Maremágnum/Mario Vargas Suárez *La incomunicación de la comunicación

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Uno de los problemas que debe resolver todo directivo de la iniciativa privada o del sector público, es la imagen interna y externa que debe trasmitir a los usuarios del sistema de que se trate.
Las oficinas de relaciones públicas y prensa son un bastión necesario para todo tipo de comunicación, de ahí que los teóricos y empíricos de las ciencias de la comunicación han buscado profesionalizar este quehacer.
La oficina de prensa es tan importante que se traduce como el “alma que envuelve” al funcionario, gerente, director, etc., para realizar su cometido.
En otras palabras, todo hombre o mujer público debe ser asistido por un profesional de las relaciones públicas.
La debilidad o falta de un coordinador de esta área pone de manifiesto la organización y hasta la personalidad de un directivo, prueba de ello la exhibida que se dio Ulises Ruíz, Gobernador de Oaxaca (2004-2010) y el mismo presidente de la República, Felipe calderón Hinojosa (2006-2012) por lo del derrumbe de Santa María Tlahuitoltepec, en la región de Mixe de aquella entidad sureña.
Las primeras declaraciones fueron en torno a más de mil muertos y toda la población desaparecida, sepultada; Más tarde los números “bajaron sustancialmente” a 11, luego 7 y por la noche del martes “ya no había muertos” solo se hablaba de desaparecidos. Además claro, del pueblo sepultado, en las sombras de la noche del mismo martes solo se hablaron de 4 casas sepultadas.
La estación de Radio Imagen en entrevista con la Cruz Roja Mexicana desmintió por la tarde del martes que hubiera una cuenta bancaria en auxilio de la población.
Lo cierto es que los asesores de comunicación estatal y federal fallaron, los últimos se confiaron a los primeros y no tuvieron oportunidad de confirmar la catástrofe.
Los artistas de la comunicación de la presidencia de la República confiaron lo que les dijo Oaxaca y ahí estuvo el problema, porque no solo el Secretario Blake de Gobernación contradijo al Presidente Calderón, sino que el mismo gobernador Ulises Ruíz modificó sus declaraciones en distintos momentos.
Lo último que se declaró es que el deslave solo afectó un área de 200 por 60 metros en Santa María Tlahuitoltepec que en el 2005 registró nueve mil habitantes en una parte de la serranía de oaxaqueña, la mayoría habla la lengua indígena mixe.
Tlahuitotepec significa “Lugar frío” y proviene de Ayuujk jaay. El nombre de Santa María en honor a la madre de Jesucristo y es una población que se encuentra a 300 km de la capital, con una superficie de apenas 75 km cuadrados.
Inicialmente la presidencia de la República dio instrucciones para que desde los cuerpos de rescate hasta el mismo ejército, suspendieran algunas labores, incluso de rescate en Tabasco y Veracruz porque lo prioritario en ése momento era Oaxaca en la Sierra, en Santa María Tlahuitotepec.
Hombres y mujeres, transportes tierra, aire y agua, así como los equipos de rescate se enfilaron a Oaxaca, pese al problema climático que en ese momento presentaban las lluvias por lo inaccesible del terreno.
Dice la radio y la TV que los primeros hombres en llegar tardaron entre 6 y 10 horas –ni en eso se ponen de acuerdo- caminando y fueron soldados del ejército mexicano.
La incomunicación de la comunicación es la paradoja que pone al descubierto las irregularidades de una administración gubernamental y que por consecuencia provocó una movilización militar y civil de primeros auxilios… para ver un espectáculo nada aparatoso.
Finalmente el Secretario de Gobernación, Francisco Blake y el Procurador General de la República, Arturo Chávez Chávez, han declarado que no fincarán responsabilidades en vista de que el primer alarmado y portavoz de la “catástrofe” fue el Presidente Municipal de Santa María Tlahuitotepec.
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