las que muy pocos gozan, y en Tamaulipas solo los dirigentes estatales del PRI y del PAN, Ricardo Gamundi y Francisco Garza de Coss, son quienes tienen el galardón de los más fanfarrones, por sus constantes arrebatos de pedantía mutua, como en el caso del municipio de Río Bravo.
Resulta que aunque ambos se disputan ese municipio, es casi un hecho que el PRI lo tendrá, de ahí que Gamundi haya dicho a Garza que le deja las migajas con las pocas posiciones plurinominales que ganó el blanquiazul.
Como respuesta, Garza le dijo que a Gamundi y a su partido les dará el tiro de gracia, porque ganará dicho municipio. Pero sea como sea, ambos políticos con esa actitud revanchista, están ofendiendo al electorado que votó a favor de la democracia, no de un partido en particular, y aunque el uno le diga al otro lo que siente por él, su actitud demuestra poca madurez política, y ofende al sentido común.
Ante esa polémica de barrio, las autoridades electorales deberían declarar al municipio de Río Bravo como vacío políticamente, y cederlo al tercer partido que compitió en las elecciones de julio de este año. Digo, aunque la posibilidad sea muy remota, porque estos dos sujetos merecen un escarmiento.

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En Nuevo Laredo, el tesorero municipal, Reynaldo Ramírez patinó pero muy feo cuando un grupo de reporteros le cuestionó de manera más que directa, sobre el presupuesto que el ayuntamiento dispondrá en lo que resta del año, y la verdad que se vio muy pero muy mal, porque entre titubeos evasivas y la fría mirada de Leopoldo Lara Puente, secretario ejecutivo de la presidencia municipal, que estaba a sus espaldas, dijo no saberlo, y que los 80 o 90 millones de pesos mensuales que recibe por concepto de las participaciones federales, es muy poco dinero.
También se le preguntó sobre los recortes que el ayuntamiento ya inició, debido al inminente cierre de esta administración, y aunque se diga que se pretende con ello obtener un buen ahorro en dinero, la verdad es que nunca ocurre, ya que el dispendio es lo que aparece en cada cierre administrativo.
Y es que comienza a ser mencionado como insistente rumor, que los regidores y síndicos exigen al presidente municipal ese famoso bono especial de fin de trienio, que dicho sea de paso, supera todas las expectativas que un buen empelado de la burocracia pudiera imaginar siquiera.
En un principio se decía que el bono pudiera ser de hasta 100 mil pesos, por el ‘buen desempeño’ (¿?) que realizaron en estos tres años. Pero ya se está manejando que piden los angelitos la nada despreciable cantidad de 500 mil pesos por cada uno de esos 21 holgazanes, además de los dos síndicos, lo que en total sumaria algo así como 11 millones de pesos.
Ello por supuesto, sin contar ese abultado salario que rebasa los 60 mil pesos mensuales.
¿Usted amigo lector, cree justo que merezcan esos sujetos un bono tan especial como el que se menciona?
La respuesta la tiene el alcalde Ramón Garza Barrios, y si es inteligente, debería no solo negarles ese bono, sino cobrarles esa cantidad por no presentarse a trabajar ni desempeñar las labores para los que se rentaron. Pero el tiempo le cobra la factura a cualquier uncionario, y si no veamos a otros funcionarios que dilapidaron antipatía al por mayor, y como se encuentran ahora.

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Luis Alberto Moreno, quien es el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) hizo unas declaraciones que me parecieron no solo fuera de contexto, sino además absurdas, ya que consideró innecesario bajar el IVA a los niveles que tenía antes del año 2006, cuando Felipe Calderón tomó las riendas de la nación.
Las consideraciones en las que se basó, fueron de que México es uno de los países que menos recaudaciones fiscales acumula por concepto de impuestos, por lo que propuso que el IVA tal y como está, es justo y necesario, muy a pesar de que quienes sufren más los embates de este absurdo impuesto, sean las clases más trabajadoras y los pobres, por ser los cautivos perennes de la Secretaría de Hacienda.
Y claro, como no lo iba a ser si nuestras autoridades federales no cobran impuestos a las grandes empresas trasnacionales, ni a los amigotes del presidente, ni a los amigos, familiares y conocidos de los funcionarios amigos del presidente, ni a las empresas que dicen que generan empleos y que sin embargo lo único que hacen es empobrecer más a las clases trabajadoras.
Tampoco le cobra impuestos a las cadenas televisivas como Televisa y TV Azteca, las que abusan de la buena voluntad del pueblo, y explotando el sentimiento a través de programas lastimeros, pide dinero y lo acumula para luego entregarlo a su nombre a la Secretaría de hacienda, la que los exenta de impuesto, gracias a la ‘buena voluntad’ del pueblo.
Si a ellos, al igual que a los ambulantes corporativos de la CTM, CNOP y al gremio electricista que no paga un solo centavo por el uso de la energía eléctrica, y que al año suma una gran fuga de mil millones de pesos, el gobierno federal les cobrara los respectivos impuestos, estoy seguro que con IVA o sin él, el país marcharía mucho mejor de lo que hoy lo hace.

Hasta mañana
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