Se les conoce en el país entero, aunque en Tamaulipas ha proliferado un grupo de éstos. Se trata de entes que semejan a un hombre con pensamientos propios. Son los líderes “sociales”, aunque la verdad, no tenemos idea de cómo se han denominado así, porque lo que menos hacen es ver por la sociedad.
Veamos: su modus operandi –modo de operación, porque seguramente no entendieron el término- se fundamenta en reunir gente que tiene necesidades manifiestas, principalmente, de vivienda o empleo pero que, a decir de algunos estudiosos y encargados de atenderlos, son muchos de ellos personas que no hacen nada por mejorar, por encontrar un empleo o por salir avante de la difícil situación económica que TODOS vivimos, inclusive, empresarios y comerciantes.
Estos individuos ya tienen a la gente y se mueven en diversas entidades prometiendo “el oro y el Moro”, pero obviamente, sin cumplir sus promesas. Critican a los políticos que prometen y no cumplen… pero están igual que ellos o peor, porque además, lucran con la necesidad de los pobres.
Les piden cuotas –lo que los políticos por lo general no hacen- y además los utilizan para hacer presión en dependencias.
Exigen que a sus agremiados se les de vivienda, despensas, seguros, empleo, escuela y demás…
Ellos, nunca hacen algo siquiera por simular que se puede trabajar por los demás.
Sin embargo, vienen y desquician cualquier ciudad y cualquier entidad sin que la autoridad competente les ponga un “hasta aquí”, porque sinceramente, cuando a alguno de nosotros le toca la manifestación del “sentir popular”, nos joroban el momento, el día, e inclusive, se ponen muy valientes, porque vienen caminando en grupo, o sea, en “bola”, para entenderlo mejor.
Su agresividad está fundamentada en la cantidad, porque uno solo de ellos no puede enfrentar siquiera un grito de alguien.
Los ciudadanos que nos consideramos “normales”, entendiendo por lo anterior el hecho de que trabajamos y pagamos impuestos, no entendemos, sinceramente, por qué se les permite que secuestren una ciudad o la zona de cualquier entidad sin ser castigados. Si usted o yo nos estacionamos, por ejemplo, en la calle de la Plaza Juárez, frente al palacio de gobierno, inmediatamente llega una de esas grúas especiales y se lleva el vehículo, pero llegan estos grupos y ahorcan el tránsito en su totalidad y, adivinó: no pasa nada.
¿Hasta cuándo se les permitirán esos abusos?
Se denominan de distintas formas, pero no tienen una remota idea de lo que representan, porque lo que les interesa únicamente es el dinero que cobran por llevar a la gente a agitarse, y luego, por mandarla a su casa, sin siquiera los típicos “torta y refresco” de antaño que eran típicos en los movimientos políticos.
En la actualidad, los que protestan no se llevan nada.
Además, incurren en delitos de toda índole, porque llevan a mujeres con menores en brazos, para hacer “escudo” o “presión”, como algunas dicen. Es natural que no tienen idea de las cosas que van a pedir: solo dicen que quieren mejores condiciones de vida, pero no son capaces de mover una mano para siquiera limpiar un automóvil o cargar una bolsa de mandado para ganar algo.
No. Todo lo quieren gratis, del gobierno para ellos, pensando probablemente que sean los únicos en el mundo que merecen que se les regale todo.
Cuán equivocados están.
Sus “dirigentes” seguirán utilizándolos con membretes que no representan gran cosa, pero que la autoridad les ha permitido existir. Los que manejan estas cosas viven como reyes, sin pagar impuestos ni tener obligación alguna, y así, con ese cinismo manifiesto, se atreven a pedir por los pobres.
Insistimos en el término “pobre” porque tiene muchas connotaciones, siendo en este caso la más adecuada la que utilizan ellos para etiquetar a los que tienen condiciones económicas bajas, educación limitada y nada que perder, aunque, de que “pegue” el plantón y les den algo, es probable que haya predios o despensas.
No saben que todo eso queda en manos del líder y sus familiares, y ejemplos existen muchos en la entidad.
Son unos verdaderos traficantes de la necesidad de la gente que no quiere trabajar y desea todo gratis.
Esos son los líderes que se atreven a decirse “sociales”.
¿Cómo pensar en que sean líderes sociales si joroban a todos cerrando calles, cometiendo actos de vandalismo, abusando de los menores y más cosas?
Es nuestro ferviente deseo que el gobierno tienda la mano a los necesitados; no los más necesitados, sino a todos, porque, finalmente, todos somos mexicanos, pero por favor, que lo hagan con cuidado, protegiendo a la comunidad de estos vividores que mal visten con ropa cara y lentes costosos, con camionetas último modelo; malos para combinar, pero buenos para la extorsión.
Esos son nuestros líderes sociales. Qué tiempos en los que realmente se fajaban por los demás.
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Atentamente: Mtro. Carlos David Santamaría Ochoa ¡Ten un buen día!