Gente cercana y querida habla de la posibilidad de éxito en la vida y recuerda aquella frase que dice que cuando una puerta se cierra, siempre hay otra. La Biblia refiere algo sobre el tema y nos recuerda que siempre hay una ventana por donde, al menos, pasa un poco de luz que nos es suficiente para recordar que el Ser Supremo está ahí, iluminando la existencia de alguien para que encuentre su camino y decida qué rumbo tomar.
Esto es algo que a todos nos lleva a pensar y asegurar que siempre hay algo para nosotros.
Y lo anterior aplica en todos los ámbitos. Cuando una persona tiene deseos de alcanzar una meta, la busca, lucha por ella, trata de encontrar una alternativa ante la adversidad, pero lo más importante: no deja de luchar, de querer ser lo que ha deseado ser.
Y en ocasiones nos afecta mucho una decisión de terceros: de repente te llaman y te dicen que ya no hay trabajo para ti, y el mundo se te viene encima.
Es cuando pensamos que si realmente estamos haciendo las cosas bien, por qué nos dejan fuera de la nómina o de los proyectos. Existe gente que no entiende o no quiere entender que un trabajo comunitario es más importante que cualquier labor individual. El hacer equipo nos permite hacer más con menos, nos obliga a convivir con los demás y a encontrar una mejor forma de desarrollo.
Los seres humanos siempre tenemos una alternativa, por difícil que sea lo que emprendemos o vivimos.
Y cuando decimos que si se cierra una puerta se abre la ventana, es porque simbólicamente la segunda implica la entrada de luz y aire refrescante; en cuanto a la luz, logramos encontrar el elemento que nos permita ubicar las metas sin tener que tropezar por falta de claridad, y en el caso de las puertas, es precisamente el camino que tenemos que seguir, según la decisión tomada, para emprender la ruta hacia el éxito.
Y muchos de nuestros servidores públicos encuentran ese camino a través de cargos de elección popular o designación directa. En Tamaulipas tenemos muy buenos ejemplos de ello, dado que las áreas de su competencia son siempre una garantía de eficiencia. Recuérdese el paso de José Manuel Assad Montelongo por Finanzas, donde se logró entrar en “números negros”, o del mismo Oscar Almaraz Smer, quien ha eficientado a más no poder esta parte de la administración estatal que se constituye como una de las más importantes, no por lo que hace directamente con los ciudadanos, sino por la repercusión que tiene en la asignación de recursos que se emplean en prácticamente todas las áreas.
La parte financiera en cualquier proyecto resulta fundamental. Si se quiere encontrar el éxito, hay que administrar las cosas adecuadamente, porque si nos vamos por caminos del despilfarro o algo similar, seguramente que no encontraremos satisfacción en nuestra misión.
También es justo mencionar a jóvenes políticos como Manuel Muñoz Cano, quien fuera secretario particular del gobernador Eugenio Hernández Flores y un muy competente secretario de Desarrollo Social, cargo con el que pudo servir a miles de tamaulipecos, a través de los programas instrumentados en esa secretaría y que siempre fueron apoyados por el gobernador del estado.
Cierto es que algunos servidores públicos no han respondido a las expectativas, y cobran un salario que no devengan dada su falta de capacidad y profesionalismo, muchos ejemplos podríamos citar, sin embargo, sus jefes seguramente tendrán una visión clara de quienes son los que no hacen bien sus tareas.
De esa misma forma, esperamos que esos que no supieron responder no se cuelen en la administración del ingeniero Egidio Torre Cantú, porque han demostrado ser buenos “chapulines” que van de una a otra, buscando mantenerse en alguna nómina, sin importar si sirven o no.
En ese sentido, seguros estamos que los que supieron responder tendrán abierta otra ventana al inicio de la siguiente administración; no necesitan hacer grilla ni nada por el estilo: quien viene a gobernar tiene una visión de todos los que conforman el equipo de gobierno.
Lo que sí no se vale es que dejen las cosas a medias, y tampoco se vale que abandonen su compromiso de lealtad. Muchos malos amigos y malísimos funcionarios están pensando en dejar el proyecto de Eugenio Hernández Flores. No se vale, porque dejarlo a estas alturas significa traicionarlo, y una persona que se ha entregado a los tamaulipecos de la manera en que lo ha hecho Geño no merece que le traicionen de esa manera.
Así pues, los que pensaron que, como las ratas, había que abandonar el bardo a la brevedad posible, deseamos que sean exhibidos y que el ingeniero Torre Cantú conozca a esos malos amigos y pésimas personas, para dejarlos sin la oportunidad que buscan.
Gente eficiente siempre habrá y eso lo saben los que gobiernan, el caso es saber captarlos y lograr su interés en el proyecto que iniciará en menos de 100 días, pero en tanto, a seguir siendo fieles con quien les hizo ser lo que son.
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Atentamente: Mtro. Carlos David Santamaría Ochoa ¡Ten un buen día!