Maremágnum/Mario Vargas Suárez *Las bibliotecas

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Muchos sabemos solo por oídas de las bibliotecas. Es más, es muy posible que los estudiantes hayan pisado ocasionalmente la biblioteca de la escuela o y en el menor de los casos alguna pública.
Son pocas los hogares donde hay una biblioteca y es justo decir que muchos libros solo adornan el librero.
En varias campañas sobre lectura, la Secretaria de Educación Pública (SEP) ha puesto en marcha los “Rincones de Lectura”; en otra época el programa de lectura se llamó “La Biblioteca Itinerante” porque se supone que un paquete de libro andaba de salón en salón en la escuela.
En un momento se habilitó a algunos maestros que por cuestiones de salud se ampararon por un decreto presidencial que permite el cambio de actividad y la biblioteca fue un excelente lugar para promover la lectura.
El gobierno federal y el del estado en diversos momentos han buscado la forma de que los escolares lean, de que los adultos, incluso los maestros, lean y lo hagan para sus alumnos, para sus hijos.
Esta vez nos enteramos que la SET de José Manuel Assad Montelongo, está ofreciendo un curso de Capacitación Inicial a Escuelas Muestra de Educación Básica como parte de las actividades del Programa Nacional de Lectura.
La idea es buscar alternativas para que los niños desde preescolar hasta la secundaria empiecen a interesarse por tomar un libro, hojearlo, leerlo y comentarlo con sus compañeros, de tal forma que mutuamente se despierte el interés por leer otros textos, dijo el tocayo Mario Vargas, de apellido materno Molina ,que despacha como Director de Educción Básica en el estado.
El curso, adicionó el funcionario, tiene como propósito compartir estrategias didácticas entre los maestros dedicados a esta función en la escuela, para favorecer la comprensión lectora y el uso social del lenguaje.
Lamentablemente la misma SEP federal tiene estudios que señalan los pocos hábitos lectores que tenemos como población, al grado de que en el mismo contexto magisterial se registran hasta 3 libros leídos por año en promedio.
Por otro lado, debemos considerar que hay investigadores que aseguran existe un analfabetismo funcional entre la población, lo que se entiende como que el lector conoce las letras, lee, pero de plano no entiende lo que lee.
Xosé Ramón Puosa Estévez, investigador de la comunicación en la Universidad de Santiago de Compostela y de visita académica en la facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la UAT-Victoria, asegura que el hábito de leer periódicos ha decaído, porque la multimedia se impone a pasos agigantados, sobre todo en los jóvenes.
En esto de buscar las formas para que nazca el interés por leer, me parece que deben estar estrechamente involucrados, la familia en primer término, la escuela y el contexto social donde se desenvuelve el escolar.
Desde luego que si un niño, desde la etapa de preescolar, observa que sus padres o por lo menos uno de ellos lee, seguro que antes de que empiece a hablar el pequeño tomará un libro y simulará leer, porque recuérdese que el niño es 100% imitativo.
El niño cuando entra a la escuela y recibe la instrucción de leer, claro que se iniciará en la lectura, pero es importante que el maestro motive, pregunte, asocie, guie y recomiende los textos. Si el profesor encarga leer y no pregunta sobre la tarea, el niño no buscará leer.
El Programa Nacional de Lectura, según declaró Vargas Molina, está buscando que las escuelas de la Educación Básica elaboren una autoevaluación del nivel de lectura, de los hábitos en este renglón y datos generales que permita un registro para que la SET les apoye y haga un seguimiento de logros y retos.
Dice la SET que en Tamaulipas hay 180 “Escuelas Muestras”, sin embargo el número se incrementará en la medida de que los directores se interesen. Por cierto son 70 planteles los que se han incorporado en la capital del estado y al curso están asistiendo 220 maestros, entre supervisores, jefes de sector y maestros comisionados en las bibliotecas.
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